PROPUESTA.
EGRESADOS DE ESCUELA DE SERENAZGO REEMPLAZARÍAN A MIEMBROS DE
LA POLICÍA NACIONAL QUE CUMPLEN LABORES ADMINISTRATIVAS
Señalan que se debe reducir tiempo de preparación de policías
Reforma de la PNP debe continuar en los próximos años
sonia millones alvarado
smillones@editoraperu.com.pe
¿Cuáles son los principales problemas que afronta la Policía
Nacional? Entendidos en la problemática de esta institución
puntualizan que el presupuesto es insuficiente y que se requiere, entre
otros aspectos, de actualización tecnológica, servicios
que mejoren la calidad de vida del policía y continuar con la
lucha frontal contra la corrupción. No obstante, uno de los principales
problemas de esta institución, el cual afecta fuertemente la
vida cotidiana de los ciudadanos, es la falta de efectivos policiales
en las calles. Cifras del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana revelan
que si bien a comienzos de 1990 existían 120 mil policías
para una población de 20 millones, hoy contamos con 92 mil efectivos
para 27 millones de peruanos.
Número insuficiente. Es conocido también que el problema
se agrava debido a que, de los policías en actividad, un número
importante está destacado al cumplimiento de labores administrativas.
Para contrarrestar el déficit de efectivos, el Partido Aprista
Peruano (PAP) propone en su plan de gobierno establecer un programa
de apoyo a la Policía Nacional asimilando y preparando a jóvenes
para asumir las funciones de los efectivos que realizan actualmente
labores administrativas. Al respecto, el coronel (r) Benedicto Jiménez,
ex policía y electo congresista por el PAP, asegura que lo ideal
es que la PNP cree una Escuela de Serenazgo donde se puedan preparar
jóvenes que hagan labores administrativas. Ello permitirá,
dice, que haya más policías en las calles.
En relación con una eficaz distribución de efectivos,
sugiere el establecimiento de estándares de productividad en
todos los niveles. “No sabemos cuántos policías son productivos
en una comisaría. A veces hay una oficina que tiene 30 hombres,
en la cual sólo producen cinco y el resto descansa para dirigirse
a un trabajo individualizado”, sostiene. “Es necesario mejorar la formación
en capacitación de personal desde la escuela y hay que eliminar
el enclaustramiento de cinco años, pues debería ser un
año de enclaustramiento y después que salgan a cumplir
sus funciones”, afirma.
Esfuerzos. A pesar de que este problema es de difícil solución,
se hicieron algunos esfuerzos para paliarlo. Por ejemplo, durante la
gestión del actual ministro del Interior, Rómulo Pizarro,
se impulsó el funcionamiento de diez escuelas de la Policía
en provincias para acelerar la formación de nuevos efectivos.
A finales de 2000, la institución tenía una estructura
rígida y centralista subordinada a un proyecto autoritario, un
inadecuado manejo de recursos y deficientes condiciones de trabajo.
Esa situación hacía necesario el inicio de una reforma.
Por ello, al empezar el gobierno del presidente Alejandro Toledo, se
ejecutó un proceso de reestructuración orientado a hacer
esta institución más moderna y eficiente, combatir la
corrupción interna y brindar mayor bienestar a sus integrantes.
El equipo del entonces ministro Fernando Rospigliosi y Gino Costa trabajó
por conseguir esos objetivos.
Primeras medidas. La creación de la Defensoría del Policía
y una Oficina de Asuntos Internos –encargada de investigar y denunciar
actos de corrupción–, así como la reducción del
número de oficiales de graduación alta para conseguir
la estructura piramidal, fueron las primeras medidas emprendidas.
Para Susana Villarán, ex defensora de la Policía y ex
candidata presidencial, el punto clave de la reforma se orientó
hacia la dignificación del efectivo.
En este sentido, se pusieron en marcha cruzadas contra la corrupción
y el delito de soborno mediante campañas como A la Policía
se la respeta.
Además, se sentaron las bases para otorgar mayor bienestar a
los policías por medio de programas como Mivivienda y Techo Propio |