Gran
parte de sus unidades tiene más de diez años y usa llantas
desgastadas
Tres
delincuentes asaltaron a balazos un ómnibus interprovincial de
la empresa Llamosas el último jueves a la altura del kilómetro
639 de la Panamericana Sur, en Arequipa. El capitán PNP Cléver
Jiménez, jefe de la Policía de Carreteras de Chala, quien
iba como pasajero, resultó herido al enfrentarse a los malhechores.
Este es uno de los tantos asaltos que se producen en las carreteras
del país y que, en parte, se debe a la falta de una mayor vigilancia
policial. "Por falta de recursos, que no permite contar con mayor
cantidad de combustible, las unidades de la Policía de Carreteras
casi nunca están recorriendo los caminos. Solo se estacionan
en un punto y desde allí vigilan", se queja Luis Ciccia,
de la Confederación de Transportadores del Perú.
La Policía de Carreteras tiene una flota de 575 camionetas y
98 motos. "Los vehículos más nuevos tienen cinco
años de antigüedad y son pocos, la mayor parte tiene entre
diez y quince años", asegura un oficial de dicha unidad.
Lo peor, indica otro, es que el 40% de las unidades no está en
buen estado debido a la falta de mantenimiento.
Con esos vehículos, dicha unidad policial no está en condiciones
de perseguir a los delincuentes que usan unidades modernas. Además,
la Policía de Carreteras no tiene las suficientes unidades para
cubrir la red vial del país. Se calcula que solo está
presente en un 25 % de ellas. "La situación se está
haciendo insostenible y, si las cosas continúan así y
no se les da más recursos, podría colapsar", advierte
el general (r) Luis Ríos, ex jefe de ese cuerpo policial, el
cual fue elevado esta semana a categoría de Dirección
Especializada de la Policía Nacional. Antes era la División
de Protección de Carreteras.
GASOLINA INSUFICIENTE
"Solo recibimos seis galones de combustible al día por vehículo.
Por eso nos quedamos en un solo sitio y no hacemos el recorrido que
quisiéramos", informó un policía que patrulla
la zona de Cañete. Hace algunos años la dotación
era de quince galones diarios. Otro agente de Nasca nos mostró
las llantas de su vehículo. Estaban tan gastadas que casi no
se distinguía su cocada, relieve que permite un mejor desplazamiento.
En un recorrido de 450 kilómetros que El Comercio hizo por la
Panamericana Sur, todos los policías consultados coincidieron
en señalar que los neumáticos no se cambian desde hace
más de cuatro años.
Tampoco hay recursos para el mantenimiento de los vehículos.
Los mismo policías, según nos informaron, deben pedir
apoyo de amigos y empresarios de su jurisdicción para hacer las
reparaciones y el afinamiento necesario a sus unidades. En cuanto a
sus equipos de comunicación, estos funcionan bien pero no tienen
buena cobertura. "En algunos puntos no hay buena recepción
y las patrullas deben moverse varios kilómetros para comunicarse",
nos dice la teniente Hilda Díaz, única integrante femenina
de la Policía de Carreteras. Ella trabaja en Villacuri, entre
Ica y Palpa. Como la mayoría de los puestos policiales, este
no tiene teléfono, solo cuenta con un viejo equipo de radio.
Se supone que cada camioneta policial debería vigilar en promedio
unos 20 kilómetros de carretera, pero dentro de nuestro recorrido
hubo tramos entre 40 y 60 kilómetros en los que no encontramos
una sola unidad. La policía asegura que los patrullajes se intensifican
en las noches y madrugadas, pues a esas horas los camiones de carga
y buses interprovinciales circulan en mayor cantidad.
Según el general Ríos y otros oficiales consultados, urge
renovar los vehículos, aumentar el personal y ampliar la cobertura
de la red vial. Algo similar opinan los transportistas como Joaquín
Ormeño, quien dice que "no se puede exigir más a
la Policía de Carreteras, pues no tiene más recursos.
Lo ideal sería darle más fondos".
Plantean devolverle fondo especial
No es la primera vez que la Policía de Carreteras ha estado en
una situación crítica por falta de recursos económicos.
Para poder repotenciarla y darle mayor eficiencia, en diciembre de 1989
se creó el Fondo Financiero de Transporte Terrestre (Fofit),
que provenía de un impuesto de 6% a la gasolina. De lo recaudado,
se destinaba el 20% a la Policía de Carreteras. Así fue
por tres años. Con esos ingresos pudo renovar su flota y tener
recursos para una eficiente labor. Pero luego fue eliminado ese fondo.
Las empresas de transporte interprovincial y ex jefes policiales proponen
que sea reactivado y sea devuelto a la Policía de Carreteras.
Sepa más
?La Policía de Carreteras fue desactivada en 1986 por haber entrado
en una situación de crisis. No tenía personal ni unidades
adecuadas. Fue reactivada en 1989.
?Esta unidad solo cubre las vías más importantes y con
mayor flujo vehicular, como las carreteras Panamericana, Central, Fernando
Belaunde y la vía de penetración al Cusco y Arequipa.
Pero quedan muchas vías más por vigilar.
Mario Mejía H.
Luis García Panta
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