Por:
Pedro Alvarado
Son captados por mafias que los prostituyen con chantajes o promesas
de trabajo.
La mayoría de ellos es menor en estado de abandono o que vive
en extrema pobreza.
El maltrato que reciben de sus padres, la situación de abandono
familiar y la pobreza extrema son algunos de los principales factores
que llevan a muchos niños y adolescentes a escapar de sus hogares.
La calle se convierte en su casa, pero en ella también se exponen
a innumerables peligros. La mayoría de ellos termina siendo blanco
de mafias organizadas que los explota sexualmente a cambio de una supuesta
protección.
La pornografía y la trata de menores son problemas que se han
incrementado en nuestro país considerablemente en los últimos
años, a tal punto que han sido detectados, solo en Lima, casi
medio centenar de lugares (distribuidos en 19 distritos) donde se fomenta
la prostitución infantil, según estudios realizados por
la ONG Acción por los Niños.
Por eso, hoy en día no es raro ver a adolescentes e incluso niños
parados en las esquinas, en las plazas o en las avenidas a la espera
de algún cliente. Pero esto solo representa una pequeña
parte del problema, pues la explotación infantil por lo general
se realiza clandestinamente en bares, discotecas, night clubs, hostales
y vía contacto telefónico.
También se ha detectado que se promociona en diarios, revistas
y a través de Internet, donde se ofrece el turismo sexual de
niñas, niños y adolescentes en páginas webs.
mafias al acecho. ¿Pero quiénes se benefician con este
ilegal negocio? Indudablemente, los explotadores sexuales: los proxenetas,
los facilitadores y los 'enganchadores', que en su mayoría forman
parte de redes vinculadas a la delincuencia. Aunque también se
sabe de casos en que familiares de la víctima son a su vez sus
proxenetas.
Estas mafias captan a los menores en la vía pública (parques
y plazuelas), pero también lo hacen en las discotecas y en las
afueras de los colegios. Con engaños, chantajes o promesas de
trabajo y de una mejor vida, los alejan de sus familias para finalmente
explotarlos sexualmente.
Los más vulnerables principalmente son niñas y adolescentes
en estado de abandono y de sectores socioeconómicos bajos. La
edad de las víctimas fluctúa entre los 9 y 17 años.
DROGAS Y ALCOHOL. María Pía Hermoza, especialista de Acción
por los Niños, advierte que estos chicos se refugian en el alcohol
y en las drogas para escapar de la realidad cruel en la que viven por
culpa de sus padres.
"Es como un mecanismo de bloqueo que les permite soportar situaciones
de violencia física y psicológica a las que se exponen
diariamente", indica, tras señalar que cada adolescente
en prostitución puede tener hasta diez 'clientes' por día.
La a explotación sexual es un problema que involucra no solo
a las víctimas y a sus explotadores: a toda la sociedad, "ya
que existe gente que paga por el cuerpo y la dignidad de los niños".
Por ello, la especialista hizo un llamado a las autoridades y a la población
con el fin de combatir el problema y de no contribuir al incremento
de la explotación, respectivamente. "La sociedad juega un
rol muy importante en la prevención; no debemos permitir que
se siga dañando a nuestros niños", enfatizó.
La dramática realidad de estas criaturas la encontramos en cada
esquina de la ciudad. Es hora de hacer algo
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