Según
datos de la policía, en Lima el 2000 operaban 390 pandillas,
formadas por jóvenes de 14 a 23 años. Seis años
después, el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana señala
que hoy son 206 pandillas integradas por 4.185 jóvenes. A pesar
de esta reducción, lograda por el trabajo de municipalidades,
policía, Iglesia y los mismos vecinos, en algunos casos, el pandillaje
aún es un dolor de cabeza para los vecinos de los barrios periféricos,
pues sufren robos y ataques violentos.
De acuerdo con datos de la policía, el pandillaje causó
12 muertes el 2005.
PANDILLEROS
FUERON RESPONSABLES DE UNA DOCENA DE MUERTES EL AÑO PASADO
El
30% de limeños cree que se trata del principal problema en sus
barrios. A pesar de todo, número de grupos juveniles se redujo
a la mitad según PNP
Como cada vez en Semana Santa, Julio Cruz Aquino realizaba un ritual
de penitencia en un cerro de Chaclacayo. Unos pandilleros de la zona
se acercaron para robarle, lo atacaron con un cuchillo y lo arrojaron
al río. Su cuerpo rodó varios metros y su rostro impactó
contra las piedras. A Víctor Vera Ascencio (34) no lo mataron
los pandilleros sino una camioneta, pero cuando huía de un grupo
de delincuentes juveniles e intentaba cruzar la Panamericana Sur, a
la altura de Villa El Salvador. Roberto Román recibió
una bala en el abdomen. A Marco Pasani le cayó un golpe en la
cabeza. Veinte pandilleros huyeron por una calle de Villa María
del Triunfo, dejando los dos cuerpos malheridos regados en el suelo.
Estos casos ocurrieron solo este mes en tres distritos de la periferia
de Lima. Las pandillas, grupos de jóvenes de entre 11 y 23 años,
pero en los que predominan los adolescentes de entre 14 y 17, siguen
siendo un dolor de cabeza para los vecinos de las zonas populosas. Según
un informe policial, estas organizaciones se juntan alrededor de intereses
comunes como la protección del barrio, el honor del colegio,
la defensa de sus equipos de fútbol o de sus mujeres. El grado
de la violencia que emplean es variable y puede ir desde la simple agresión
verbal hasta el vandalismo. Algunos de ellos portan armas punzocortantes
y otros hasta armas de fuego. Utilizan como estímulo el consumo
de alcohol pero el uso de drogas se viene incrementando.
El especialista en seguridad del Instituto de Defensa Legal (IDL), Gabriel
Prado, señala que no existen cifras exactas sobre el número
de pandillas que hay en Lima. La Iglesia, la policía y las ONG
manejan datos diversos. Sin embargo, todo apunta a que su número
ha disminuido.
De acuerdo con la información que maneja la PNP, en el 2000 existían
alrededor de 390 pandillas en la capital. Según el secretario
técnico del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (Conasec),
Rolando Quezada, en Lima hay actualmente 206 pandillas, integradas por
4.185 miembros, varones y mujeres, cuyas edades oscilan entre los 12
y los 27 años.
Otras estadísticas policiales señalan que existe un total
de 100 pandillas, aunque en este caso solo se considera como tales a
los grupos de jóvenes hasta los 23 años. Los distritos
con más pandillas son Comas, Villa María del Triunfo,
San Juan de Lurigancho, El Agustino y el Callao.
A pesar de esta aparente reducción, debida sobre todo a diversos
programas de reinserción ejecutados por la policía y las
municipalidades, la percepción ciudadana señala lo contrario.
Según la última Encuesta de Victimización realizada
por el Ministerio del Interior, el 30% de los limeños considera
al pandillaje como el principal problema de sus barrios, superior aún
a la venta de drogas o la prostitución. La cifra alcanza el 45%
en distritos como San Martín de Porres, Villa María y
San Juan de Lurigancho.
Y ese temor de los vecinos no es para menos. De acuerdo con la información
recogida en la Dirincri y en las jefaturas de Investigación Criminal
(Jeincris) las pandillas habrían sido responsables el año
pasado de una docena de homicidios y unos 17 heridos. En cuanto a las
barras bravas, estas causaron dos muertos y cuatro heridos. Por otro
lado, el reporte de las comisarías señala que los pandilleros
fueron responsables de un centenar de delitos en el 2005, entre los
que se encuentran los asaltos, agresiones y actos vandálicos.
Prado advierte que si bien el problema es grave, no se debe caer en
el error de estigmatizar. "No todos los jóvenes de los barrios
marginales son pandilleros, ni mucho menos delincuentes".
Héctor Villalobos Pávlica
UNA
MIRADA SISTÉMICA
Solo una mirada integral, que deje de lado la perspectiva individual
y que considere la complejidad de los procesos sociales y económicos
de la últimas décadas, los procesos de migración,
la escasa oferta laboral para adolescentes y jóvenes, la difícil
formación de identidad, la relaciones de genero y las décadas
de violencia política, entre otras, dará pistas para entender
las profundas complejidades de este problema.
Reducir la solución a la esfera de la seguridad ciudadana es
una visión simplista. Mientras no se combata el origen multicausal
de las pandillas juveniles y se perciba como un problema aislado de
un barrio pobre y periférico , solo se aplicarán medidas
cosméticas que no atacan de raíz el problema.
Para obtener resultados sostenidos, las respuestas deben estar en el
marco de una eficaz y eficiente política social, donde la inversión
social, en quienes ejercen y padecen violencia sea una constante. El
reconocimiento de niños, adolescentes y jóvenes como sujetos
plenos de derechos, el estimulo al protagonismo juvenil, la animación
de las diversas manifestaciones culturales, el acceso a servicios de
salud, a una educación de calidad, a una ciudad saludable, al
empleo y la construcción de una cultura de paz, constituyen,
un camino inequívoco en la prevención.
Gabriel Prado, especialista en temas de seguridad
CONCEJOS
TIENEN PROGRAMAS DE REINSERCIÓN SOCIAL PARA JÓVENES
En
un intento por frenar el crecimiento de las pandillas juveniles y de
los actos delictivos que estas cometen, algunas municipalidades distritales
adoptaron acciones para combatir esta lacra y al mismo tiempo reinsertar
a estos jóvenes a la sociedad.
Tal es el caso de la Municipalidad de Surquillo, en donde hace cuatro
años se inició un programa de reinserción laboral
de pandilleros. Dicho plan fue continuado durante la presente gestión
del alcalde Gustavo Sierra y, actualmente, 50 jóvenes, ex integrantes
de estos grupos que fueron rescatados de las drogas y la delincuencia,
trabajan para el concejo, haciendo labores de jardinería, limpieza
pública y de oficina. Algunos incluso estudiaron y ahora son
técnicos en diversas especialidades. Según fuentes de
la municipalidad, al inicio de este programa había 17 pandillas
en Surquillo, pero todas ellas ya han sido desintegradas.
En la Municipalidad de Lima hubo una experiencia similar el año
pasado. Carlos Asmat, gerente de Servicios a la Ciudad, explicó
que dicho programa llegó a tener en un momento hasta 60 personas,
chicos de entre 15 a 20 años, entre ellos algunas mujeres. Según
refirió, esta experiencia fue positiva pues los jóvenes
desempeñaron actividades destinadas a mejorar el ornato, como
el pintado de señales y sardineles, jardinería, albañilería
así como limpieza pública. Los participantes en este programa
provenían de los grupos que vivían en las riberas del
río Rímac. Todos ellos recibían una compensación
por su trabajo como bienes y alimentos. Aquellos que tenían un
nivel más avanzado recibían incluso una compensación
económica semanal por su labor.
La PNP conformó el año pasado un total de 74 patrullas
juveniles en diversos distritos de la capital. Un total de 2.402 ex
pandilleros se forma y reforma en ellas, participa en talleres y otras
actividades.
Hay
tres clases de pandillas
1Pandillas escolares. Se forman debido a la rivalidad que existe entre
los colegios. Protagonizas enfrentamientos en los exteriores de los
centros educativos y calles cercanas. Estas peleas callejeras suelen
ocurrir de lunes a viernes, de 12:00 a 2:00 p.m. y de 6:00 a 8:00 p.m.
Son grupos de 20 o más estudiantes.
2 Pandillas delictivas. Las forman jóvenes y adolescentes de
barrios marginales. Cada grupo tiene de 10 a 20 integrantes. Atacan
a sus víctimas generalmente los viernes, sábados y domingos
entre las 9 p.m. y las 5 de la mañana.
3Barras bravas. Están integradas por hinchas de algún
club de fútbol. Protagonizan enfrentamientos con los barristas
de otros equipos. Durante sus desplazamientos a los estadios ocasionan
daños a la propiedad.
LAS
'MARAS' SON EL PRINCIPAL ESCOLLO DE LA SEGURIDAD EN CENTROAMÉRICA
Los habitantes de Palín, un pueblo ubicado a 50 kilómetros
al sur de la capital de Guatemala, ya no saben qué hacer ante
el acoso que sufren por parte de las maras, nombre con el que se conoce
a las pandillas en Centroamérica.
Tan desesperados estaban, que decidieron tomar la justicia por sus propias
manos. El martes, detuvieron a dos hombres y a una mujer, a quienes
acusaban de formar parte de una banda dedicada a asaltar buses y negocios.
La furia de los pobladores fue más allá. Luego de eso,
incendiaron tres casas en la que se supone vivían los integrantes
de la temible mara Salvatrucha.
Ante esta situación, el presidente de Guatemala, Óscar
Berger, decidió ayer enviar al ejército para brindar seguridad
al pueblo.
Dicho escuadrón de seguridad evitará que los pandilleros
sigan cometiendo delitos y garantizará la paz social. Debido
a que la capacidad de la Policía Nacional Civil ha sido rebasada,
los militares permanecerán en el lugar el tiempo que sea necesario,
aseguró un portavoz del ejército.
Las 'maras' o pandillas juveniles, constituyen un problema social que
ataca a Centroamérica, en especial Honduras, El Salvador y Guatemala
y es el principal desafío para la seguridad ciudadana de esas
naciones. Estos grupos tienen su origen en la deportación de
miles de emigrantes que partieron para Estados Unidos y México.
Están compuestas por dos grandes pandillas: la mara Salvatrucha
y la mara 18. El incremento diario de deportados hizo que este asunto
se conviertiera en un problema de toda la región. Los choques
entre las pandillas rivales son constantes y muchas veces dejan un gran
número de muertos.
COMITÉS
DE SEGURIDAD CIUDADANA COMBATEN CON ÉXITO EL PANDILLAJE
En
Loreto abren espacios de diálogos para los jóvenes
TRUJILLO. El 27 de febrero del 2004, en un enfrentamiento fallecieron
8 personas del distrito de la Esperanza, quienes fueron confundidas
con pandilleros que habían asesinado al jefe de una banda de
delincuentes llamada Los Pulpos.
Esto movilizó a las autoridades, la Iglesia y la comunidad, sobre
todo de los distritos marginales de Trujillo. Inclusive llegó
el entonces ministro del Interior Félix Murazo, quien al ver
las movilizaciones de la comunidad, cambió al jefe de la Diterpol-II
y nombró al general PNP Octavio Salazar quien organizó
a los pobladores y a las autoridades comprometiéndolos a formar
comités de seguridad ciudadana.
Primero lo hizo en el distrito de Florencia de Mora, donde logró
que el alcalde donara una camioneta bien equipada con aparatos de comunicación.
A los jefes de los comités de seguridad ciudadana les entregó
alarmas y transmisores, que están conectados a la comisaría.
Se formaron varios comités y lograron reducir la delincuencia
y el pandillaje. Sin embargo, para decepción de la policía
y sobre todo de las autoridades y la comunidad trujillana, estos delincuentes
salían del penal y volvían a delinquir. Nuevamente hubo
movilizaciones que motivaron que el Poder Judicial sancionara a algunos
malos jueces. A la vez el general PNP Salazar comprometió a la
empresa privada a donar vehículos para el patrullaje.
Al mismo tiempo los alcaldes emitieron ordenanzas que prohibían
la venta de licores en las calles de estas jurisdicciones. Así
logra bajar el pandillaje.
Además se inauguró una fábrica de escobas y panaderías
en las zonas de alto riesgo, que son manejadas por los ex pandilleros.
Iquitos
En Iquitos hace más de cinco años fueron desactivadas
las pandillas juveniles. Algunos ingresaron a la vida militar y otros
asumieron responsabilidades propias. Los grupos terminaron dispersándose.
Según el jefe de Participación Ciudadana de la Quinta
Dirección Territorial de la PNP, capitán José Gil
Becerra, en Iquitos no existen pandillas en la dimensión que
hay en Lima.
Rescató el trabajo de seguridad que la PNP desarrolla en Belén,
Punchana y lugares deprimidos, donde el objetivo es identificar los
problemas comunales, pero, entre ellos, están los jóvenes,
que van encontrando en este trabajo lugares de diálogo, desarrollo
y producción, como en talleres artesanales, donde son capacitados
y obtienen recursos para sostenerse.
En Punchana los ciudadanos se armaron de valor y erradicaron fumaderos
y gente de mal vivir de sus asentamientos. "Nos ganamos la confianza
de la población identificamos sus problemas más domésticos
y barriales y encaminamos una solución ayudándolos cuando
hay un hueco peligroso, un techo mal clavado. Antes nos rechazaban,
ahora nos esperan o nos buscan", resaltó Gil.
Testimonios
Fernando Cordero Bustos
fcorderobustos@hotmail.com
"En mi barrio sí tenemos pandillaje, especialmente los fines
de semana con jóvenes que no pasan de los 20 años".
Iván
Jibaja
ivanjibaja@yahoo.es
"En Pueblo Libre, los muchachos salen de la huaca que colinda con
la Plaza de la Bandera y que se ha convertido en refugio de rateros
y asaltantes".
Walter
Marchena
alex1724@hotmail.com
"El problema sigue en Villa El Salvador, en la ruta D, especialmente,
y en otros puntos de la ciudad. Ocurre casi todos los días y
nadie hace nada para parar esto".
Évelyn
Almirón Paliza
evi_894@hotmail.com
"No solo hay que denunciar a estas personas que arman las famosas
pandillas sino también hay que ayudarlos a cambiar".
Juan
laberintos_10@hotmail.com
"En mi barrio de la Asociación Valle Chillón en Puente
Piedra existen varias pandillas. En muchas oportunidades hemos sido
víctimas de la apropiación de las calles por estas pandillas
cuando se enfrentan".
María
Elena Gibaja
acuario866@hotmail.com
"Desde hace una década vivo en Comas y en los últimos
cinco años el distrito se ha dado al pandillaje como no se imaginan.
No puedes llegar más de las 10:00 p.m. a tu casa".
Reginaldo
Aures
faures67@hotmail.com
"Vivo frente a la comisaría de San Genaro, Chorrillos. Esta
zona es conocida como peligrosa, porque hace poco mataron a un policía
y dos taxistas".
Iván
Valderrama Campos
vanchi67@hotmail.com
"Las calles de San Martín de Porres, específicamente
Av. Pacasmayo en el cruce con Jr. Salaverry y alrededores se han convertido
en el lugar favorito de batallas campales".
Paul
allezpaul@hotmail.com
"En la cuadra 21 de la Av. Brasil pelean dos pandillas, una pertenece
al lado de Pueblo Libre y la otra a Jesús María".
Francisco Vallejos
|