Cusco
y Arequipa también presentan altos índices de delitos
y faltas
En
los últimos siete años se ha desarrollado sin éxito
diversos planes para luchar contra la delincuencia, pues estos fueron
elaborados prácticamente a ciegas, basándose en registros
de la Policía Nacional y los cuerpos de seguridad ciudadana,
los cuales distan mucho de la realidad, ya que en Lima el 80% de las
personas asaltadas (es decir ocho de cada diez personas) y el 91% de
las víctimas de hurtos no denuncian el hecho, según la
reciente Encuesta Nacional de Victimización difundida ayer por
el Ministerio del Interior.
Precisamente, este sondeo fue elaborado a fines del 2005 por la empresa
Apoyo, a pedido de dicho sector, con el fin de tener un panorama más
claro respecto a las características y los niveles de violencia
criminal reportados y no reportados, así como la percepción
que tienen sobre las autoridades encargadas de combatir el crimen.
"Los resultados demuestran una falta de cultura de denuncia por
parte de la población. Ello dificulta la identificación
local de las zonas de riesgo, horarios, temporadas y la focalización
de los planes para revertir la inseguridad", indicó el secretario
técnico del Conasec, Rolando Quesada.
El ministro del Interior, Rómulo Pizarro, indicó que se
abocarán a establecer un régimen simplificado de denuncias
y realizar campañas educativas que expliquen los beneficios de
informar sobre los hechos delictivos.
CUSCO INSEGURO
El estudio se realizó en 10.300 hogares de Lima, Arequipa, Cusco,
Huamanga, Iquitos y Trujillo, y en todas ellas el robo de partes de
vehículo es el principal problema delictivo que se enfrenta.
Sin embargo, resulta preocupante que Arequipa y Cusco sean dos de las
ciudades que registran mayor cantidad de hurtos (18%) y tentativa de
robo a viviendas (18%), pese a que por su carácter turístico
ambas ciudades deberían contar con una mayor seguridad para residentes
y visitantes.
La percepción del incremento del delito concuerda con ello, pues
en la ciudad imperial el 92% cree que este ha aumentado, mientras que
en Lima lo asegura el 89%.
Los representantes del Ministerio del Interior y del Consejo Nacional
de Seguridad Ciudadana (Conasec) coincidieron en señalar que
nuestro país tiene una de las tasas de homicidio más bajas
en América Latina, y aunque ello es cierto --a la luz de estas
cifras-- la comisión de delitos y faltas no es un problema menor,
"pero estaríamos en riesgo de tener una curva de inflexión",
consideró Aldo Ortiz, coordinador de la encuesta.
A
MANO ARMADA
De
las aproximadamente 7 mil personas que fueron entrevistadas en Lima,
1.472 fueron víctimas de robo, generalmente en las calles, pero
de las personas que fueron atacadas con violencia al momento del atraco,
el 50% dice que fue amedrentado con cuchillos, armas de fuego u otro
objeto contundente.
Para el ministro Pizarro, esta variable puede generar un incremento
en los niveles de inseguridad, pues podría tener un impacto directo
en las tasas de homicidio futuras, por lo que en primer lugar impulsarán
el trabajo conjunto con Dicscamec para tener un mejor control de las
armas de fuego.
El informe presentado también hace un análisis de las
razones que explicarían la violencia en nuestro país,
y pone como desencadenante de la delincuencia y el pandillaje al maltrato
o abandono familiar, la presión del grupo, el consumo de drogas
y alcohol.
En los sectores D y E la mayor preocupación de los jóvenes
es el riesgo de ser involucrados en actos delictivos, mientras que en
las mujeres la posibilidad de violación o abuso sexual son un
temor permanente. Hechos en los que sin duda los ministerios y sectores
involucrados deben enfocar sus campañas de educación y
prevención.
¿Y
LAS PROPUESTAS?
Para
el ex director de la Policía Nacional general (r) Eduardo Pérez
Rocha, esta encuesta tiene que venir de la mano con un plan concreto
y detallado de las medidas que se adoptarán para reducir los
índices registrados en provincias y en los diez distritos de
Lima que fueron consultados. "De lo contrario solo son cifras frías",
indicó. Sin embargo, sostuvo que este sondeo tendría un
gran margen de error, porque no se ha explicado el concepto que se está
manejando al hablar de víctima, y podrían haber omisiones
por delitos o faltas no comprobables.
El ex ministro del Interior, y miembro del Instituto de Defensa Legal
(IDL) Gino Costa resaltó, en su momento, que este tipo de sondeos
debe estar acompañado por foros de seguridad y observatorios
del crimen, los cuales podrían ser ejecutados por cada municipalidad.
El ex viceministro Carlos Basombrío también coincidió
en ello al indicar que las cifras obtenidas deberían cruzarse
con datos del Ministerio de Salud para contabilizar los heridos en grescas,
y con el Instituto de Medicina Legal en caso de homicidios.
Por lo pronto se sabe que el Ministerio del Interior buscará
repetir este tipo de sondeos cada dos años, pero se requerirá
el apoyo de los gobiernos locales por el fuerte financiamiento que demanda.
Elizabeth Salazar Vega
AHORA
SE REQUIERE PLANES CONCRETOS
Este es un proyecto que se empezó el 2002, con una fuerte inversión,
para tener datos confiables respecto a lo que se está viviendo
en cuanto a inseguridad. Este tipo de encuestas no mide percepciones
sino hechos, pero ello no tendría eficacia si no pudiera perdurar
en el tiempo. Por eso, lo bueno es que ha sido elaborado con una metodología
de estándar internacional, lo que permitirá comparar los
índices de criminalidad con los más de 70 países
que emplean este sistema y, obviamente, con futuras encuestas que se
desarrollen aquí, para ver cómo estamos avanzando.
Otro factor es que esta es la primera encuesta que ha buscado información
de ciudades al interior del país. Las que se hacía con
el apoyo del Instituto de Defensa Legal se centraban en Lima, pero como
eran de carácter privado, no eran aceptadas por el Ejecutivo,
pero ahora vemos que los resultados no son muy distantes.
Es una herramienta útil, no soluciona nada en sí misma,
pero en base a ella tienen que elaborarse planes concretos.
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