MUERTE PARA VIOLADORES VÍA REFORMA O REFERÉNDUM

Alan García reitera que los que violan o matan niños no tienen derecho a vivir.
Propuesta del presidente de la República divide a juristas, congresistas y especialistas.
Al amparo de un supuesto respaldo de la mayoría de la población, y a pesar de la opinión contraria de diversos juristas, el gobierno aprista promoverá la pena de muerte para los violadores y asesinos de niños. El presidente Alan García adelantó ayer que insistirá en la aprobación de esta iniciativa en el Congreso, ya sea a través de un proyecto de ley que reforme la Constitución o con la convocatoria a un referéndum.
"Nuestra sociedad necesita más rigor, más orden, y los delincuentes necesitan sanciones mucho más severas. Ante el crimen atroz que es la violación seguida de asesinato de niños menores, yo creo que esa gente no tiene derecho a vivir. La sociedad tiene que defenderse de ellos reinstaurando la pena de muerte", afirmó.
Por ello, la bancada aprista está elaborando un proyecto de ley que plantea una reforma constitucional con el fin de incluir la pena capital para las personas que violen y maten a niños. El encargado de coordinar esta iniciativa es el parlamentario Aurelio Pastor, quien presidirá la Comisión de Constitución del Congreso, que se instalaría la próxima semana.
Pastor informó que están en la etapa de consultas y de intercambio de información sobre el tema, pues el reglamento del Legislativo establece que el proyecto debe ser sometido primero a un debate en la célula parlamentaria antes de que sea presentado al Congreso. Solo la legisladora y vicepresidenta Lourdes Mendoza se ha pronunciado en contra.
El legislador aprista se mostró confiado en que la propuesta será aprobada, pues dijo que cuentan con el apoyo de la mayoría de los peruanos, pese al rechazo de los juristas. "A veces los académicos no sintonizan con lo que la población quiere", indicó. El 86.7% de encuestados ayer por RPP se pronunció a favor de la pena capital, frente a un 11.28% que opinó en contra y a un 1.97% que se abstuvo.
El presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, fue enfático en remarcar que el "pueblo quiere soluciones concretas. la gente está harta de que los violadores hagan de las suyas y, después, terminen en la calle. Eso no puede ser". Según Del Castillo, el gabinete está a favor de la propuesta del jefe de Estado, a excepción de la ministra de Justicia, María Zavala, quien plantea un aumento de penas por este delito. Dijo que va a trabajar un proyecto de ley para regular los beneficios penitenciarios para los violadores. La defensora del Pueblo, Beatriz Merino, opinó que "se debe evaluar la pena que la sociedad quiere imponer a estos monstruos".
LA ESPERA. La presidenta del Parlamento y legisladora del Apra, Mercedes Cabanillas, se pronunció a favor de la pena de muerte para los autores de abuso sexual infantil, pero aclaró que su opinión era a título personal. "Como presidenta del Congreso, tengo la responsabilidad de promover el debate sobre este tema. Esto debe consolidarse en la Comisión de Constitución y, de allí, pasar al Pleno", precisó.
Ante la oposición de destacados juristas -como el presidente de la Corte Suprema, Walter Vásquez Vejarano-, Cabanillas sugirió la posibilidad de que el Perú se aparte parcialmente del Pacto de San José para establecer la pena de muerte sin violar los tratados internacionales. Si el Congreso aprobara la pena capital, se requeriría -por lo menos tres años- para que el Poder Judicial emita una sentencia de este tipo contra algún violador y asesino de un menor, detalló el penalista Luis Lamas Puccio.
El jurista explicó que este sería el tiempo mínimo que tomaría realizar un debate nacional sobre el tema.
Sin embargo, Lamas Puccio opinó que la sanción penal no pondrá fin a las violaciones de menores. "Se requiere establecer una política de salud pública que incluya un conjunto de medidas para disuadir a los autores de estos delitos", expresó.
Una vez más se ha reabierto el polémico debate sobre la pena de muerte para los violadores y asesinos de niños. Sin embargo, esta no es la única alternativa. También figuran la castración química, el incremento de las sanciones y el establecimiento de una política preventiva y educativa. Solo el tiempo dirá qué opción elegirán las autoridades o el pueblo, si se llega a realizar un referéndum.

OPINIONES

EL CASTIGO AL VIOLADOR
¿Es la pena de muerte una respuesta acertada? No.
El presidente Alan García reiteró ayer su intención de impulsar una reforma constitucional que permita establecer la aplicación de la pena de muerte para los violadores de menores.
No se trata de un planteamiento sacado de la manga por el jefe de Estado con el fin de congraciarse con una ciudadanía que -es obvio- está mayoritariamente a favor de esta drástica medida, puesto que él mismo la propuso en la campaña electoral y la insinuó durante el mensaje a la nación con el que inauguró su mandato.
Pocos crímenes pueden producir tanta indignación como la violación y el asesinato de un menor, y es evidente que la sociedad peruana ha tenido una mirada excesivamente contemplativa ante una lacra como esta, que se ha extendido sin que encuentre una forma de ser contrarrestada. No hay duda, por tanto, de que constituye un delito que debe ser encarado con decisión y firmeza.
La interrogante, sin embargo, es sobre la manera correcta de hacerlo. La pena más drástica -la de muerte- se presenta ahora como una solución y es comprensible que la mayoría de personas piense de ese modo, es decir, que, como ha dicho el presidente, esos criminales atroces no tienen derecho a vivir.
La respuesta, sin embargo, debe analizarse con cabeza fría a pesar de que estamos ante un delito que afecta la posibilidad de actuar de ese modo.
Al margen de la posición individual que cada persona tenga sobre la vigencia de la pena de muerte, lo cual no pasa por un asunto ideológico o político, sino de principios -y este columnista declara, por este motivo, su oposición a la misma-, lo relevante es cuán efectivo puede ser este castigo definitivo para corregir ese terrible mal.
La experiencia internacional en la materia concluye que lo más probable es que la pena de muerte no sería una medida efectiva que contrarrestaría la violación de menores, y ahí radica un motivo práctico de su inconveniencia. Asimismo, su aplicación demoraría, en el mejor de los casos, más de cuatro años. Entonces, ¿no sería más útil y realista pensar en qué hacemos, mientras tanto, frente a esta lacra?
09/08/06 FUENTE: PERU 21 PG: EDITORIAL

CONTRA LA PENA DE MUERTE
Una de las muestras más evidentes de subdesarrollo en sociedades como la nuestra consiste en el retorno cíclico de los mismos debates, que nunca se concluyen. Ahora se pretende arrastrar al país al viejo debate sobre la implantación de la pena de muerte para violadores, sintonizando en ello con una parte de la opinión pública partidaria del talionaje ante formas extremas de delito, como la violación de menores de edad.
En este debate, nuestra opinión siempre ha sido y será contraria a quienes persisten en creer que instaurando severísimas sanciones se logrará atenuar la ola de criminalidad. Este razonamiento torpe no data de hoy, fue impuesto con ocasión del autogolpe de 1992 por la dictadura fujimorista, y desde entonces se han modificado no menos de 200 veces las sanciones del Código Penal, siempre para hacerlas más severas, en un crescendo que llega ahora a la pena de muerte y que no ha logrado disminuir en nada la criminalidad.
Creer que porque se implanta la pena de muerte se va a disuadir a la delincuencia en un país como el nuestro solo puede ser fruto de la ingenuidad o mala conciencia. Esto, desde luego, no quiere decir que la sociedad deba permanecer indefensa frente al crimen, pero las legislaciones modernas de Estados vecinos intentan combatirlo valiéndose de otros métodos, y no del talionaje. Pues es obvio que ciertos delitos atroces obedecen a patologías que no serán detenidas por la implantación de la pena capital.
Mucho más útil resulta el establecimiento de una sólida política penitenciaria, incrementando el número de prisiones y restaurando las que se encuentran en mal estado, de modo que se las pueda devolver a sus fines originales de rehabilitación de los internos y no se conviertan en "universidades del delito", separando a primerizos de reincidentes, a debutantes de avezados, y brindándoles procesos rápidos, severos y justos.
El pretexto para instaurar la pena de muerte es que hay delincuentes irrecuperables, pero este tipo de violador de la ley es indiferente a los peores castigos. Además, volver a instaurar la pena de muerte implica una reforma constitucional –sería costoso y absurdo convocar a un referéndum– y la denuncia del Pacto de San José y la Carta Americana de DDHH. Que Lourdes Alcorta diga que "le importan un rábano los DDHH", solo recae sobre ella, que por lo visto cree que para ‘llegar al pueblo’ hay que ser chocante y vulgar.
Lo reiteramos: la pena de muerte no ha frenado la criminalidad en parte alguna. Hay que dejar de pensar que con sanciones más drásticas se resuelven problemas derivados de carencias graves de formación y educación, a las que se añade la marginación social. Cuando la pena capital no dé resultados, ¿acabaremos como en tiempos del Imperio Romano, cuando se consideraba que la muerte era poco para ciertos delitos, razón por la cual se dejaba a los criminales insepultos y se esparcía sal en sus casas demolidas?
09/08/06 FUENTE: LA REPUBLICA PG: EDITORIAL

JUECES NO APLICAN DURAS PENAS CONTRA DEPRAVADO
Acción por los Niños pide al Poder Judicial que informe sobre sanciones a violadores.
4Expertos temen que congresistas busquen distraer a la opinión pública con polémica.
El 7 de setiembre, a Carlos Valencia Huertas, de 12 años, cinco drogadictos lo abordaron en una calle de Puente Piedra. Tras arrebatarle su bicicleta, los depravados lo violaron. Los gritos del escolar irritaron tanto a estos sujetos que uno de ellos no dudó en lanzarle una piedra en la cabeza y destrozarle el cráneo. Posteriormente, lo quemaron. Los criminales fueron condenados a 27 años de prisión. La sentencia -emitida en marzo de este año- podría reducirse a nueve años con beneficios penitenciarios.
La indignación de los Valencia no cesa. Ellos piden la pena de muerte para los violadores. Hoy, que el tema ha vuelto a ponerse sobre el tapete, tras el anuncio del presidente García, la polémica -en todos los tonos- ya se inició. Algunos están a favor de la pena capital, mientras que otros la rechazan y hay quienes plantean la castración química.
Al margen del debate, lo cierto es que la cadena perpetua -la máxima pena para estos casos- está vigente. El problema es que la ley no se aplica.
REACCIONES. El psicoanalista Saúl Peña se mostró en contra del planteamiento de la condena de muerte, tras considerar la cadena perpetua como la mejor sanción. "Creo que la sociedad tiene que evaluar cada caso, pues esta gente padece de una patología muy seria. Para proteger a la sociedad de estos monstruos hay que aplicar el castigo que corresponda, pero no llegar a la pena de muerte", indicó.
A su criterio, estas personas deberían ser tratadas en las cárceles por especialistas con el fin de rehabilitarlas, "pero mientras esto no ocurra y representen un peligro, no pueden estar libres", refirió. El psicoanalista no descartó la castración química.
IMPUNIDAD NO. María Pía Hermoza, de la ONG Acción por los Niños, también está en contra de la pena de muerte. De acuerdo con la experta, la ley vigente contempla severas sanciones para los violadores de menores. "Exhortamos al Congreso a que no desvíe la atención del problema. Lo preocupante es que las leyes no se cumplen y generan, en las víctimas, en sus familias y en la ciudadanía, una sensación de impunidad", manifestó.
La especialista pidió al Poder Judicial que cumpla con su tarea de aplicar justicia y dé cuenta a la ciudadanía de los casos que han sido sancionados con cadena perpetua y cuán adelantados están los procesos.
El rector del Seminario de Santo Toribio, José Luis Méndez, señaló que no hay crimen que justifique la pena de muerte. El sacerdote explicó que, si bien se trata de un delito grave de homicidio, no se dan todas las condiciones para que se aplique en el país.
"Una de las razones para que la pena capital sea lícita es que no exista otro modo de evitar que se cometa este delito", afirmó. En su opinión, la cadena perpetua sigue siendo una de las medidas más razonables.
09/08/06 FUENTE: PERU 21 PG: POLITICA


09/08/06 FUENTE: PERU 21 PG: POLITICA