PANDILLAS SE HAN REDUCIDO EN 48%

Según datos de la policía, en Lima el 2000 operaban 390 pandillas, formadas por jóvenes de 14 a 23 años. Seis años después, el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana señala que hoy son 206 pandillas integradas por 4.185 jóvenes. A pesar de esta reducción, lograda por el trabajo de municipalidades, policía, Iglesia y los mismos vecinos, en algunos casos, el pandillaje aún es un dolor de cabeza para los vecinos de los barrios periféricos, pues sufren robos y ataques violentos.
De acuerdo con datos de la policía, el pandillaje causó 12 muertes el 2005.

PANDILLEROS FUERON RESPONSABLES DE UNA DOCENA DE MUERTES EL AÑO PASADO

El 30% de limeños cree que se trata del principal problema en sus barrios. A pesar de todo, número de grupos juveniles se redujo a la mitad según PNP
Como cada vez en Semana Santa, Julio Cruz Aquino realizaba un ritual de penitencia en un cerro de Chaclacayo. Unos pandilleros de la zona se acercaron para robarle, lo atacaron con un cuchillo y lo arrojaron al río. Su cuerpo rodó varios metros y su rostro impactó contra las piedras. A Víctor Vera Ascencio (34) no lo mataron los pandilleros sino una camioneta, pero cuando huía de un grupo de delincuentes juveniles e intentaba cruzar la Panamericana Sur, a la altura de Villa El Salvador. Roberto Román recibió una bala en el abdomen. A Marco Pasani le cayó un golpe en la cabeza. Veinte pandilleros huyeron por una calle de Villa María del Triunfo, dejando los dos cuerpos malheridos regados en el suelo.
Estos casos ocurrieron solo este mes en tres distritos de la periferia de Lima. Las pandillas, grupos de jóvenes de entre 11 y 23 años, pero en los que predominan los adolescentes de entre 14 y 17, siguen siendo un dolor de cabeza para los vecinos de las zonas populosas. Según un informe policial, estas organizaciones se juntan alrededor de intereses comunes como la protección del barrio, el honor del colegio, la defensa de sus equipos de fútbol o de sus mujeres. El grado de la violencia que emplean es variable y puede ir desde la simple agresión verbal hasta el vandalismo. Algunos de ellos portan armas punzocortantes y otros hasta armas de fuego. Utilizan como estímulo el consumo de alcohol pero el uso de drogas se viene incrementando.
El especialista en seguridad del Instituto de Defensa Legal (IDL), Gabriel Prado, señala que no existen cifras exactas sobre el número de pandillas que hay en Lima. La Iglesia, la policía y las ONG manejan datos diversos. Sin embargo, todo apunta a que su número ha disminuido.
De acuerdo con la información que maneja la PNP, en el 2000 existían alrededor de 390 pandillas en la capital. Según el secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (Conasec), Rolando Quezada, en Lima hay actualmente 206 pandillas, integradas por 4.185 miembros, varones y mujeres, cuyas edades oscilan entre los 12 y los 27 años.
Otras estadísticas policiales señalan que existe un total de 100 pandillas, aunque en este caso solo se considera como tales a los grupos de jóvenes hasta los 23 años. Los distritos con más pandillas son Comas, Villa María del Triunfo, San Juan de Lurigancho, El Agustino y el Callao.
A pesar de esta aparente reducción, debida sobre todo a diversos programas de reinserción ejecutados por la policía y las municipalidades, la percepción ciudadana señala lo contrario. Según la última Encuesta de Victimización realizada por el Ministerio del Interior, el 30% de los limeños considera al pandillaje como el principal problema de sus barrios, superior aún a la venta de drogas o la prostitución. La cifra alcanza el 45% en distritos como San Martín de Porres, Villa María y San Juan de Lurigancho.
Y ese temor de los vecinos no es para menos. De acuerdo con la información recogida en la Dirincri y en las jefaturas de Investigación Criminal (Jeincris) las pandillas habrían sido responsables el año pasado de una docena de homicidios y unos 17 heridos. En cuanto a las barras bravas, estas causaron dos muertos y cuatro heridos. Por otro lado, el reporte de las comisarías señala que los pandilleros fueron responsables de un centenar de delitos en el 2005, entre los que se encuentran los asaltos, agresiones y actos vandálicos.
Prado advierte que si bien el problema es grave, no se debe caer en el error de estigmatizar. "No todos los jóvenes de los barrios marginales son pandilleros, ni mucho menos delincuentes".
Héctor Villalobos Pávlica

UNA MIRADA SISTÉMICA
Solo una mirada integral, que deje de lado la perspectiva individual y que considere la complejidad de los procesos sociales y económicos de la últimas décadas, los procesos de migración, la escasa oferta laboral para adolescentes y jóvenes, la difícil formación de identidad, la relaciones de genero y las décadas de violencia política, entre otras, dará pistas para entender las profundas complejidades de este problema.
Reducir la solución a la esfera de la seguridad ciudadana es una visión simplista. Mientras no se combata el origen multicausal de las pandillas juveniles y se perciba como un problema aislado de un barrio pobre y periférico , solo se aplicarán medidas cosméticas que no atacan de raíz el problema.
Para obtener resultados sostenidos, las respuestas deben estar en el marco de una eficaz y eficiente política social, donde la inversión social, en quienes ejercen y padecen violencia sea una constante. El reconocimiento de niños, adolescentes y jóvenes como sujetos plenos de derechos, el estimulo al protagonismo juvenil, la animación de las diversas manifestaciones culturales, el acceso a servicios de salud, a una educación de calidad, a una ciudad saludable, al empleo y la construcción de una cultura de paz, constituyen, un camino inequívoco en la prevención.
Gabriel Prado, especialista en temas de seguridad

CONCEJOS TIENEN PROGRAMAS DE REINSERCIÓN SOCIAL PARA JÓVENES

En un intento por frenar el crecimiento de las pandillas juveniles y de los actos delictivos que estas cometen, algunas municipalidades distritales adoptaron acciones para combatir esta lacra y al mismo tiempo reinsertar a estos jóvenes a la sociedad.
Tal es el caso de la Municipalidad de Surquillo, en donde hace cuatro años se inició un programa de reinserción laboral de pandilleros. Dicho plan fue continuado durante la presente gestión del alcalde Gustavo Sierra y, actualmente, 50 jóvenes, ex integrantes de estos grupos que fueron rescatados de las drogas y la delincuencia, trabajan para el concejo, haciendo labores de jardinería, limpieza pública y de oficina. Algunos incluso estudiaron y ahora son técnicos en diversas especialidades. Según fuentes de la municipalidad, al inicio de este programa había 17 pandillas en Surquillo, pero todas ellas ya han sido desintegradas.
En la Municipalidad de Lima hubo una experiencia similar el año pasado. Carlos Asmat, gerente de Servicios a la Ciudad, explicó que dicho programa llegó a tener en un momento hasta 60 personas, chicos de entre 15 a 20 años, entre ellos algunas mujeres. Según refirió, esta experiencia fue positiva pues los jóvenes desempeñaron actividades destinadas a mejorar el ornato, como el pintado de señales y sardineles, jardinería, albañilería así como limpieza pública. Los participantes en este programa provenían de los grupos que vivían en las riberas del río Rímac. Todos ellos recibían una compensación por su trabajo como bienes y alimentos. Aquellos que tenían un nivel más avanzado recibían incluso una compensación económica semanal por su labor.
La PNP conformó el año pasado un total de 74 patrullas juveniles en diversos distritos de la capital. Un total de 2.402 ex pandilleros se forma y reforma en ellas, participa en talleres y otras actividades.

Hay tres clases de pandillas
1Pandillas escolares. Se forman debido a la rivalidad que existe entre los colegios. Protagonizas enfrentamientos en los exteriores de los centros educativos y calles cercanas. Estas peleas callejeras suelen ocurrir de lunes a viernes, de 12:00 a 2:00 p.m. y de 6:00 a 8:00 p.m. Son grupos de 20 o más estudiantes.
2 Pandillas delictivas. Las forman jóvenes y adolescentes de barrios marginales. Cada grupo tiene de 10 a 20 integrantes. Atacan a sus víctimas generalmente los viernes, sábados y domingos entre las 9 p.m. y las 5 de la mañana.
3Barras bravas. Están integradas por hinchas de algún club de fútbol. Protagonizan enfrentamientos con los barristas de otros equipos. Durante sus desplazamientos a los estadios ocasionan daños a la propiedad.

LAS 'MARAS' SON EL PRINCIPAL ESCOLLO DE LA SEGURIDAD EN CENTROAMÉRICA
Los habitantes de Palín, un pueblo ubicado a 50 kilómetros al sur de la capital de Guatemala, ya no saben qué hacer ante el acoso que sufren por parte de las maras, nombre con el que se conoce a las pandillas en Centroamérica.
Tan desesperados estaban, que decidieron tomar la justicia por sus propias manos. El martes, detuvieron a dos hombres y a una mujer, a quienes acusaban de formar parte de una banda dedicada a asaltar buses y negocios. La furia de los pobladores fue más allá. Luego de eso, incendiaron tres casas en la que se supone vivían los integrantes de la temible mara Salvatrucha.
Ante esta situación, el presidente de Guatemala, Óscar Berger, decidió ayer enviar al ejército para brindar seguridad al pueblo.
Dicho escuadrón de seguridad evitará que los pandilleros sigan cometiendo delitos y garantizará la paz social. Debido a que la capacidad de la Policía Nacional Civil ha sido rebasada, los militares permanecerán en el lugar el tiempo que sea necesario, aseguró un portavoz del ejército.
Las 'maras' o pandillas juveniles, constituyen un problema social que ataca a Centroamérica, en especial Honduras, El Salvador y Guatemala y es el principal desafío para la seguridad ciudadana de esas naciones. Estos grupos tienen su origen en la deportación de miles de emigrantes que partieron para Estados Unidos y México. Están compuestas por dos grandes pandillas: la mara Salvatrucha y la mara 18. El incremento diario de deportados hizo que este asunto se conviertiera en un problema de toda la región. Los choques entre las pandillas rivales son constantes y muchas veces dejan un gran número de muertos.

COMITÉS DE SEGURIDAD CIUDADANA COMBATEN CON ÉXITO EL PANDILLAJE

En Loreto abren espacios de diálogos para los jóvenes
TRUJILLO. El 27 de febrero del 2004, en un enfrentamiento fallecieron 8 personas del distrito de la Esperanza, quienes fueron confundidas con pandilleros que habían asesinado al jefe de una banda de delincuentes llamada Los Pulpos.
Esto movilizó a las autoridades, la Iglesia y la comunidad, sobre todo de los distritos marginales de Trujillo. Inclusive llegó el entonces ministro del Interior Félix Murazo, quien al ver las movilizaciones de la comunidad, cambió al jefe de la Diterpol-II y nombró al general PNP Octavio Salazar quien organizó a los pobladores y a las autoridades comprometiéndolos a formar comités de seguridad ciudadana.
Primero lo hizo en el distrito de Florencia de Mora, donde logró que el alcalde donara una camioneta bien equipada con aparatos de comunicación. A los jefes de los comités de seguridad ciudadana les entregó alarmas y transmisores, que están conectados a la comisaría.
Se formaron varios comités y lograron reducir la delincuencia y el pandillaje. Sin embargo, para decepción de la policía y sobre todo de las autoridades y la comunidad trujillana, estos delincuentes salían del penal y volvían a delinquir. Nuevamente hubo movilizaciones que motivaron que el Poder Judicial sancionara a algunos malos jueces. A la vez el general PNP Salazar comprometió a la empresa privada a donar vehículos para el patrullaje.
Al mismo tiempo los alcaldes emitieron ordenanzas que prohibían la venta de licores en las calles de estas jurisdicciones. Así logra bajar el pandillaje.
Además se inauguró una fábrica de escobas y panaderías en las zonas de alto riesgo, que son manejadas por los ex pandilleros.
Iquitos
En Iquitos hace más de cinco años fueron desactivadas las pandillas juveniles. Algunos ingresaron a la vida militar y otros asumieron responsabilidades propias. Los grupos terminaron dispersándose.
Según el jefe de Participación Ciudadana de la Quinta Dirección Territorial de la PNP, capitán José Gil Becerra, en Iquitos no existen pandillas en la dimensión que hay en Lima.
Rescató el trabajo de seguridad que la PNP desarrolla en Belén, Punchana y lugares deprimidos, donde el objetivo es identificar los problemas comunales, pero, entre ellos, están los jóvenes, que van encontrando en este trabajo lugares de diálogo, desarrollo y producción, como en talleres artesanales, donde son capacitados y obtienen recursos para sostenerse.
En Punchana los ciudadanos se armaron de valor y erradicaron fumaderos y gente de mal vivir de sus asentamientos. "Nos ganamos la confianza de la población identificamos sus problemas más domésticos y barriales y encaminamos una solución ayudándolos cuando hay un hueco peligroso, un techo mal clavado. Antes nos rechazaban, ahora nos esperan o nos buscan", resaltó Gil.

Testimonios
Fernando Cordero Bustos
fcorderobustos@hotmail.com
"En mi barrio sí tenemos pandillaje, especialmente los fines de semana con jóvenes que no pasan de los 20 años".

Iván Jibaja
ivanjibaja@yahoo.es
"En Pueblo Libre, los muchachos salen de la huaca que colinda con la Plaza de la Bandera y que se ha convertido en refugio de rateros y asaltantes".

Walter Marchena
alex1724@hotmail.com
"El problema sigue en Villa El Salvador, en la ruta D, especialmente, y en otros puntos de la ciudad. Ocurre casi todos los días y nadie hace nada para parar esto".

Évelyn Almirón Paliza
evi_894@hotmail.com
"No solo hay que denunciar a estas personas que arman las famosas pandillas sino también hay que ayudarlos a cambiar".

Juan
laberintos_10@hotmail.com
"En mi barrio de la Asociación Valle Chillón en Puente Piedra existen varias pandillas. En muchas oportunidades hemos sido víctimas de la apropiación de las calles por estas pandillas cuando se enfrentan".

María Elena Gibaja
acuario866@hotmail.com
"Desde hace una década vivo en Comas y en los últimos cinco años el distrito se ha dado al pandillaje como no se imaginan. No puedes llegar más de las 10:00 p.m. a tu casa".

Reginaldo Aures
faures67@hotmail.com
"Vivo frente a la comisaría de San Genaro, Chorrillos. Esta zona es conocida como peligrosa, porque hace poco mataron a un policía y dos taxistas".

Iván Valderrama Campos
vanchi67@hotmail.com
"Las calles de San Martín de Porres, específicamente Av. Pacasmayo en el cruce con Jr. Salaverry y alrededores se han convertido en el lugar favorito de batallas campales".

Paul
allezpaul@hotmail.com
"En la cuadra 21 de la Av. Brasil pelean dos pandillas, una pertenece al lado de Pueblo Libre y la otra a Jesús María".
Francisco Vallejos

 

27/04/06 FUENTE: EL COMERCIO PG: TEMA DEL DIA