DESENCUENTRO DE DOS CULTURAS

MACHIGUENGAS DEL CAMISEA.
La vida y el tiempo de la gente de la selva está cambiando bruscamente. Ahora hay más comercio, usan plásticos, escuchan reggaetón y ven televisión todas las noches
En una clase de lógica:
- Si llueve, la avioneta con los víveres no aterriza. Está lloviendo, entonces - dice el profesor.
(Silencio)
-Si llueve, la avioneta no aterriza. Está lloviendo, entonces - insiste.
-Ya dejará de llover, profesor, respondió uno de los alumnos.
Davi Montesinos, voluntario de la misión dominica en Kirigueti, recuerda con gracia esta anécdota en una de las aulas de secundaria. "La lógica de las cosas que ellos manejan es muy distinta a la forma como la entendemos nosotros. Los machiguengas son pacientes, más aun cuando de eso dependen aspectos importantes, como la alimentación", dice.
Tiene razón. Pero eso nosotros recién lo comprendimos la primera semana del viaje que hicimos a la cuenca del Urubamba, en la selva del Cusco. Entendimos que el tiempo y la paciencia mantienen un exquisito lazo para los machiguengas, que el tiempo no es la sucesión de instantes, sino el instante mismo.
"¿Cuándo pasará la lluvia?". "Ya pasará". Al principio, hombre de ciudad, tu premura te desespera. Para variar, ha llovido toda la noche, ya son las once de la mañana y sigue lloviendo. "¿A qué hora parará?". La respuesta destroza tu razonamiento occidental: "Pasará cuando tenga que pasar". Paciencia, imagina que el tiempo no tiene alas, sino pies de plomo. No dejes que la desesperación te perturbe que aquí no hay que robarle tiempo al tiempo. Recuerda que los machiguengas creen que el mal ánimo altera el mundo. Eso fue lo que aprendimos la primera semana de viaje.
ENCUENTRO CERCANO
Detrás del impacto ambiental y económico del proyecto Camisea, hay una huella más fuerte que esta gran inversión está dejando en las comunidades del Urubamba, la del impacto social y cultural.
Podríamos decir que el punto que separa el mundo moderno-occidental del machiguenga es Ivochote, la puerta de entrada en bote al río Urubamba. Con sus tres hostales, cuatro restaurantes, dos tiendas y un teléfono comunitario, este pueblo se ha convertido en uno de los más importantes de la zona. Aquí, los visitantes se proveen de combustibles y víveres, antes de internarse a la cuenca.
Pero no siempre fue así. Ivochote era antes un pequeño pueblo, donde el comercio era un negocio demasiado arriesgado por la ausencia de compradores. Ahora, sin embargo, con el incremento del tráfico de personas, las ventas han subido y la ganancias también. La señora Egidia, propietaria de un hostal, una tienda y el más concurrido restaurante, puede dar fe de ello.
La actividad comercial se ha extendido a las comunidades. Alertados por la presencia de dinero en la cuenca, proveniente de los nativos que trabajan en las empresas, los negociantes de Quillabamba y Ucayali alistaron sus mercancías y ahora viajan de una comunidad a otra ofreciendo objetos de limpieza, alimentos básicos, pero también música.
Una mañana, mientras visitábamos el colegio primaria de Cashiriari, escuchamos una música que rompía la tranquilidad de esa mañana. Era el reggaetón. El comerciante había elevado el volumen mientras su hijo se contorneba imitando el baile. "¿Y los nativos compran el disco?", preguntamos. "Sí, ahora que la mayoría de comunidades tiene energía eléctrica en las noches, compran no solo discos de música, también películas, a las señoras les gusta Jackie Chan", nos respondió. "Y también vende equipos". "Claro, traigo bajo pedidos DVD y televisores, pero los que compran son los que trabajan para la empresa".
Con el comercio llegó la amenaza plástica. Es común ver en las comunidades botellas y envolturas de plástico arrinconadas en las quebradas. Sus suelos se están llenando de plásticos, pilas y latas. Y es que tradicionalmente la basura que generan los machiguengas era orgánica, la arrojaban al río o al monte y se degradaba. Ahora hacen lo mismo con el plástico.
Las comunidades no conocen las consecuencias de arrojar plástico a la tierra ni de los cientos de años en las que esas botellas de plásticos estarán contaminando las aguas de los ríos y la tierra. Nadie se ha encargado de decirles lo que deben hacer con esos desechos. ¿A dónde se llevará todo cuando la basura que se genere sea mayor? Nadie lo sabe. Por el momento la presencia de los residuos sólidos aún no representa un problema fundamental, pero está camino a serlo. Sobre todo, cuando el tráfico de gente es mayor y está consolidando varias zonas comerciales como Ivochote, Camisea, Kirigueti y Nuevo Mundo.
Pero lo que sí ha sido una revolución es la llegada de la televisión. Con ese poder hipnotizador se ha presentado en algunas de las comunidades. Las señoritas ya no quieren hilar ni tejer las cushmas (los trajes tradicionales), prefieren ver televisión y comprar pantalones jean. La cushma la han dejado para los adultos. El canto y el baile al ritmo del tambor han sido reemplazados por la música que irradia de la 'tele'. Y en las zonas donde no llegan los canales de televisión buenos son los DVD con películas de Silvestre Stallone. "Con la televisión la gente está aprendiendo más a hablar el castellano", dicen en la misión.

GARANTÍA DE DERECHOS
Sin la existencia de un programa integral por parte del Estado, que garantice la protección de los derechos de los grupos nativos y el respeto por sus tradiciones, el impacto del proyecto Camisea podría ser muy negativo en los usos y costumbres de estas comunidades, dice Lelis Rivera, antropólogo del Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico.
¿Qué entidad del Estado debería velar por estos considerandos? Una de ellas es, sin duda, el Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuano (Indepa). Sin embargo, los representantes del Consejo Machiguenga del Río Urubamba (Comaru) sostienen que hasta ahora no reciben un apoyo concreto por parte de esta entidad.
Según ellos, este programa debe considerar que existen comunidades que han tenido una mayor comunicación e intercambio cultural, como Nuevo Mundo y Shivancoreni; y otras, como los kugapacori nagua, que han elegido mantenerse aisladas. Esta condición la que "los hace estar más expuestos a la vulneración de sus derechos, especialmente los referidos a la vida, la salud, la identidad étnica y cultural, el libre desarrollo y bienestar en su propio hábitat", ha dicho la Defensoría del Pueblo.
Es por ello que las recomendaciones de la Sociedad Civil han previsto la necesidad de adoptar medidas que permitan a las comunidades nativas "un desarrollo sostenible basado en la equidad, políticas orientadas a su inclusión sin vulnerar los derechos a la identidad y a decidir las prioridades en el proceso de su desarrollo", tal y como lo precisa el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Sin ello, un adecuado desarrollo parece trunco. Por ejemplo, los nativos de Ticumpinía aún recuerdan cómo, durante el 2003, una de las casas empezó a funcionar como prostíbulo. En una asamblea se decidió, expulsar a las dos chicas, pues esta era una falta grave dentro del reglamento de la comunidad. Las muchachas presentaron al Poder Judicial una demanda contra el jefe de Ticumpinía por abuso de autoridad, apelando a que esta actividad no está penada por la legislación peruana.
Meses después, ganaron el caso y volvieron a la comunidad. El Estado reconoce la organización interna de las comunidades pero, esa vez, se impuso, por encima de las normas de la comunidad, confundiendo a los nativos, para quienes la organización está por encima del individuo. Las experiencias violentas de contacto con los grupos occidentales han hecho más sólidas estas relaciones. Un vínculo que les ha permitido, con paciencia, sin angustia por el tiempo ido, con coraje por el hoy, sobreponerse a las situaciones más difíciles.
Al final de este viaje, extrañé la ausencia de esa perversa angustia que sí nos persigue en este mundo moderno, la angustia por el momento que se fue y que pudo ser.
CONTRASTES EN UNA VIDA TRADICIONAL
300 millones de soles es lo que recibe en total el Cusco por concepto de canon gasífero. 60 millones de soles es lo que adicionalmente ingresa al Fondo de Desarrollo Camisea. ¿En qué se gasta?
El año pasado, las regalías que el Estado recibió del proyecto Camisea fueron 93 millones de dólares (más de 600 millones de soles), de los cuales el 50% correspondió al Cusco. El resto se distribuye al Tesoro Público y, en menor cantidad, a Osinerg y al Ministerio de Energía y Minas. Así, se estima que durante los próximos 10 años está región recibirá solo por concepto del canon gasífero unos 1.000 millones de dólares.
El 75% de estos recursos va hacia las municipalidades y el 25% para el gobierno regional y la universidad. La ley ordena que estos recursos se utilicen en el financiamiento de proyectos de inversión de impacto local y regional. ¿Cuáles son los proyectos que los gobiernos vienen implementando?
Lo primero que llama la atención cuando se visita el centro de Echarate, distrito al que pertenecen las comunidades del Alto y Bajo Urubamba, es el enorme complejo que se está construyendo al costado de la municipalidad. Se trata del nuevo Palacio Municipal. Son las obras de lo que será un edificio de cuatro pisos en casi 900 metros cuadrados, valorizado en más de 90 mil dólares. La oficina de Programación de Inversiones de esta municipalidad dice que, además de esta 'inversión', están proyectando instalar pilones de agua en las comunidades. "Eso forma parte del plan de proyectos".
La misión dominica y la ONG Cedia, precisan que una de las dificultades al momento de dirigir el gasto de esos recursos por parte de la municipalidad distrital de Echarate tiene que ver con la poca capacidad técnica para elaborar un plan de desarrollo local concertado, en el que puedan participar los miembros de las comunidades machiguengas.
Sin un plan de desarrollo coherente y ante la indiferencia del Gobierno Central, hay el riesgo de que se siga invirtiendo en obras sin criterio técnico

SE PRODUJO OTRA ROTURA EN GASODUCTO DE CAMISEA
05/03/06 FUENTE: EL COMERCIO PG: PERU
Dos personas de una comunidad nativa machiguenga resultaron con varias quemaduras
Otra rotura en el gasoducto de Camisea se produjo ayer luego de una explosión que dejó heridos a Felipe Ticona y a su esposa, mientras que tres hijas de la pareja se salvaron de correr la misma suerte.
El fuego que redujo a cenizas la vivienda de la familia Ticona, se produjo a las 3:05 p.m., a la altura del kilómetro 123 del gasoducto, en el sector denominado Manatarushiato, cinco kilómetros al norte del centro poblado de Kepashiato, distrito de Echarati, en La Convención. Este tramo es uno de los puntos críticos que la consultora E-TECH alertó al BID en su último informe.
Alcides Winchonti, dirigente de las comunidades nativas del río Urubamba, dijo que el fuego arrasó la chacra de la familia Ticona. Agregó que se sofocó el fuego después de varias horas de arduo trabajo.
Informó que Ticona y su esposa han sido evacuados a la posta de salud de Kepashiato.
El dirigente nativo dijo que desde el 2003, la tubería del proyecto gasífero de Camisea, se ha roto cinco veces con graves filtraciones en sus primeros 15 meses de operación.
Sin embargo, anotó, existen por lo menos una decena de puntos potenciales de rupturas.
Recordó que los derrames se produjeron en los kilómetros 9, 51, 123, 200 y 220 del gasoducto de 560 kilómetros por causas que Osinerg no se ha pronunciado.
Mientras tanto, la empresa TGP confirmó este hecho y dijo que se suspendió el bombeo del hidrocarburo.
El premier Pedro Pablo Kuc-zynski dijo que este incidente podría tratarse de un sabotaje.

CRITERIOS PARA INDEMNIZAR A LOS MACHIGUENGAS FUERON INJUSTOS
04/03/06 FUENTE: EL COMERCIO PG: PORTADA
Por derrame de líquido de gas e impacto ambiental

La Defensoría del Pueblo y los organismos de la sociedad civil coinciden en que las negociaciones entre la empresa TGP y los machiguengas, tanto para fijar la indemnización por los daños del derrame de líquido de gas, como para determinar la compensación por el impacto ambiental del proyecto Camisea, fueron injustas

NEGOCIACIONES FUERON INJUSTAS
LOS MACHIGUENGAS DEL CAMISEA ? Los organismos de la sociedad civil y la Defensoría del Pueblo coinciden en señalar que las negociaciones para decidir los montos de la compensación por el impacto ambiental fueron asimétricas. No se respetaron todos los derechos de los indígenas

"Acta de donación de víveres por incidente.
Comunidad Puerto Huallana.
31 de enero del 2006.
Mediante la presente Acta de Donación, la oficina de Coordinación de Relaciones Comunitarias de la Región Selva TGP, en nombre del proyecto Camisea hace entrega de lo siguiente: seis sacos de arroz, cuatro sacos de azúcar, 30 kilos de sal, 50 litros de aceite, 100 kilos de fideos, ocho cajas de atún, cuatro cajas de leche, 40 kilos de menestras, 100 kilos de cebolla y 20 kilos de ajos.
Esta donación forma parte de un gesto de solidaridad y de buena vecindad de la empresa con las familias de la comunidad nativa, como previsión de los daños por el incidente del derrame en el KP 50, que ocurrió el 24 de noviembre del 2005. La entrega se hace para cinco días".
Este es el documento que la Transportadora de Gas del Perú (TGP) deja, junto a los víveres, a las zonas afectadas por el derrame. Ahí se detallan los alimentos de toda una semana, para una comunidad cuya población bordea el medio millar de habitantes.
El jefe de Puerto Huallana es Gabriel Menkori. Era la segunda semana de febrero cuando lo visitamos. Ese día nos comentó que TGP les había comunicado que ya no les entregaría más víveres, pues el último reporte de la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) señalaba que la calidad de las aguas del río se encontraban dentro de los estándares establecidos. "Dicen que a vuelto a su normalidad, pero los peces no han vuelto", nos dijo.
Lo que le extrañaba a Menkori es que haya sido la misma empresa responsable del derrame la que le entregue el informe. "No sabemos si es un comunicado oficial, si es cierto o no, porque no tiene ningún sello, ya nos hubieran llamado por radio para comunicarnos". Pero no nos llamaron, dijo Menkori.
En Lima, Fausto Roncal, funcionario de Digesa, nos ratificó la autenticidad del reporte.
-Las aguas han vuelto a su normalidad
-Pero los peces no han vuelto, y ahora la concesionaria dice que ya no entregará los víveres...
- Nuestra función es exclusivamente evaluar la calidad del agua.
Consultados sobre la posibilidad de hacer un estudio hidrobiológico en la zona, para conocer cuántas generaciones de peces pudo comprometer el derrame, Roncal explicó, una vez más, que esa era una tarea importante pero que no le correspondía. En el Consejo Nacional del Ambiente (Conam) dijeron lo mismo. Precisaron, sin embargo, que esa era una atribución del Ministerio de la Producción, a través del viceministerio de pesquería.
Representantes de este ministerio informaron que tal estudio no se está realizando, pero que están sembrando algunas especies de peces en los ríos Picha y Urubamba (afectados por el derrame). "Son peces que no se pueden reproducir, los siembran para que los nativos los pesquen", dijeron.
PAGOS DIVERSOS
Luego de los dos derrames de líquidos de gas en la zona, la concesionaria del ducto negoció por separado el pago de la indemnización para cada una de las comunidades. En Segakiato ofrecieron instalar paneles solares de electricidad para cada una de las viviendas. En el caso de Kirigueti se les indemnizó con 532 soles por persona, dice Job Korinti, jefe de la comunidad.
Además, luego del paro fluvial que los machiguengas del Bajo Urubamba protagonizaron el año pasado, días después del cuarto derrame, la empresa se comprometió a construir piscigranjas. A la fecha no se conocen los montos de la indemnización que TGP ha entregado, aunque hay algunas comunidades con las que aún no se llega a un acuerdo. Ese es el caso de Camaná, Mayapo y Puerto Huallana, donde están pidiendo entre 300 mil y 800 mil dólares por este concepto. Lo preocupante es que en las negociaciones para fijar los montos de la indemnización, los nativos se encuentran solos. Solo algunas cuentan con el asesoramiento técnico de la sociedad civil. Aquí el Estado tampoco interviene.

NEGOCIACIÓN DESIGUAL

Un monto distinto a la indemnización es la compensación económica. Es la suma que pagan las empresas concesionarias por el impacto ambiental que generan durante la implementación del proyecto. De acuerdo con las zonas de influencia, las empresas compensaron por la evaluación sísmica, la perforación de los pozos productores, la construcción de la planta Las Malvinas y la instalación de los ductos de gas.
Al respecto, los informes del Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico (Cedia) y de la misma Defensoría del Pueblo sostienen que las negociaciones entre las empresas y las comunidades (para determinar los montos de la compensación) no siempre fueron justas. Salvo aisladas excepciones, los machiguengas nunca contaron con asesoría profesional para discutir estos temas. "Esto generó inequidad en perjuicio de las comunidades y afectó su derecho a una compensación adecuada".
En conclusión, dice el informe de la Defensoría del Pueblo, "durante la ejecución del proyecto no se han respetado todos los derechos de las comunidades indígenas". La causa: "un proceso de consulta deficiente, un proceso de negociación asimétrico y propuestas de compensación inadecuadas".

GASTOS SIN DESARROLLO

El proyecto Camisea le debe el nombre al río y la comunidad nativa próxima al lugar donde se localizan los pozos de extracción. Con los 176 mil dólares de compensación que recibieron por el lote 88 se compró medicamentos, se construyó un local para el club de madres y un centro educativo de material noble y se electrificó la comunidad. En Segakiato se construyó el salón comunal, un colegio inicial y se compraron calaminas para todas las viviendas.
La prioridad del gasto de la compensación (que se deposita en la cuenta de la comunidad) ha sido la electrificación, la compra de equipos de radiocomunicación, la construcción de colegios, postas y la entrega de becas para estudios en Quillabamba o Sepahua, con la única condición de que esos jóvenes regresen. Es decir, con el dinero que debería servir para invertir en programas de largo plazo que amortigüen el impacto ambiental, las comunidades se han visto obligadas a asumir las obras que deberían ser construidas por el Estado.

POLÍTICAS DISTINTAS

A pesar de desarrollar parte de sus operaciones en un área común y tratar en varios casos con las mismas comunidades, los consorcios involucrados en el Proyecto Camisea, TGP y Pluspetrol, no han aplicado una misma política compensatoria.
El plan de compensaciones de Pluspetrol, dice Lelis Rivera, director del Cedia, se basa en un estudio de valoración económica de los recursos naturales de la zona, elaborado por una consultora privada. TGP no hizo este estudio. El Gobierno Peruano menos.
La Defensoría del Pueblo sentencia: "Corresponde analizar si estos contratos realmente contemplan una compensación económica justa(...) o si, por el contrario, hay una vulneración de derechos de las comunidades y poblaciones. La revisión de los contratos podría tener como resultado una visión más amplia y precisa respecto de su contenido", se lee en su último informe sobre el tema.
Choque de civilizaciones: La TV llega a las comunidades. ¿En qué se usa el dinero del canon?
LAS CIFRAS
32.300
soles entregó la concesionaria del ducto a la comunidad nativa de Ticumpinía como indemnización del primer derrame.
52
mil dólares costó la construcción de un salón comunal en Nuevo Mundo. El traslado de materiales desde Quillabamba incrementa desmesuradamente los costo.
Nelly Luna Amancio
Enviada especial


05/03/06 FUENTE: EL COMERCIO PG: TEMA DEL DIA