REFORMAR EL CONSEJO NACIONAL DE JUVENTUDES

Liliana La Rosa Huertas.
A tres años de su creación, la Comisión Nacional de Juventud (CNJ), como parte del sistema CONAJU (Consejo Nacional de la Juventud), ha dado tres pasos iniciales y muy tímidos: constituirse como instancia publica, consensuar lineamientos de política y generar el Plan Nacional 2006-2011. Si el gobierno del presidente Toledo hubiese priorizado enfrentar seriamente la pobreza se habrían implementado políticas públicas de juventudes de mayor envergadura, siendo el sector juvenil uno de los más afectados por la pobreza y falta de oportunidades. La nueva administración de Alan García debe tomar en serio una reforma del CONAJU con una adecuada priorización y dimensionamiento de su rol en la sociedad, haciendo de él un eje de la lucha contra la pobreza.
Para ello es necesario otorgar al sistema CONAJU participación en el control de la asignación de la inversión pública en materia de juventudes, para que los sectores del Estado que desarrollan programas para esta población firmen Acuerdos de Gestión con el CONAJU y el MEF. Los acuerdos deben establecerse en función de la planificación y presupuesto participativo local o regional y de las prioridades establecidas con los sectores. Deberán también obedecer a una lógica de Gestión por Resultados, lo que supone tener indicadores de procesos e impacto, vinculados a incentivos presupuestarios y de reconocimiento social, así como procesos de certificación y acreditación de programas y recursos públicos en materia de juventudes.
Además, la Comisión Nacional de Juventudes (CNJ), debe tener a un equipo técnico con experiencia en la gestión pública, en el área de juventudes y con el necesario apoyo político. Es fundamental superar la idea de que la CNJ debe ser liderada necesariamente por un joven o una joven (por ejemplo de las juventudes políticas). La CNJ es una instancia del Estado, no un espacio de representación de juventudes.
El Consejo de Participación de la Juventud (instancia de la sociedad civil que participa en el Sistema CONAJU), debe diversificar su representatividad y generar mecanismos para institucionalizarse en los niveles regionales y locales. Además, debe cumplir un rol de monitoreo activo de los acuerdos de gestión y de la transparencia del proceso de evaluación que realice la CNJ.
En términos de políticas públicas para juventudes sugerimos que en el corto plazo el Sistema CONAJU impulse un programa Juntos para Jóvenes que otorgue subsidios directos con incentivos a madres y padres jóvenes, jóvenes que no han culminado por lo menos once años de estudios, jóvenes egresados del INABIF, jóvenes sin hogar, que viven en la calle, jóvenes de poblaciones nativas y alto andinas. Estos subsidios deben estar acompañados de mecanismos de inclusión en el sistema escolar formal, aprendizaje de oficios, afiliación a seguro de salud, inscripción en registros de identidad, participación en organizaciones, etc. El Programa de Voluntariado Social debe integrar a los jóvenes de distintos sectores sociales, de forma tal de romper la segregación y movilizar las capacidades de nuestra población a favor de los que más lo necesitan. Adicionalmente, poner en marcha el Servicio de Graduados para el Desarrollo Local. Proponemos que los graduados de profesiones diversas tengan la oportunidad de tener su primer empleo, con un sueldo básico y a lo largo de dos años en las zonas más pobres del país. Estos graduados podrían constituir núcleos de profesionales de apoyo para las localidades que en coordinación con la mesa de lucha contra la pobreza, logran establecer un plan y presupuesto participativo.
Los jóvenes organizados deben participar en la cogestión de los bienes y servicios públicos. El esquema de los Consejos Locales de Salud debe generalizarse hasta el tercer nivel de atención de salud e incluir a las organizaciones de jóvenes. Asimismo, es necesario fortalecer la cogestión de las Escuelas, el servicio militar, los estadios y canchas deportivas, los hogares y albergues para adolescentes y jóvenes.
El sistema CONAJU puede hacer la diferencia en la transversalización y desarrollo de políticas de Juventudes para la Inclusión Social, si y solo si el nuevo Gobierno lo toma en serio y lo hace parte sustantiva de una reforma de las políticas sociales.

08/08/06 FUENTE: LA REPUBLICA PG: COLABORADORES