Perú.21
visitó esta cárcel. La pugna entre internos continúa
y se viene otra reyerta.
La corrupción sería generada por la Policía, que
facilita el ingreso de armas y de droga.
Por: Zaida Zamudio
Sábado 5 de febrero. 11:30 a.m. Una larga fila de mujeres pugna
por ingresar al penal de Lurigancho. Han transcurrido solo cuatro días
desde que una reyerta entre presos provocó la muerte de cinco
internos y lesiones en otros 25. Sin embargo hoy, día de visita,
parece que allí no pasó nada.
Un enorme cartel en la puerta informa sobre las restricciones del ingreso,
pero no todos las cumplen. "Les das un sol y arreglas. La semana
pasada ingresé una chompa negra y no me dijeron nada. Hoy están
que friegan", dice una robusta mujer que lleva una blusa negra
(color prohibido) y carga a un niño. Se queja y lanza lisuras
a los policías, pero minutos después la observamos dentro
de la cárcel. Luego, claro está, del respectivo pago de
un sol por control (son seis revisiones).
Como esta mujer, son cientos los visitantes que ingresan burlándose
de las normas. En solo 45 minutos, vimos cómo cinco mujeres ataviadas
con ropa negra y dos adolescentes entraron al penal y no pasó
nada.
PRESOS CONTROLAN PENAL. 12:50 a.m. En los pabellones o sectores 8 y
9, encontramos a José y a Lucho (nombres ficticios), dos internos
que explican cómo es la oscura organización de la cárcel.
Por sus testimonios, nos enteramos cómo viven allí 9 mil
seres humanos, dominados por la ley del hampa.
Según sus relatos, son los llamados 'Disciplina' o 'Taitas' los
que, en la práctica, administran los pabellones. Ellos son delincuentes
avezados que manejan el ingreso al área. Cobran por la designación
de un lugar para dormir, por la venta de drogas y licor y por lo que
se les ocurra.
Dicen que luego de que un interno llega, solo el primer día está
en manos de la Policía. A la mañana siguiente, luego de
que le asignan un sector, lo entregan al alcaide (agente a cargo), el
cual, a su vez, lo deja en manos de los 'Disciplina'.
"Para el ingreso tienes que pagar 100 'lucas', 50 soles más
por un cupo en la cuadrilla (habitaciones con capacidad para dos internos,
pero que son ocupadas por seis)", cuenta Lucho.
Los precios varían según el pabellón. 'Alojarse'
con los 'nachos' (pabellón 7), donde están los narcotraficantes,
puede costar hasta 500 soles. Los 'Disciplina' también dominan
la venta del licor y las drogas. "Cobran mensualmente a los traficantes
y luego 'arreglan' con los alcaides para que los dejen trabajar. Por
eso los 'tombos' se sienten comprometidos y avisan cuando va a haber
una requisa", agrega José.
Sobre la forma como ingresan las armas, no quisieron dar detalles. Solo
dicen que los 'tombos' las introducen. "Cobran bien. Ciento cincuenta
dólares por una piña (granada) y 200 dólares por
revólver", dice Lucho.
PREPARAN REVUELTA. Pese a los muertos que dejó la reyerta del
martes, siguen los problemas en el pabellón 8, dominado por los
'Chorrillanos', donde se desató el enfrentamiento. "Esta
semana se hará la última 'cagada' (reyerta)", advierte
un interno que prefiere no identificarse. Desde hace varios meses, los
'Disciplina' del 8 están expulsando a la gente de Chorrillos
y están metiendo a los del Rímac.
De los 21 pabellones que tiene Lurigancho, 16 están al mando
de peligrosos criminales que provienen de distritos diferentes. El 1
es de los de Comas, el 2 de Villa El Salvador, el 3 de Ate, el 4 de
La Victoria, el 5 de El Agustino y así sucesivamente.
¿Pero, por qué estalló la revuelta del martes?
Según Lucho, ese día el líder de los 'Disciplina',
un tal 'Mucha chilla', salió libre y los expulsados pensaron
que retomar el control del pabellón sería fácil.
Armados de pistolas, revólveres y cuchillos, intentaron ingresar,
pero encontraron resistencia. El enfrentamiento fue un rastro de pólvora
que recorrió los pabellones, 2, 4 y 10. Esta 'cagada' costó
la vida de cinco internos y puede ocasionar más víctimas
si las autoridades no hacen algo a tiempo.
CORRUPCIÓN. Muchos policías, a cargo de la seguridad,
cobran por introducir objetos prohibidos y facilitar el ingreso de las
visitas.
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