Edelnor
superó nivel de deficiencia en investigación de Osinerg.
Según empresas eléctricas, han instalado más de
180 mil postes en Lima
Cuando
anochece en la ciudad, las plazas, parques y calles que se quedan en
penumbra se convierten en cómplices de enamorados, amigas de
delincuentes, puestos de trabajo de prostitutas y en una temible boca
de lobo para el resto de ciudadanos. La luz de los postes de alumbrado
público que sobreviven a los ladrones de luminarias es en algunos
casos tenue y muchas zonas la pasan casi a oscuras.
"Las empresas eléctricas cumplen lo que su contrato de concesión
exige: entregar 0,13 watts por metro cuadrado, que es iluminar 100 metros
cuadrados (m2) con un foco de 100 watts", explica Omar Ucañay,
ingeniero electricista de la Dirección Municipal de Servicios
a la Ciudad.
Desde 1995, Edelnor y Luz del Sur han instalado más de 180 mil
lámparas de alumbrado público en sus zonas de concesión,
pero la calidad del servicio de alumbrado público, que tiene
que ver también con factores como la ubicación, potencia
y mantenimiento de las luminarias, aún no alcanza los rangos
óptimos.
La Dirección General de Electricidad del Ministerio de Energía
dio en el 2003 una nueva norma para el alumbrado de vías públicas,
la misma que establece las condiciones que deben cumplir las instalaciones,
así como los estándares mínimos de iluminación.
Existe un nivel de iluminación específico según
el tipo de vía (expresa, arterial, colectora, local comercial
y residencial y vía peatonal), pero la norma no obliga a las
empresas a cumplir con los estándares óptimos, basta con
que alcancen el mínimo de iluminación exigido para cumplir
con ella.
"Para una calle residencial se ha establecido entre dos y cinco
'luxes' (unidades que miden la intensidad de la luz reflejada en una
superficie), pero con que la empresa llegue a dos cumple la ley, aun
cuando lo óptimo sea cinco", agrega el ingeniero Ucañay.
En Lima existen alumbrado público y ornamental. El primero lo
financian las empresas eléctricas con el 5% del monto de la factura
de un distrito, que es dividido entre sus habitantes. El segundo, la
iluminación de plazas, parques o monumentos, que lo pagan las
comunas. Si estas exigen aumentar la potencia de las lámparas
pagarán más. Allí estaría la respuesta a
las diferencias del alumbrado entre distritos. Mientras que San Isidro
o Miraflores tienen luminarias más potentes, en el Rímac,
por ejemplo, apenas hay dos postes por cuadra, según la comuna
rimense.
FISCALIZACIÓN
Y DEFICIENCIAS
El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía (Osinerg)
fiscaliza las instalaciones de alumbrado público. Su metodología
vigente, incluida en un plan estratégico con vigencia hasta el
2008, exige a las empresas de electricidad del país a mantener
sus instalaciones de alumbrado público operativas con indicadores
de deficiencia dentro de niveles específicos de tolerancia, establecidos
mediante una fiscalización de una muestra representativa.
Si los superan, las empresas ingresan a un proceso sancionador y deben
pagar una multa que alimenta el Fondo de Electrificación Rural
administrado por el Ministerio de Energía.
La última evaluación al parque de alumbrado público
de Edelnor y Luz del Sur se hizo en el 2005. Las empresas podían
pasar el examen con 2,5% de deficiencias por cada 100 lámparas
(focos inoperativos, pastorales rotos o mal orientados, interferencia
del haz luminoso de un poste por la presencia de un árbol y ausencia
de unidades de alumbrado cuando corresponde).
La primera lo pasó, sin embargo, Edelnor superó ese nivel
de tolerancia y ahora está incurso en un proceso sancionador.
Para este año, se ha establecido un menor nivel de tolerancia
de deficiencias: 2% según un programa de adecuación acordado
con las empresas. Sin embargo, Osinerg no tiene los mecanismos para
obligarlas a alcanzar los niveles óptimos de iluminación.
Mientras ello no esté normado, solo enfoca su atención
en que las lámparas de los postes estén encendidas en
los horarios establecidos y que tengan mantenimiento.
ATENCIÓN A LOS RECLAMOS
El tiempo que les toma a las empresas de electricidad subsanar sus deficiencias
reportadas por los usuarios también está contemplado en
la evaluación del Osinerg. En zonas urbanas, las empresas tienen
tres días para reparar luminarias inoperativas o pastorales rotos,
siete para colocar una unidad de alumbrado público cuando corresponde
y 45 días cuando el problema de iluminación tiene que
ver con la interferencia de un árbol.
Es claro que el servicio de alumbrado público en Lima ha mejorado
en comparación con los años ochenta y noventa, pero la
capital puede aspirar a tener un mejor nivel de iluminación.
Elaboran
plan para garantizar seguridad haciendo mejoras en la iluminación
La Dirección Municipal de Servicios a la Ciudad elabora un plan
director del alumbrado público urbano para Lima Metropolitana
con el fin de establecer criterios que sirvan para mejorar las condiciones
de iluminación en la capital.
"Nos hemos planteado la necesidad de desarrollar un plan director.
Aunque contamos con normas en el país, carecemos de condiciones
apropiadas de iluminación que cubran las necesidades funcionales
y de confort de los usuarios", sostiene el ingeniero electricista
Omar Ucañay, quien actualmente es responsable del alumbrado ornamental
del Cercado de Lima.
En un plan director de alumbrado público están contempladas:
la clasificación de zonas y vías de tránsito, la
propuesta lumínica (niveles de color de luz, topologías,
estilo, etc.), la frecuencia de mantenimiento, el análisis e
identificación del déficit de alumbrado, la planificación
de obras nuevas y de reconversión, entre otros aspectos.
MEJORA LA SEGURIDAD
El plan director va de la mano con la seguridad vial y el combate de
la delincuencia. Estudios internacionales muestran que un nivel óptimo
de alumbrado público puede ayudar a reducir el número
de accidentes viales en más de 30%, debido a que el rendimiento
y el confort visual del piloto de un vehículo se deterioran considerablemente
a medida que oscurece. En particular, en aquellas carreteras que no
disponen de un diseño apropiado o el mantenimiento es deficiente
o inexistente. Además, un buen alumbrado público tiene
efectos disuasivos en seguridad, como poco a poco se está comprobando
en el Cercado, donde la iluminación ornamental de varias plazas
y monumentos ha reducido la incidencia delictiva.
En el Callao, por ejemplo, se ha ahuyentado a los delincuentes que solían
operar en parte de las avenidas Sáenz Peña, Buenos Aires
y Néstor Gambeta con una iluminación de 400 watts por
foco tras un convenio de Edelnor y el concejo. De igual forma, se ha
mejorado la iluminación del Residencial San Felipe, en Jesús
María, donde hoy existen luminarias con más potencia.
La otra cara de la moneda es el Rímac, donde el 70% de sus calles
son oscuras y están a merced de los delincuentes debido a la
falta de mantenimiento y baja potencia de los focos, así como
los escasos postes, un promedio de dos por cuadra, según la comuna
Hurtos superan los 2'400.000 soles
Trepan el poste o utilizan una escalera como si fueran técnicos
de las empresas eléctricas. Así es como usualmente operan
los ladrones de luminarias y cables de electricidad, quienes en los
últimos tres años han causado pérdidas por S/.
1'727.000 soles a Edelnor y S/. 734.625 a Luz del Sur.
La cantidad de usuarios afectados varía dependiendo del tipo
de hurto y de la cantidad del material sustraído. Por ejemplo:
si el robo es de una luminaria, los principales afectados serán
los pobladores más próximos a esta, es decir tres o cuatro
casas alrededor del poste afectado por el hurto. Si se trata de sustracción
de cables, se afecta una o varias cuadras y si se roban los contactores
(dispositivos que controlan el encendido y apagado de todos los postes
de una subestación), se verá afectada toda una zona de
la ciudad, en la que pueden encontrarse varias manzanas.
Este es otro de los principales problemas que impide que Lima tenga
una mejor calidad de alumbrado público. Las empresas han elaborado
sus propias tablas de distritos con la mayor cantidad de robos:
Para Edelnor, Comas, San Juan de Lurigancho, Puente Piedra, San Martín
de Porres, el Callao, Los Olivos, Lima Cercado, Independencia, Carabayllo
y Ventanilla son los distritos con mayor incidencia de robos de equipos
del alumbrado público.
Mientras que para Luz del Sur, casi la tercera parte de los robos ocurre
en Villa El Salvador y San Juan de Miraflores. Sin embargo, no se salvan
los distritos de San Borja y San Isidro.
El principal obstáculo para acabar con este problema son las
sanciones leves que se aplican a los delincuentes. Los que son sorprendidos
robando quedan en libertad. Hasta hoy no hay un solo detenido.
La Asociación de Empresas Privadas de Servicios Públicos
(Adesep) ha pedido una adecuada tipificación del delito y penas
más severas, ya que si lo sustraído no supera los 3.400
soles, que equivalen a una Unidad Impositiva Tributaria, no se considera
delito, sino una falta y, por lo tanto, no se puede privar de la libertad
a su autor
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El 33% de barrios urbanos marginales de Lima Metropolitana no dispone
de alumbrado público, según un estudio del Ministerio
de Vivienda, Construcción y Saneamiento publicado en el 2005.
Si observa situaciones sospechosas que puedan afectar el normal funcionamiento
del servicio eléctrico puede comunicarse al servicio de Fonocliente
de Edelnor al: 517-1717. Mientras que Luz del Sur cuenta con el 617-5000
de Fonoluz, para atender sus llamadas.
Hasta el 2002, el avance de las mejoras en el alumbrado público
de Lima y del resto del país dependía del avance de las
inspecciones del Osinerg pero, por las limitaciones presupuestales del
organismo, solo se lograba fiscalizar entre el 5% y 10% del parque total
de instalaciones por año
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