El
desplazamiento inesperado de tierras es otro de los desafíos
para la instalación de las tuberías de gas. En la cuenca
del Urubamba las lluvias están empezando a dañar las mallas
metálicas y las bolsas de cemento que revisten el gasoducto.
Joaquín Cárdenas, poblador del asentamiento Túpac
Amaru, frente a la comunidad de Ticumpinía (Chocoriari), está
preocupado. Las barreras de contención que protegen las tuberías
de gas en su asentamiento están cediendo. Las recias lluvias
de la Amazonía están empezando a dañar con severidad
las mallas metálicas y las bolsas de cemento que revisten el
gasoducto enterrado a casi un metro bajo tierra. "Ya le hemos informado
a la empresa (Transportadora de Gas del Perú, responsable del
ducto), pero hasta la fecha no vienen", dice Cárdenas, quien
también es monitor ambiental de la zona.
El día que visitamos el asentamiento, la quincena de febrero,
una de esas lluvias nos atrapó en la cumbre del centro poblado,
justo por donde atraviesa el ducto, dejando una herida abierta de 25
metros de ancho en medio del monte. Ahí vimos cómo la
fuerza del agua destroza los diques que protegen las tuberías
y cómo, en varios tramos, acaba arrastrando los pastizales que
fueron sembrados precisamente "para evitar la erosión de
la tierra". Y es que, como explica Cárdenas, las pequeñas
raíces del pasto, sucumben a las corrientes del agua.
Aquella vez, en menos de 10 minutos el intenso aguacero había
generado varios riachuelos por toda la zona. Las aguas de la quebrada
de Kemariato, que antes eran limpias y albergaban peces, ahora bajan
turbias, casi lodosas. "Aquí ya no se puede encontrar nada",
dice resignado don Joaquín. La lluvia doblega la tierra donde
no hay forestación y la arrastra hacia toda corriente de agua.
Y ese es el tema de fondo, el asunto que, después del derrame
de líquidos, preocupa más a las comunidades y centros
poblados, pues, como han detallado los informes preliminares de Osinerg,
las roturas previas del gasoducto tuvieron como causa común el
desplazamiento inesperado de tierras.
Túpac Amaru no es la única zona afectada por las erosiones.
En las alturas de la comunidad nativa de Poyentimari, la tierra también
ha comenzado a ceder al peso y la fuerza del agua. Incluso, el jefe
de la Comunidad de Shimaá, frente al centro poblado de Kepashiato,
donde se ha registrado el último incidente, alertó también
en esa oportunidad que las mallas que protegen los tubos habían
comenzado a ceder. "El estudio de impacto ambiental los obliga
a reforestar, no solo con pastos sino también con árboles,
los tramos por donde pasa el tubo, pero no lo hacen", sostuvo.
Por su parte, los especialistas del Centro para el Desarrollo del Indígena
Amazónico (Cedia) sostienen que desde un inicio el control de
erosiones por parte de TGP no ha sido el más adecuado. "Y
ese es un tema que debería ser controlado por la entidad fiscalizadora,
el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía (Osinerg),
pero no lo está haciendo".
Alerta Técnica
Precisamente, la consultora E-Tech International señaló
en su último informe al Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
que la construcción de gasoducto presentó serias deficiencias.
Este hecho, fue negado por TGP, pero ayer, Bill Powers, responsable
del informe envió un comunicado este Diario insistiendo en que
no todas las tuberías que se usaron en el proyecto eran nuevas.
Detalló que "el propósito (del informe) es subrayar
con pruebas la falta de certificación adecuada de personal en
puestos críticos de inspección. El personal que contrató
TGP para realizar las pruebas hidrostáticas (de presión)
no tenían ningún certificado reconocido internacionalmente
para llevar a cabo estas pruebas. De hecho, no tenían ningún
certificado de ninguna índole para tal tipo de pruebas".
Uno de los puntos críticos a los que se refiere involucra el
tramo del último derrame.
Ese mismo informe alertaba también sobre un mejor control de
erosiones. Para ello han recomendado establecer medidas en la estabilización
de taludes a lo largo del proyecto, especialmente en la selva; restaurar
los impactos ecológicos afectados por las altas cargas de sedimentación;
e identificar e inspeccionar las áreas montañosas de alta
pendiente y valles semiplanos con el fin de reforzar los tramos susceptibles
a la erosión y los derrumbes.
Sondeo
Web
Ante los recientes incidentes, ¿cree usted que debe suspenderse
las operaciones del gas de Camisea?
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De 310 participantes
Nelly
Luna Amancio - nluna@comercio.com.pe - Enviada especial
PUENTES
TODAVÍA NO SON DESARMADOS
En su estudio de impacto ambiental TGP se compromete a desmontar todos
los puentes y equipos que haya levantado durante el proceso de instalación
de los tubos de gas natural y líquidos de gas. Pero eso no ha
sucedido.
Ese
es el caso de la comunidad nativa de Poyentimari, donde TGP instaló
un puente sobre el río Mantalo (afluente del Urubamba) para que
sus trabajadores trasladaran los materiales. La empresa ha dicho que
no lo han hecho porque los habitantes de la zona lo han pedido, pero
nativos como Bautista Goshi temen que por ese puente ingresen colonos
y taladores ilegales. "Pueden intentar invadir áreas del
bosque o tomar nuestras tierras", dice Goshi
LOS NATIVOS DE LA ZONA TEMEN MORIR QUEMADOS
Ellos están muy temerosos. Según el dirigente nativo Alcides
Wisconti, los nativos viven en zozobra debido a las constantes fallas
encontradas en el gasoducto que conduce al gas de Camisea.
"Muchos no podemos dormir pensando que en cualquier momento podríamos
morir quemados", dijo. Incluso, trascendió, que algunos
pobladores se habrían desplazado desde Shimaá hacia otra
zona de Kepashiato para mantenerse resguardados.
Y es que como consecuencia de la explosión, que siguió
a la ruptura del ducto de líquidos de gas, producida el sábado
a las 3:27 p.m. en el abra de Kepashiato, aproximadamente en el kilómetro
126, distrito de Echarati, provincia de La Convención, al norte
del Cusco; resultaron heridos, con quemaduras de primer y segundo grado
Felipe Ticona, Nancy Rosalvina Ticona y los menores Carlos y Freddy
Huamán Ticona, de 11 y 7 años de edad respectivamente.
También habrían quedado heridos otros tres campesinos
que laboraban en sus chacras.
Según el Ministerio de Energía y Minas, el equipo de la
Transportadora de Gas del Perú (TGP) pudo controlar la situación
y los afectados fueron atendidos debido a que se contó con helicópteros
de apoyo para el traslado oportuno.
La misma TGP dijo que apenas se produjo el siniestro suspendió
el bombeo y se cerraron las válvulas. Ellos estiman que el volumen
de pérdida de líquidos es de 550 metros cúbicos.
Para David Mejía, juez de paz de Kepashiato, el gasoducto que
conduce el gas de Camisea a la costa peruana reventó violentamente
y la onda expansiva de la explosión ha alcanzado treinta metros
a la redonda. Ante esta situación, las comunidades nativas del
Bajo y Alto Urubamba reclamaron la presencia del Gobierno y una auditoría
técnica internacional para evaluar los daños que vienen
causando los cinco derrames que se han producido desde el 2003.
Se supo que una delegación del Consejo Machiguenga del Río
Urubamba (Comaru) partió desde Quillabamba hasta la zona de emergencia
acompañando a la comisión técnica del Ministerio
de Energía y Minas (MEM) para investigar las causas de los hechos
y la debida aplicación del plan de contingencias para minimizar
los riesgos. En un comunicado piden mantener la serenidad. Dicen que
se vienen tomando las acciones para garantizar la operación segura
de los sistemas de transporte de gas natural, entre ellos la realización
de una auditoría integral.
Bernabé Calderón – Corresponsal
MACHIGUENGAS
NO PERCIBEN LOS BENEFICIOS DEL CANON
06/03/06 FUENTE: EL COMERCIO PG EDITORIAL
Nuestro Diario está dando cuenta de la dramática realidad
de las familias machiguengas ubicadas en el Alto y Bajo Urubamba (Cusco),
zona de influencia del río Camisea. Allí el Estado tiene
una mínima presencia y el advenimiento de la inversión
--que representa la explotación gasífera-- no ha significado
aún un cambio sustantivo en las condiciones de vida de esa minoría
étnica.
Y es que estas comunidades están muy lejos de percibir los beneficios
del canon energético, unos S/.300 millones aproximadamente, que
no revierten adecuadamente en el desarrollo de la zona ni en mejores
servicios públicos, a los que sin duda tienen derecho. A ello
debe sumarse la falta de supervisión de los organismos estatales,
lo que facilita la ocurrencia de accidentes en cadena, como las roturas
de las tuberías --cinco, entre el 2004 hasta la fecha-- que trasladan
el gas de Camisea hacia la costa (la última fue el sábado).
Pero más allá de estos incidentes, que deberán
ser investigados y sancionados, el informe de El Comercio ha demostrado
que no podemos dar la espalda a peruanos que, con sus culturas y costumbres
ancestrales, no están integrados a un Estado que debería
sentirse responsable de su salud, educación y seguridad.
El Gobierno, abierto defensor de las minorías, tiene que actuar
en concordancia a ello y, en los pocos meses que le quedan, exigir que
el gobierno regional y las municipalidades cumplan con explicar qué
hacen con el canon energético.
NUEVO
DERRAME EN GASODUCTO DE CAMISEA
06/03/06 FUENTE: LA REPUBLICA PG: EDITORIAL
Una explosión en el poblado de Kuepasiato, entre el valle de
La Convención y el río Apurímac, generada por un
desperfecto en el ducto que transporta el gas de Camisea, ha ocasionado
la interrupción del traslado del líquido. Se trata del
más grave de los cinco accidentes ocurridos en menos de un año,
pues los pobladores Nancy Ticona y sus hijos Carlos y Fredy Huamán
Ticona resultaron con quemaduras de segundo grado como consecuencia
de la explosión producida.
La nueva falla en el gasoducto tendrá secuelas ecológicas
de consideración, ya que la explosión generó un
incendio en el que ardieron cinco hectáreas de cultivos y bosque.
Asimismo, la pérdida de 750 unidades del líquido transportado
ha contaminado la zona y un río cercano, intoxicando a otras
personas que se encontraban en el lugar. Las autoridades han prohibido
el consumo de agua y la pesca en el río afectado.
Lo sorprendente de este accidente es que había sido ‘cantado’,
pues el informe técnico presentado por la consultora independiente
E-Tech, hace pocos días, en una audiencia pública del
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), denunció la existencia
de seis puntos vulnerables en los cuales podrían producirse derrames
de gas líquido similares a los anteriores. Dicha empresa sostiene
que parte del gasoducto ha utilizado tubos defectuosos y con una excesiva
exposición al exterior, lo cual los ha debilitado.
Por cierto que aquí no estamos para condenar de antemano al consorcio
Transportadora de Gas del Perú (TGP), que rechaza dicho informe
y lo considera “poco técnico”, pero como dicha empresa es parte
interesada en el tema, sería conveniente la contratación
de una empresa independiente para que proceda a hacer una evaluación
del ducto y verifique si responde a los estándares técnicos
internacionales y nacionales requeridos.
Pero del mismo modo como no creemos que haya motivos para condenar de
antemano a TGP, tampoco creemos que PPK los tenga para hablar de un
posible “sabotaje” al gasoducto, algo que solo podría alegarse
luego de una exhaustiva evaluación de los daños y de las
causas que pudieron ocasionarlos. Los peruanos, que hemos pagado parte
del gasoducto mediante un impuesto de 10% aplicado a nuestro consumo
eléctrico mensual, tenemos derecho a ser informados.
Y no es solo cuestión de informes. El gasoducto se está
convirtiendo en una bomba de tiempo para el medio ambiente y el equilibrio
ecológico de las zonas que atraviesa, no solo por los riesgos
de accidente y derrame, sino porque no se ha cumplido con los compromisos
de reforestación firmados. Aquí hay que señalar
responsables y ordenar las reparaciones del caso, para así acabar
con la espada de Damocles que significa la espera de otros derrames
por desperfectos de este ducto, necesariamente clave para nuestro desarrollo.
GOBIERNO
ALISTA AUDITORÍA INTEGRAL PARA CAMISEA
06/03/06 FUENTE: PERU 21 PG: POLITICA
Alan García y Valentín Paniagua demandan completo análisis
de organismo internacional
Experto señala que de ser necesario, TGP debe cambiar trazo del
ducto por su cuenta.
¿Deficiencias técnicas en la construcción del ducto?,
¿sabotaje?, ¿inclemencias del tiempo? Todas las dudas
sobre las causas de la quinta rotura del ducto de líquidos del
gas de Camisea, ocurrida el sábado 4, se despejarían en
las próximas semanas, una vez que Osinerg, el organismo regulador
del sector, emita su informe. Mientras tanto, aumenta la preocupación
por los constantes incidentes.
Ayer, una comisión del Ministerio de Energía y Minas (MEM)
y Osinerg viajó al Cusco para conocer en el terreno los pormenores
del último incidente y precisar si hubo o no intervención
de manos extrañas. Sin embargo, lo más importante es determinar
las razones por las que, en solo año y medio de operaciones del
proyecto Camisea, se han producido cinco incidentes en la tubería
de líquidos de gas.
Al respecto, la jefa del gabinete de asesores de la Presidencia del
Consejo de Ministros, Cecilia Blume, anunció que hoy, a primera
hora, habrá una reunión en la PCM para adoptar medidas
que permitan poner en marcha una fiscalización integral de toda
la ruta del ducto. "Ya se está haciendo algo, pero queremos
estar seguros de que no vuelvan a ocurrir más incidentes. El
primer ministro ha dicho que debe hacerse una auditoría completa",
anotó.
Precisó que para ello será necesario estudiar los términos
del contrato. La intención es convocar a la empresa más
especializada en el tema.
Respecto a la denuncia de un presunto sabotaje insinuada por Kuczynski,
Blume refirió que, en este caso, se procederá a cortar
el pedazo del tubo averiado, el que se llevará a Estados Unidos
para que sea sometido a una prueba de laboratorio para determinar las
causas de la rotura.
SUSPENSIÓN de bombeo. Rafael Guarderas, gerente de Relaciones
Institucionales de Transportadora de Gas del Perú (TGP), informó
que hoy darían mayores detalles de los hechos. Sobre el presunto
sabotaje, indicó que preferían no especular.
Anotó que la mujer herida por la explosión ya fue dada
de alta y recalcó que el derrame está debidamente controlado.
No obstante, precisó que la suspensión del bombeo de líquidos
continuará por lo menos durante una semana, en tanto no se resuelva
la avería.
Indicó, asimismo, que el ducto de gas natural continúa
operando con normalidad, por lo que las empresas y las familias usuarias
no se perjudicarían.
polÍticos ALERTAS. El candidato presidencial del APRA, Alan García,
demandó al gobierno efectuar una auditoría técnica
internacional con el fin de determinar las causas de la reciente explosión.
"Así se conocerá los puntos sensibles y óptimos
del gasoducto. No podemos esperar que una explosión se registre
en Villa El Salvador o frente al hipódromo", advirtió.
No descartó la posibilidad de que los continuos accidentes en
Camisea se hayan producido por la precipitación de las autoridades
al inaugurar la obra sin la adecuada supervisión técnica.
Valentín Paniagua, candidato por el Frente de Centro, opinó
a favor de llevar adelante una investigación exhaustiva de los
hechos a cargo de una empresa auditora internacional. Dijo que el Estado
también debería hacer lo propio.
El presidente de la Comisión de Energía y Minas del Parlamento,
Juan Valdivia (APRA), pidió al Gobierno ordenar a la empresa
TGP la paralización inmediata de sus operaciones hasta que se
demuestre que todas las fallas técnicas de la obra han sido subsanadas.
Indicó que en la primera sesión de su grupo de trabajo
se pedirá invitar al ministro de Energía y Minas y a los
representantes de la empresa.
NUEVO TRAZO. De otro lado, el consultor en temas energéticos
César Gutiérrez comentó que según el plano
de vulnerabilidad del Consejo Nacional del Ambiente (Conam), que precisa
qué tan riesgoso resulta construir infraestructura en determinadas
zonas, el ducto de Camisea pasa por una de las áreas más
vulnerables del país. "Entonces, si se decidió construir
por allí, lo mínimo que debió existir es previsión.
Si no, habrían pecado de omisión", indicó.
En ese sentido, sostuvo que si fuera necesario cambiar el trazo en las
zonas vulnerables, habrá que hacerlo, pero por cuenta de la empresa.
Añadió que si continuaran las interrupciones, el Estado
tendrá que evaluar si mantiene o no la concesión. "Hay
varios informes sobre el ducto que preocupan", anotó.
El ex ministro de Energía y Minas Carlos Herrera, entretanto,
denunció que en una reciente reunión de trabajo el director
general de Hidrocarburos del MEM, Gustavo Navarro, admitió que
en tres de las anteriores fallas del ducto se había detectado
porosidad en las soldaduras, lo que significa que estaban mal hechas.
Por ello, pidió someter el ducto a una revisión y que
sea la sociedad civil la que elija a la empresa auditora.
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