ELECCIONES PERÚ.2006: EL NARCOTRÁFICO NO ES TEMA DE CAMPAÑA

Por Adán Ríos
Todos los candidatos presidenciales son muy genéricos al mencionar estos temas en sus planes de gobierno.
El narcotráfico, el terrorismo y la situación de los campesinos que cultivan la hoja de coca son temas que no se pueden separar por más que algunos analistas planteen la necesidad de establecer una estrategia para cada uno. La muestra más palpable de esta situación se produce en el valle del río Apurímac (VRAE) y en el Alto Huallaga, zonas consideradas por la Policía como las mayores productoras de hoja de coca del país y de donde sale la mayor cantidad de PBC y de clorhidrato de cocaína.
En ambos lugares existe, en estos momentos, una alianza entre los remanentes de Sendero Luminoso y los traficantes de drogas, encuentro que incluso alcanzaría a algunos campesinos que, ya sea por necesidad o conveniencia, se ven inmersos también en la producción de PBC con la instalación de sus propios laboratorios o pozas de maceración. En ese sentido, el año pasado, la Policía Antidrogas tuvo que enfrentarse con algunos agricultores de El Monzón para destruir algunos laboratorios.
BOMBA DE TIEMPO. Es decir, hambre y necesidad se han encontrado en la selva peruana. Por un lado, los remanentes de Sendero, el liderado por 'Alipio', en el VRAE, y el de 'Artemio', en el Alto Huallaga -ambos por separado-, buscan tener presencia a pesar de que toda su cúpula está derrotada y presa en la cárcel. Incluso han llegado a declararse defensores de la hoja de coca. Por el otro, los traficantes de droga que necesitan la protección de los subversivos para sacar su producción a los puertos. En el medio, los campesinos, que encuentran en la hoja de coca el cultivo con mayor rentabilidad en comparación con otros productos y que están dispuestos a defenderlo usando el argumento de que es ancestral y sagrado, sin importarles la deforestación que esa actividad provoca.
En suma, un hervidero de intereses que, lamentablemente, según los analistas consultados, no encuentra una solución clara en ningún plane de gobierno de los aspirantes a la Presidencia de la República.
Peor aun, uno de los candidatos se comprometió a suspender la erradicación y sembró una planta de hoja de coca en medio del VRAE, es decir, la zona de mayor interés para el narcotráfico.
Se calcula que son 110 mil toneladas de hoja de coca las que produce el Perú, siendo aproximadamente el 10% destinado al uso tradicional o terapéutico. Es decir, existe una gran cantidad de hojas que se va al narcotráfico y, por lo tanto, su control es necesario; de lo contrario, como señalan algunos analistas, nos convertiremos en un narcoestado.


16/03/06 FUENTE: PERU 21 PG: POLITICA