“VIVIR ENTRE REJAS POR DECISIÓN PROPIA”. CRECE TENDENCIA DE LIMEÑOS A BLOQUEAR ACCESOS COMO MEDIDA DE SEGURIDAD

Concejos prorrogan el ordenamiento de elementos de seguridad en las calles
En la urbanización San Miguelito, entre los límites de Pueblo Libre, Magdalena del Mar y San Miguel, hay serenos de tres municipalidades en patrullaje permanente y 22 vigilantes particulares. También hay once rejas que cercan el vecindario. No es para menos: el lugar es escenario habitual de batallas campales entre pandillas.
Los vecinos pusieron las rejas hace ya varios años, pero con el proceso de ordenamiento de elementos de seguridad, que inició el Concejo de San Miguel, estas recién han obtenido autorización hace algunos meses.
Este proceso no se ha dado de manera similar en otros distritos. Ha pasado un año desde que la Municipalidad de Lima ordenara el retiro de rejas y otros elementos de seguridad (trancas y plumas levadizas) que dificultaran el paso peatonal y que no contaran con autorización, entre otras irregularidades. Sin embargo, poco se ha hecho al respecto.

Según el regidor de Lima, Juan Carlos Zurek, la fiscalización de esta labor fue delegada, hace siete meses a las autoridades distritales. pero el ordenamiento ha ido a lento y, en algunos casos, parece condenado al fracaso. Es el caso de Ate-Vitarte. En la urbanización Mayorazgo continúan los accesos bloqueados, merced a rejas con candados y bloques de cementos colocadas en medio de la calzada.
Wilder Silva, ejecutor coactivo de Ate-Vitarte, comenta que en lo que va del año, incluso ha aumentado el número de rejas en ese distrito. "De las 300 que habían ahora deben haber unas 350", señaló. Este año solo se ha podido retirar ocho rejas colocadas indebidamente.
El resto, explica Silva, se sacará una vez que las juntas vecinales se pongan de acuerdo en mantener únicamente las rejas perimétricas. Ello se viene discutiendo en las urbanizaciones Salamanca, Mayorazgo y Valdiviezo, en donde existe la mayor cantidad del distrito. Solo en Salamanca se han contabilizado más de 80 rejas.
En La Molina, un 30% de sus 476 rejas ya cuenta con autorización. El resto, incluyendo las rejas con candados y sin vigilantes, que existen a lo largo de la avenida Alameda del Corregidor, aún tiene tiempo hasta marzo del próximo año para regularizar su situación. Recientemente dicho concejo emitió una ordenanza que extendía hasta el 7 de marzo el ordenamiento de rejas.
Algo similar ha pasado en San Borja, en donde se ha prorrogado por 90 días más el ordenamiento de las 21 rejas que, estima la gerente municipal Virgina Leiva, existen en este distrito. Sin embargo, no se ha autorizado la instalación de ninguna durante este año. En Santiago de Surco también hay plazo hasta noviembre para que otras 150 rejas obtengan la aprobación municipal.


PREFIEREN EL ENCIERRO
Pese a los mecanismos que buscan regular la instalación y el uso de rejas, este año se ha incrementado la tendencia a bloquear la vía pública para protegerse. Según un último estudio del Instituto de Defensa Legal (IDL), un 11,2% de la población en Lima afirma que ha tomado la decisión de enrejar o trancar el acceso a su cuadra o calle como medida de seguridad. A inicios del 2004 la cifra alcanzaba a un 8,0% de la población

DEBEN SER VIGILADAS EN FORMA PERMANENTE
· En setiembre del 2004 la Municipalidad de Lima emitió la ordenanza metropolitana 690, la cual daba un plazo de 90 días para que se retiraran de la vía pública los elementos de seguridad que no cumplían ciertos requisitos.
· El 7 de febrero de este año, a través de la ordenanza 774, el Concejo de Lima delegó la vigilancia de dicho proceso a las municipalidades distritales.
· El enrejado de calles es un proceso que ha devenido del inusitado fenómeno de colocación de rejas en cada vivienda, que es la medida de seguridad preferida por un 36,9% de limeños.
· La instalación de una reja requiere la aprobación del 80% de vecinos de la zona a ser enrejada. Además, debe contar con un vigilante permanentemente.
SON OBSTÁCULOS PARA ATENDER EMERGENCIAS

"Este año no han habido reportes de emergencias que no se hayan atendido a tiempo por causa de una reja cerrada o sin un vigilante cerca. Sin embargo, estas perjudican nuestra labor", comentó el comandante Jorge Vera, director de prevención e investigación de incendios del Cuerpo General de Bomberos.
Han habido casos, comenta Vera, en los que la atención de emergencias ha sufrido retrasos al encontrar una reja con candado o sin un vigilante a la vista, que facilite el ingreso oportuno de los bomberos.

"Hay estándares internacionales que señalan que la atención de una emergencia debe realizarse entre los seis y diez minutos de reportada. Hacerlo en mayor tiempo potencia los daños y la propagación de un incendio", indica.
El bloqueo de la vía pública se ha concentrado en los sectores medios y altos, refiere el estudio del Instituto de Defensa Legal (IDL). Un 26,1% de la población perteneciente a estos sectores admite haber bloqueado el acceso a su vecindario como medida de seguridad frente a un 8,7% del sector bajo y un 7,1% del nivel bajo inferior, que refiere haber tomado similar medida.
"Uno de cada cuatro limeños de clase media y alta vive en barrios restringidos", señala el IDL.

Concejos prorrogan el ordenamiento de elementos de seguridad en las calles
En la urbanización San Miguelito, entre los límites de Pueblo Libre, Magdalena del Mar y San Miguel, hay serenos de tres municipalidades en patrullaje permanente y 22 vigilantes particulares. También hay once rejas que cercan el vecindario. No es para menos: el lugar es escenario habitual de batallas campales entre pandillas.
Los vecinos pusieron las rejas hace ya varios años, pero con el proceso de ordenamiento de elementos de seguridad, que inició el Concejo de San Miguel, estas recién han obtenido autorización hace algunos meses.
Este proceso no se ha dado de manera similar en otros distritos. Ha pasado un año desde que la Municipalidad de Lima ordenara el retiro de rejas y otros elementos de seguridad (trancas y plumas levadizas) que dificultaran el paso peatonal y que no contaran con autorización, entre otras irregularidades. Sin embargo, poco se ha hecho al respecto.

Según el regidor de Lima, Juan Carlos Zurek, la fiscalización de esta labor fue delegada, hace siete meses a las autoridades distritales. pero el ordenamiento ha ido a lento y, en algunos casos, parece condenado al fracaso. Es el caso de Ate-Vitarte. En la urbanización Mayorazgo continúan los accesos bloqueados, merced a rejas con candados y bloques de cementos colocadas en medio de la calzada.
Wilder Silva, ejecutor coactivo de Ate-Vitarte, comenta que en lo que va del año, incluso ha aumentado el número de rejas en ese distrito. "De las 300 que habían ahora deben haber unas 350", señaló. Este año solo se ha podido retirar ocho rejas colocadas indebidamente.
El resto, explica Silva, se sacará una vez que las juntas vecinales se pongan de acuerdo en mantener únicamente las rejas perimétricas. Ello se viene discutiendo en las urbanizaciones Salamanca, Mayorazgo y Valdiviezo, en donde existe la mayor cantidad del distrito. Solo en Salamanca se han contabilizado más de 80 rejas.
En La Molina, un 30% de sus 476 rejas ya cuenta con autorización. El resto, incluyendo las rejas con candados y sin vigilantes, que existen a lo largo de la avenida Alameda del Corregidor, aún tiene tiempo hasta marzo del próximo año para regularizar su situación. Recientemente dicho concejo emitió una ordenanza que extendía hasta el 7 de marzo el ordenamiento de rejas.
Algo similar ha pasado en San Borja, en donde se ha prorrogado por 90 días más el ordenamiento de las 21 rejas que, estima la gerente municipal Virgina Leiva, existen en este distrito. Sin embargo, no se ha autorizado la instalación de ninguna durante este año. En Santiago de Surco también hay plazo hasta noviembre para que otras 150 rejas obtengan la aprobación municipal.


PREFIEREN EL ENCIERRO
Pese a los mecanismos que buscan regular la instalación y el uso de rejas, este año se ha incrementado la tendencia a bloquear la vía pública para protegerse. Según un último estudio del Instituto de Defensa Legal (IDL), un 11,2% de la población en Lima afirma que ha tomado la decisión de enrejar o trancar el acceso a su cuadra o calle como medida de seguridad. A inicios del 2004 la cifra alcanzaba a un 8,0% de la población

DEBEN SER VIGILADAS EN FORMA PERMANENTE
· En setiembre del 2004 la Municipalidad de Lima emitió la ordenanza metropolitana 690, la cual daba un plazo de 90 días para que se retiraran de la vía pública los elementos de seguridad que no cumplían ciertos requisitos.
· El 7 de febrero de este año, a través de la ordenanza 774, el Concejo de Lima delegó la vigilancia de dicho proceso a las municipalidades distritales.
· El enrejado de calles es un proceso que ha devenido del inusitado fenómeno de colocación de rejas en cada vivienda, que es la medida de seguridad preferida por un 36,9% de limeños.
· La instalación de una reja requiere la aprobación del 80% de vecinos de la zona a ser enrejada. Además, debe contar con un vigilante permanentemente.
SON OBSTÁCULOS PARA ATENDER EMERGENCIAS

"Este año no han habido reportes de emergencias que no se hayan atendido a tiempo por causa de una reja cerrada o sin un vigilante cerca. Sin embargo, estas perjudican nuestra labor", comentó el comandante Jorge Vera, director de prevención e investigación de incendios del Cuerpo General de Bomberos.
Han habido casos, comenta Vera, en los que la atención de emergencias ha sufrido retrasos al encontrar una reja con candado o sin un vigilante a la vista, que facilite el ingreso oportuno de los bomberos.

"Hay estándares internacionales que señalan que la atención de una emergencia debe realizarse entre los seis y diez minutos de reportada. Hacerlo en mayor tiempo potencia los daños y la propagación de un incendio", indica.
El bloqueo de la vía pública se ha concentrado en los sectores medios y altos, refiere el estudio del Instituto de Defensa Legal (IDL). Un 26,1% de la población perteneciente a estos sectores admite haber bloqueado el acceso a su vecindario como medida de seguridad frente a un 8,7% del sector bajo y un 7,1% del nivel bajo inferior, que refiere haber tomado similar medida.
"Uno de cada cuatro limeños de clase media y alta vive en barrios restringidos", señala el IDL.

24/09/05 FUENTE: EL COMERCIO PG LIMA