PENA DE MUERTE DIVIDE A GABINETE

CINCO MINISTROS EN DESACUERDO • La intención del gobierno de castigar con la pena capital las violaciones de menores seguidas de muerte ha desatado controversia • El canciller José Antonio García Belaunde advierte que su aplicación podría afectar la imagen del Perú.
Alberto García M.
A solo dos semanas de haber sido nombrado, el primer gabinete de ministros del Gobierno aprista expresó algunos desacuerdos. El motivo: la iniciativa anunciada hace dos días por el presidente Alan García de establecer la pena de muerte en nuestro país para sancionar las violaciones de menores seguidas de asesinato.
Hasta el momento, cinco ministros han expresado sus diferencias con esta propuesta presidencial. Otros dos –más cautos– han opinado que se trata de un tema polémico que deberá discutirse a fondo. El primer vicepresidente de la República, Luis Giampietri, dijo a La República que por tratarse de un tema de conciencia se reservará su opinión sobre la pena de muerte hasta que tenga que emitir su voto en el Congreso. En tanto el premier Jorge del Castillo –como era de esperarse– apoyó la propuesta de García.
El ministro de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaunde, dijo estar en contra de la aprobación de esta medida. Lo mismo opinó la ministra de Justicia, María Zavala, quien consideró además que esa pena "no sería disuasiva".
La ministra de Comercio Exterior, Mercedes Aráoz, declaró que le cuesta mucho "estar a favor de la pena de muerte". Lo mismo dijo Susana Pinilla, ministra de Trabajo, quien además calificó de contradictoria la aplicación de la pena capital. "Respeto los derechos humanos y creo en la posibilidad de readaptación de los criminales", declaró Pinilla.
La ministra de la Mujer, Virginia Borra, intentó matizar señalando que "el gabinete está de acuerdo en que la propuesta sea analizada pensando en la defensa de la niñez".
Hernán Garrido Lecca, ministro de Vivienda, consideró que la pena de muerte es un tema polémico y que debe ser materia de intenso debate dentro del Gabinete.
Todo parece indicar que cuando el tema sea discutido en el Consejo de Ministros tendrá más de una arista. La ministra María Zavala, quien sería la encargada de presentar la iniciativa del Ejecutivo ante el Congreso, dice que explicará al gabinete cuáles son las implicancias legales que traería al Perú aprobar la pena de muerte para violadores.
Zavala, sin embargo, se encargó de dejar en claro que –de ser el caso– no tendría problema en exponer el proyecto de ley frente
al Legislativo.
Advertencia
El canciller José Antonio García Belaunde fue tajante al advertir que la aplicación de la pena de muerte para violadores y asesinos de niños podría afectar gravemente la imagen del Perú en el exterior. "La imagen del país en el exterior se vería mellada en el tema de derechos humanos, pero no creo que afecte nuestras relaciones internacionales", opinó. Por la noche, en un programa de televisión, la ministra de Transportes y Comunicaciones, Verónica Zavala, también manifestó su desacuerdo con la pena de muerte.
Sería un retroceso
Por su parte, la decana del Colegio de Abogados de Lima, Greta Minaya, afirmó que está en contra de la aprobación de la pena de muerte para los violadores de menores."El Gobierno debe respetar el Estado de Derecho. El Pacto de San José y la Consitución prohíben la pena de muerte", explicó.
Minaya adelantó que si el Perú renuncia al Pacto de San José –requisito para ampliar las causales de la pena de muerte (ver infografía)– podría ponerse en riesgo incluso la extradición del prófugo Alberto Fujimori.
"Si se produce alguna traba en el proceso de extradición del ex presidente, mientras no estemos bajo el amparo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos no tendríamos a dónde recurrir para solicitar una apelación", alertó Minaya.
Datos
PREVENCIÓN. El primer adjunto de la Defensoría del Pueblo, Samuel Abad, considera que el debate debería centrarse en la labor preventiva que debe promover el Estado para evitar que se produzcan más casos de violación de niños en nuestro país y no en la aprobación de la pena de muerte.
INVIABLE. Abad señaló además que la ampliación de causales implica reformar la Constitución y renunciar al Pacto de San José, lo que retrasaría la aplicación de la norma.

PENA DE MUERTE SERÍA NEGATIVA PARA EL GOBIERNO
Canciller García Belaunde afirma que tema merece ser más estudiado. Partidos dejarán que libertad de conciencia influya en la votación.
Mientras el Consejo de Ministros y el Congreso se toman su tiempo para debatir la propuesta del presidente Alan García respecto de la reinstalación de la pena de muerte para los violadores de menores que asesinen a sus víctimas, el canciller José Antonio García Belaunde fue el primer integrante del Gabinete en alertar que una medida de esa naturaleza afectaría la imagen del Perú ante la comunidad internacional.
El canciller afirmó que si bien ningún país sancionaría al nuestro por reimplantar en la legislación peruana la pena de muerte, por tratarse de una decisión soberana, "evidentemente podría tener efectos sobre la imagen del Perú y la del gobierno en concreto".
El ministro de Relaciones Exteriores señaló que, por tratarse de un tema recién planteado, merecía ser estudiado con amplitud.
"Aún no puedo pronunciarme, pero para implantar la pena de muerte en nuestro país habría que retirarse del Pacto de San José y eso sería negativo para la imagen del país", argumentó.
En otro momento, señaló que por tratarse de un tema jurídico muy complejo, antes de tomar la decisión habría que consultar con especialistas. Como adelantaron el jurista Jorge Avendaño y el constitucionalista Domingo García Belaunde, la iniciativa del jefe del Estado pondría al Perú al margen del sistema legal interamericano.
Por la tarde, sin embargo, el presidente García opinó a través de un comunicado que no es necesario abandonar el Pacto de los Derechos Humanos de Costa Rica para castigar con pena de muerte la violación de niños seguida de asesinato.
Según explicó, si en la Constitución de 1933 y en el Decreto Legislativo 20583 de 1974 se sancionaba con pena de muerte a quienes cometieran el delito de violación, al ratificarse en 1978 el Pacto de San José se tomó en cuenta eso, ya que su artículo 4 señala: "En los países que no han abolido la pena de muerte, esta solo podrá imponerse por los delitos más graves. Tampoco se extenderá su aplicación a delitos a los cuales no se le aplique actualmente".
Consultado sobre esta opinión, Jorge Avendaño advirtió que García no le está dando el peso debido al artículo del pacto al que aludía, ya que tanto la Constitución del 1979 como la de 1993 borraron la pena de muerte. "Actualmente significa que hoy, que es el día en que se pretendería imponer, la pena de muerte no se aplica", precisó.
QUÉ DICEN LOS MINISTROS
Para la titular de la cartera de Trabajo, Susana Pinilla, se trata de un tema contradictorio, pues como madre sufre por la situación de un menor abusado sexualmente, pero a su vez cree en el respeto a los derechos humanos y en la posibilidad de readaptación de los criminales.
Por su parte, la ministra de la Mujer, Virginia Borra, afirmó que la aplicación de la pena capital tendría un impacto legal que debe ser evaluado. Fue crítica al decir que el país está llegando a una etapa en la que se ha perdido el control, por lo que debe reforzarse la educación en valores y la aplicación de sanciones drásticas a los violadores.
Las ministras de Justicia, María Zavala, y de Comercio Exterior, Mercedes Aráoz, indicaron que harán conocer al Gabinete su opinión.
CADA QUIEN CON SU CONCIENCIA
El vocero del grupo parlamentario del Apra, Javier Velásquez Quesquén, refirió que el sentir de su bancada es votar a favor de la propuesta del mandatario. "Sin haber tomado una decisión al respecto, la mayoría apoyará la propuesta. Algunos no están de acuerdo, por eso cabe dejar que actúen con libertad de conciencia", acotó.
En Unidad Nacional, UPP y Alianza por el Futuro, se anunció que se dejará a sus integrantes votar libremente sobre el tema.
Para Víctor Andrés García Belaúnde (Alianza Parlamentaria), la propuesta del Apra busca distraer el debate de temas importantes como la erradicación de la pobreza.
Sepa más
Según cifras del ministerio de la Mujer, de enero a junio de este año se produjeron 946 violaciones sexuales en todo el país.
La decana del Colegio de Abogados de Lima, Greta Minaya, dijo que la pena de muerte no será disuasiva sino que más bien incrementará la criminalidad.
Monseñor Luis Bambarén se manifestó a favor de la castración física y de la cadena perpetua para los violadores.
Ítalo Sifuentes Alemán
10/08/06 FUENTE: EL COMERCIO PG: POLITICA

PENA DE MUERTE: OTRAS RAZONES EN CONTRA
Frente a la pena de muerte no existen medias tintas. Difícilmente quienes son contrarios a ella lograrán convencer a quienes se encuentran a favor, especialmente si hay de por medio crímenes monstruosos que conmocionan a la población. Sin embargo, y ya que estamos ante un debate nacional sobre el tema, es tarea de los medios serios argumentar.
Para comenzar, nada logrará persuadirnos de que la eliminación de un ser humano, por más aberrante que sea su conducta, constituye una solución. Es por eso que la sola existencia de este debate constituye un gran retroceso. Tenemos la impresión de que al optar por la muerte escogemos la solución más fácil, aquella que contribuye a ocultar los profundos problemas que existen en la sociedad peruana, y que abarcan desde el medio familiar al educativo, pasando por la pobreza que atenaza a las mayorías.
Para estas mayorías, la denuncia del Pacto de San José o Convención Americana de DDHH nada significa. Y, sin embargo, como bien ha sabido reconocer el canciller García Belaunde, desconocerlo mellará la imagen internacional del Perú, que aparecerá como país que no honra pactos a los que ha dado rango constitucional, es decir, que se encuentran en su ley fundamental.
Pero, además, todo indica que reinstaurar la pena de muerte no será posible antes de unos cinco o seis años, pues hay que cumplir una serie de requisitos. Por lo pronto, y habiendo los partidos políticos dejado en libertad a sus militantes al momento en que se vote esta cuestión, será muy difícil que en el Congreso se obtenga la mayoría de dos tercios necesaria para aprobar –en dos legislaturas ordinarias consecutivas– la reforma constitucional. Entre nuestros legisladores se reproduce la misma división.
Queda la solución del referéndum, adelantada por el presidente García. Pero parece poco realizable, pues –como bien ha señalado el jurista Jorge Avendaño– la legislación prohíbe la utilización de la consulta ad referéndum para recortar derechos que la Constitución reconoce. Y no cabe duda de que el ampliar la pena capital recorta el mayor derecho de todos, que es el derecho a la vida.
Por tanto, existen fundadas posibilidades de que el Tribunal Constitucional, al cual acudirían sin duda los abolicionistas, declare inconstitucional una consulta de esta naturaleza. De modo que la vía referendaria, que antes desechamos por inapropiada y onerosa, se encuentra cerrada, y por sólidas razones jurídicas.
Si a esto añadimos el tiempo que lleva que una denuncia del Pacto de San José entre en vigencia, estamos hablando de algo que ni siquiera podrá regir durante este gobierno. Entonces, es mejor emplear ese tiempo en estudiar soluciones que impliquen un cambio en los contextos familiar, educativo y comunitario –una mejora en la sociedad– que emplearlo en un retorno al talionaje que, en toda época y lugar, solo ha sido un instrumento de venganza social, jamás un disuasivo del delito.10/08/06 FUENTE: LA REPUBLICA PG: EDITORIAL

10/08/06 FUENTE: LA REPUBLICA PG: POLITICA