¿A QUIÉN BENEFICIA UNA POLICÍA NACIONAL MAL EQUIPADA?

Por Luis Gonzáles Posada*
"Es insólito que la PNP no reciba ninguna retribución económica cuando despliega efectivos para brindar seguridad a espectáculos con fines de lucro"
Para impulsar la reforma policial tienen que ordenarse las funciones que cumple el personal de esa institución, que realizan trabajos que no les corresponden, demandando además recursos materiales que deberían canalizarse a la seguridad ciudadana.
Se necesita, por tanto, modificar algunas disposiciones legales, como la Ley 27238, que en su artículo 8 establece como una de las atribuciones de la Policía Nacional expedir certificados domiciliario, labor que corresponde cumplir a los consejos municipales a través de notarios o fedatarios legalmente habilitados.
Un trabajo realizado por la Dirección de Economía de la PNP en la Comisaría del Rímac para identificar los tiempos y costos fijos que demanda la certificación domiciliaria, determinó que se requiere un promedio de 61 minutos para cada una de las constataciones, que significan un gasto promedio de 12 soles con 32 centavos para la PNP.
Por este concepto, el usuario paga una tasa impositiva de 3 soles 40 centavos al Banco de la Nación, dinero que ingresa directamente al Tesoro Público y no a la PNP, a pesar del costo que representa esa actividad.
Una situación similar sucede con las notificaciones judiciales que entrega la policía como parte de su labor de auxilio a la judicatura, en concordancia con lo dispuesto por el Decreto Legislativo 767, cuando lo razonable sería que el Poder Judicial cuente con un equipo propio que desarrolle ese trabajo.
Otra distorsión la tenemos en el hecho de que más de 2.300 efectivos policiales están asignados a centros carcelarios, en función a la Ley 25421 del año 1992, que declaró en reorganización el INPE y encargó al Ministerio del Interior la seguridad de los penales, disposición ampliada sucesivamente hasta el año 1997.
Sin embargo, a pesar de que esta norma ha perdido vigor continúa aplicándose, porque el 38% de los centros carcelarios son dirigidos por la PNP y en todos los locales la seguridad interna y externa está a cargo de policías y no de agentes penitenciarios como lo determina el Código de Ejecución Penal, situación irregular que violenta las leyes, desnaturaliza los principios fundamentales de la ciencia penitenciaria y reduce el porcentaje de efectivos de la PNP para atender la seguridad ciudadana.
Pero también hay otros proyectos encarpetados y que deben sancionarse para incrementar el número de efectivos policiales.
Es el caso de los especialistas de la PNP, que suman 17.800, que visten uniforme, portan armas de reglamento y están involucrados en actividades policiales, pero no pueden realizar funciones operativas porque lo prohíbe la ley y su reglamento.
Una gran mayoría de ellos, previo curso de capacitación, pueden ser recategorizados de personal especialista de servicio a suboficial policía, para así contar en corto tiempo con más efectivos para combatir el delito.
Finalmente, es insólito que una institución pobre en recursos como la PNP no reciba ninguna retribución económica cuando despliega efectivos y patrullas para brindar seguridad a espectáculos deportivos o artísticos con fines de lucro.
En otras palabras, trabajan gratis y con sus escasos fondos para actividades privadas, que deberían pagar una tasa razonable por ese servicio.
Estos son algunos cambios planteados en diversos proyectos de ley para contar con más policías y recursos para esa gran institución.
(*) Congresista Y Candidato Apra


22/03/06 FUENTE: EL COMERCIO PG: OPINIÓN