NO SE CONOCE SITUACIÓN LEGAL DEL 75% DE LOS NIÑOS
DE ALBERGUES DEL ESTADO

No se sabe si tienen padres, son abandonados o han sido maltratados
El Mimdes creó un procedimiento para sistematizar datos y evaluar a menores

Es fundamental que el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social cuente con un registro riguroso de los albergues o centros de acogida de menores de edad, tanto públicos como privados, porque no solo basta con dejarlos aquí, sino supervisar sus progresos y las condiciones en que se desarrollan. Las fiscalías de Familia, con ayuda de las defensorías del Niño y Adolescente (Demuna), deben fortalecer también la supervisión de casas-hogar y albergues de niños y adolescentes en situación de riesgo para la prevención y detección oportuna de casos de abuso, como el ocurrido en el hogar Ermelinda Carrera. No podemos generalizar este tipo de hechos y desconocer la valiosa labor que cumplen los hogares para la niñez en riesgo, pero de ninguna manera estos tienen que verse como espacios cerrados e intangibles, sino que debería ser de preocupación nacional saber lo que sucede con los niños que están en esas instituciones. Finalmente, es necesaria la suma de esfuerzos del Gobierno Central, las municipalidades, la sociedad civil y la empresa privada para el mejoramiento de los servicios que brindan estas instituciones, muchas de las cuales carecen de recursos para proteger el presente y futuro de nuestros niños. Quienes aspiren a conducir nuestro país deben tener en cuenta que el desarrollo de una nación pasa por invertir en el mejoramiento de los servicios de protección y protección del bienestar de los niños, especialmente los más vulnerables.
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El pasado 23 de marzo, la denuncia de una adolescente que rompió su silencio condujo a un fiscal de Familia a descubrir una realidad oculta en el hogar Ermelinda Carrera de San Miguel: Debajo de una escalera por donde se ingresaba a los dormitorios de las niñas funcionaba una celda de castigo. Un cubículo sucio y pequeño, donde eran recluidas las chicas con mala conducta para supuestamente reflexionar.
La investigación sigue su curso por supuestos maltratos a las menores, la celda ha sido clausurada y las cabezas responsables del hogar reemplazadas. Sin embargo, hasta antes de este hecho, la situación de los niños y adolescentes que viven en hogares del Estado era un tema ausente en la agenda pública y que no trascendía las paredes de esos centros.
En el país no existen cifras exactas sobre el número de menores de edad en estado de abandono físico y moral que se encuentran en albergues públicos y privados, pero hasta diciembre del 2005 se estimaba en 2.711 la población en los 33 centros del Instituto Nacional de Bienestar Familiar (Inabif) y de la Fundación por los Niños del Perú.
Si bien estas instituciones intentan brindar temporalmente elementos que sustituyan el estado de carencias básicas de los menores de edad, menos de la mitad logran reinsertarse a sus familias y se ven obligados a pasar largos períodos recluidos. "Puede que un albergue salve a un niño de los peligros de la calle, pero al no crecer rodeado de una familia que le brinde la atención necesaria, su desarrollo psicomotor y estabilidad emocional son afectados", sostiene María Pía Hermosa, especialista en trabajo social de Acción por los Niños.
El Plan Nacional de Lucha por la Infancia 2002-2010, presentado por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes), no contiene indicadores ni metas específicas con respecto a los menores de edad que ingresan a los albergues y es preocupante que tampoco exista información sistematizada sobre el registro, seguimiento y evaluación de ellos. ¿En qué estado de salud se encuentran? ¿Cuál es su nivel educativo? ¿Qué progresos tienen tras su ingreso a un hogar temporal?
Recién en febrero pasado el Mimdes emitió una directiva que crea un procedimiento para reunir esta información de manera sistematizada, aunque no incluye a los hogares en manos de asociaciones privadas. No obstante, se trata de un paso importante para elaborar un diagnóstico real y un plan enfocado en esta población conformada por niños, niñas y adolescentes cuyas historias son casi siempre similares: vienen de familias desarticuladas, pobres y han sufrido maltrato físico. Además, esto permitiría conocer la cantidad de niños con discapacidad en estado de abandono y de madres adolescentes, quienes necesitan una atención distinta.
Pese a que este Diario solicitó en reiteradas oportunidades entrevistas con representantes del Mimdes para conversar sobre el tema, no hubo respuesta alguna. ¿Qué es lo poco que se conoce sobre los menores que viven en albergues ?
Los boletines estadísticos del Inabif del 2005 revelan que el 75% de ellos no tiene una situación legal definida. No se conoce si tiene padres y, si los tiene, se desconoce si están en condiciones de recuperarlos en el seno de su hogar . El 45,9% tiene entre 13 y 17 años de edad. (Ver cuadro).
ACELERAR ADOPCIONES
La adopción es una de las alternativas del niño huérfano o declarado judicialmente en abandono. Aunque en el período 1993-2002 fueron adoptados 2.272 niños en mediante la Ley de Procedimiento Administrativo de Adopción de Menores de Edad Declarados Judicialmente en Abandono, aún subsisten debilidades para fortalecer este proceso.
Una de ellas es la investigación tutelar de un menor, ya que debido a la carga procesal de los juzgados de familia puede demorar hasta dos años. Esto prolonga los períodos de permanencia de los niños huérfanos en un albergue, aun cuando existen familias que tienen voluntad de adoptarlo.
Desde marzo de este año, existe una unidad gerencial en el Mimdes que se encargará de esta labor y descongestionará el trabajo de los tres únicos jueces especializados en materia de investigación tutelar que existen en Lima. La fiscal de Familia Rita Figueroa precisa que es una medida positiva, pero señala la necesidad de que existan nuevas alternativas para salvar a los niños que parecen condenados a pasar los años más importantes de su vida en un albergue con un futuro incierto. Cabe indicar que las 20 fiscalías de familia han programado un cronograma de visitas durante este año para verificar la situación de los albergues públicos y privados.

De acuerdo con cifras oficiales, el Estado invierte 1'343.054,03 soles mensuales en los 33 albergues para menores en abandono que administra a en todo el país. Aunque se trata del 40,8% del presupuesto total para los programas que tiene el Instituto de Bienestar Familiar (Inabif), la cifra no alcanza para atender a esta población en condiciones óptimas.
Fabiola Torres López.

11/04/06 FUENTE: EL COMERCIO PG: LIMA