ES IMPOSIBLE REORDENAR EL TRÁNSITO CON PROFUSIÓN
DE UNIDADES OBSOLETAS

La decisión de la Municipalidad de Lima Metropolitana de retirar de las pistas las unidades con más de 35 años de antigüedad resulta sumamente polémica y solo podría entenderse como un primer paso en el largo y complejo camino del reordenamiento del transporte urbano.
Y es que, de primera mano, tal iniciativa no resuelve de ninguna manera el caos del tránsito y del transporte automotor, uno de los más graves problemas que desordena, contamina, afea y tuguriza la ciudad. Por lo mismo, como lo hemos subrayado, Lima no podrá cambiar si no se aborda frontalmente este factor.
En tal contexto, la reciente medida de retirar los ómnibus de más de 35 años no mejorará la fluidez del tránsito, pues solo afecta al 0,5% de la flota de transporte público, es decir, aproximadamente 130 vehículos. Distinta hubiera sido la situación si se hubiera rebajado la antigüedad a los 25 años, lo que comprendería unas 6.400 unidades, entre ómnibus y camionetas rurales.
Sin embargo, el reordenamiento no se agota aquí. Aparte de decisión municipal para exigir que se renueve la flota gradualmente, debe revisarse el sistema de licencias de rutas --a lo que obviamente se oponen los transportistas irresponsables--, y promover la educación vial de conductores, usuarios y peatones.
Asimismo, otro tema fundamental e insoslayable es el de las revisiones técnicas, que han sido objeto de incontables e injustificadas postergaciones, con el consiguiente perjuicio para todos. La premisa básica es : no habrá mejora sustantiva de la calidad de vida de los ciudadanos de los diversos niveles socioeconómicos si no se soluciona el caos del tránsito y del transporte urbano.
El problema es, pues, grave, acuciante y ya insostenible, por lo que puede demorarse más su solución integral. Es cierto que la actual administración municipal está en sus últimos meses, pero los proyectos que se avancen deben merecer la evaluación técnica e imparcial de los transportistas, del Gobierno y, por supuesto, de los grupos políticos y de los consumidores.

07/07/06 FUENTE: EL COMERCIO PG: EDITORIAL