Confía
en repetirlos buenos resultados que tuvo en sus dos períodos
como alcalde de Bogotá. Vuelve a apelar a la autorregulación
de los colombianos para conciliar moral, ley y cultural.
Bogotá.
Antanas Mockus se hizo famoso hace 10 años por su irreverencia
y porque, valiéndose de símbolos y sin grandes despliegues
publicitarios, superó a los partidos tradicionales y reconocidos
líderes ganando en 1995 la alcaldía de Bogotá.
Con ello sembró la semilla e inició la gran revolución
cívica y cultural de una ciudad que pasó de ser catalogada
como extremadamente violenta a ganadora el año pasado del premio
Unesco Ciudad de Paz. Basándose en sus logros, y siguiendo su
línea filosófica y extravagante, el académico quiere
ser presidente.
¿Cuál
es su lectura del 4,3% que le dan las encuestas? ¿No lo desanima?
Una de las razones es que alguna gente no sabe aún que soy candidato.
Otra es el entusiasmo por la posibilidad de reelección del presidente
Uribe, pero eso puede variar, no es fácil pero puede variar.
Todos los candidatos tienen ya una estrategia para vencer a Uribe. ¿Cuál
es la suya?
Mi principal herramienta es la confianza en la argumentación.
Las sociedades toman decisiones por intereses, por razones, por emociones.
Si se da una adecuada combinación de razones y emociones, algunos
intereses que ahora están muy contentos pueden variar. Lo primero
que necesita una sociedad es seguridad y eso es lo que ofrece Uribe.
Yo ofrezco la misma seguridad, pero dentro de la construcción
del Estado de derecho, dándole prioridad a cómo se obtiene
esa seguridad, y educando a la sociedad en la necesidad de lograrla
dentro de las vías 100% constitucionales.
¿Qué es lo que no le gusta de la seguridad que ofrece
Uribe?
El mantenimiento y fortalecimiento de las Fuerzas Armadas que inició
el presidente Pastrana debe continuar. Además, es muy valioso
que la población respalde apoye y confíe en la Fuerza
Pública. Pero las dos figuras siguientes que son fiscales y jueces
no han sido puestas en el mismo grado de importancia para un Estado
democrático que obedece a una constitución, de modo que
los resultados han estado, hasta cierto punto, validando mecanismos
ilegales para responder a desafíos ilegales
¿Cuál sería su propuesta para erradicar la violencia?
Comparto los objetivos de reducción radical de la violencia y
del narcotráfico, la diferencia radica en la filosofía
de creer que si la solución se basa en intereses en muchos casos
puede resultar tremendamente inestable. O sea, si un paramilitar se
desmoviliza atraído por un dinero, pocos meses después,
cuando el Gobierno termine de darle ese dinero, puede venderse a un
mejor postor. Se necesita pedagogía sobre qué métodos
son aceptables y cuáles no.
¿Y cuál sería su método?
Mire, tanto las actividades violentas como las del narcotráfico
traen consigo un alto nivel de riesgo para la vida de la persona que
las realiza. Un narcotraficante sabe que no dura 20 años vivo
después de que ingresa al negocio, entonces la relación
de ingresos muy altos a cambio de gran riesgo para la vida es inaceptable.
La vida no se cambia por dinero, tal vez porque todo el dinero del mundo
no devuelve una vida. Este es el punto que la familia puede debatir
pacíficamente, pedagógicamente con el narcotraficante
o el violento. Puede decirle: mire, yo no voy a denunciarlo, lo quiero
mucho, pero estoy totalmente en desacuerdo con sus actividades, arriesga
su vida, el honor de su familia, el honor de Colombia. Es decir, hacerle
una marcación persona a persona hasta disuadirlos. Cantarles
amorosamente la tabla.
Eso es algo muy soñador porque normalmente la familia, sobre
todo la de los narcotraficantes, está involucrada en el negocio.
Obviamente la familia está en el conflicto moral de beneficiarse
de esta actividad, pero también está en muy buena posición
para expresarle su preocupación por su vida. Es clarísimo
que para mucha gente la plata fácil es una adicción, es
algo que se contagia y se propaga socialmente, pero a la vez como toda
adicción es una esclavitud y más de uno quiere salir.
Entonces, si una familia muestra los costos de esa adicción puede
reflexionar sobre la conveniencia de salir de ella. Mire cuán
fuerte será la familia que la razón más frecuente
de los insurgentes para desmovilizarse es el deseo de volver con sus
familias.
¿Está apuntando entonces a crear una especie de crisis
de conciencia colectiva?
Basta con que en cada familia haya un solo aliado que entienda y explique
a los demás los costos de prestigio para Colombia, para su propia
vida, y que tomar atajos para lograr objetivos evita conseguir un progreso
sostenible, para provocar una crisis de conciencia. La gente no es tan
mala como creemos, tiene muchos lados positivos y se puede construir
sobre eso. Si usted mira lo que pasó en Bogotá, fue la
gente la que cambió. Nosotros propusimos los mecanismos pero
la gente fue la que cambió.
Por supuesto nadie niega que sus dos períodos en la alcaldía
cambiaron el civismo de los habitantes de la capital, pero Bogotá
no es Colombia.
Es obvio que por un lado hay muchas diferencias, por otro lado el país
está muy integrado vía medios, radio, televisión,
que hacen visible lo que se hace. Bogotá era precisamente parecida,
como representativa del país, con gente de distintas regiones
insolidaria entre sí y con muy poco sentido de pertenencia. Entonces,
como punto de arranque uno puede decir: si con Bogotá fue posible,
también se puede con Colombia.
¿Entonces en una posible presidencia suya ,se descartaría
el uso de la fuerza para la pacificación del país?
Buscamos un Estado fuerte que se basa más en el Estado de derecho
que en la coerción. No dudo en utilizar la coerción cuando
los hechos lo obligan. Hay un elemento que es de transformación
de reglas culturales. Puede que yo esté pifiado pero en el diseño
institucional las garantías son para fuertes y débiles.
IMPULSÓ
LA LEY ZANAHORIA
Antanas Mockus no solamente logró durante sus administraciones
duplicar la recaudación municipal con medidas antipopulares como
el aumento a la tasa de la gasolina y alzas en la valorización,
sino que marcó la pauta para que hoy 63.000 contribuyentes paguen
voluntariamente el 10% mas de lo que les corresponde de impuestos como
contribución a la ciudad.
Cientos de mimos, apostados en las arterias, enseñaron a conductores
y peatones a respetar las señales de tránsito.
Las tasas de homicidio se redujeron en un 40% en Bogotá con medidas
como la Ley Zanahoria que restringe el funcionamiento de lugares públicos
hasta las 3am. La campaña Entrega Las Llaves salva innumerables
vidas evitando que se maneje embriagado.
LA
FICHA:
Nombre: Antanas Mockus.
Profesión: Matemático y filósofo.
Situación familiar: Separado de su primera esposa, se casó
con Adriana Córdoba en un circo y recibió la bendición
matrimonial montado en un elefante. Hoy tiene dos hijas con ella.
Se hizo popular cuando siendo rector de la Universidad Nacional no dudó
en bajarse los pantalones y mostrarle las nalgas a los estudiantes que
lo pifiaban. Años después le echaría agua en la
cara a un contrincante político en un debate televisado. Cuando
fue alcalde de Bogotá, se vistió con ceñidas mallas
que lo convertían en "supercívico" e ingresó
al palacio presidencial con una espada plástica para demostrar
la falta de seguridad.
Susan Abad / Corresponsal
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