FALTA DE POLICÍAS ES CARTA BLANCA PARA DELINCUENTES

ELECCIONES 2006 USTED DECIDE
Mientras la delincuencia causa estragos en Lima y el país, la PNP necesita 60.000 agentes más para poder vigilar y controlar nuestras calles.

AVANCES SERÁN INSUFICIENTES MIENTRAS FALTE REFORMA POLICIAL
SEGURIDAD CIUDADANA. La gente se siente cada vez más indefensa y las urbes se llenan de rejas y vigilantes particulares. Si bien hay esfuerzos de la policía, esta no se da abasto para combatir el hampa ni lidiar con los vacíos legales que favorecen al malhechor

Persiste déficit de 60 mil policías a pesar de reasignación a labores de calle. Instalación de juzgados de paz en comisarías se frustra por falta de recursos
Aunque estamos lejos de los niveles de criminalidad y delincuencia que agobian a algunos países de Centroamérica o a otros más próximos como Brasil y Colombia, la seguridad ciudadana ya dejó de ser en los últimos tiempos en nuestro país un mero asunto de vecinos o de policías y ladrones.
Instalada como un incómodo huésped en boca y en casa de todos, la percepción de inseguridad sigue siendo alta, sobre todo en la capital. Que tres cuartas partes de los limeños --según un estudio publicado la semana pasada en este Diario-- crean que la violencia delictiva está en aumento es todo un síntoma, más allá de que las cifras reales del delito disten de esa alta tasa de sensación de vulnerabilidad.
Justamente en este desfase se empieza quizá a dar ventaja en la batalla. "Uno de los graves problemas es que no hay estadísticas confiables, no conocemos realmente cómo es nuestro enemigo, solo manejamos las cifras de la Policía Nacional del Perú (PNP) pero detrás de ellas se esconde una gran cifra negra, que dice por ejemplo que menos del 20% de los agraviados hace la denuncia", reconoce el general Rolando Quezada, secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (Conasec).
Este organismo nació hace tres años, justamente con la promulgación de la Ley 27933, como máximo ente del sistema para encargarse de la formulación, conducción y evaluación de la política de seguridad ciudadana. "Lo malo es que al consejo solo asisten funcionarios de segundo nivel, lo que es un mal ejemplo para las autoridades regionales, provinciales y distritales", advierte el ex ministro Gino Costa y lo corrobora Quezada.
"Creo que el Conasec no debería preocuparse tanto por aspectos operativos sino más bien por la planificación y por la elaboración de ayudas diagnósticas con base en datos certeros", opina José Fernández, gerente de seguridad del Concejo de Lima Metropolitana.

EN INFERIORIDAD NUMÉRICA
En ese triángulo equilátero formado por la autoridad policial, la autoridad política y la ciudadanía, y sobre el cual se sustenta la seguridad ciudadana, es la PNP la que lidera todo el proceso. "En realidad, sin el marco de una reforma policial no se puede hablar de un avance muy significativo en este campo", apunta Gabriel Prado, especialista del Instituto de Defensa Legal (IDL).
Pero en tanto esperamos que se desatasque el atoro en el que se encuentra la reforma, hay medidas que tomar y vacíos que cubrir. El primero de ellos es ese déficit de casi 60 mil policías. En 1990, el Perú tenía unos 22 millones de habitantes y 129 mil efectivos. Quince años después, somos 27 millones de peruanos y contamos con aproximadamente 92 mil uniformados. Y de esta cifra, solo 22 mil están abocados a la tarea de salvaguardar diariamente la seguridad de la gente.
Las escuelas de suboficiales, cerradas durante el fujimorato, se vienen poniendo en funcionamiento otra vez, aunque todavía resultan insuficientes y urge descentralizarlas. Como insuficiente también resultan los recursos con que cuenta la PNP. "Los recursos siempre van a ser escasos, pero si hay deseos de cambiar e imaginación se va a poder hacer algo más que lamentarse. ¿Además, cuándo ha tenido plata el Perú?", recalca el general Guillermo Rosas, jefe de la SéptimaVII Región Policial.
Con el fin de que la policía salga de nuevo a las calles y que haya presencia en todos los distritos de la capital, Rosas refiere que se ha reasignado personal de la Dirección de Seguridad del Estado y que en los últimos meses el servicio de calle se ha incrementado con 1.888 efectivos. "Tenemos además mucho más activa la figura del patrullaje mixto (serenos más policías) para cubrir 60 puntos críticos en Lima".
Lo cierto es que más allá de estos esfuerzos plausibles, quedan todavía clavijas por ajustar. Según un informe publicado hace dos meses en este Diario, solamente 173 policías habían dejado la custodia de funcionarios para recorrer las calles, además de que la vigilancia estática y la falta de gasolina para los vehículos policiales continúan dando ventajas insuperables para los hampones.

EL SUEÑO DEL VIGILANTE PROPIO
Los esfuerzos de moralización no alcanzan todavía para desplazar a la corrupción como el principal lastre que arrastra el cuerpo policial. Cuando órdenes judiciales reponen a generales responsables de redes corruptas o la procuraduría de la PNP pierde los juicios contra quienes son separados de la institución, como ha ocurrido sistemáticamente en el 2005, la confianza de la ciudadanía se hunde aún más.
"El sistema desa-lienta a los propios ciudadanos para que contribuyan con la seguridad ciudadana. Por ello, esta ha pasado a ser un derecho de las personas que pueden contratar seguridad privada, lo que no puede hacer la mayoría", destaca el ex procurador Iván Meini.
Para Quezada, el incremento de las fuerzas de seguridad privada es otra de las causas de inseguridad. "Poner cercos, rejas y arriesgarse con vigilancia informal solamente retarda el accionar delincuencial, no lo quita". ¿Pero hay acaso alguna otra solución visible?
La vigilancia particular es además un recurso mucho más expeditivo para contrarrestar la delincuencia. "Cuando hay muchas instancias, coordinar se vuelve más difícil", lamenta Fernández al tiempo de aludir a las 10 comisarías que existen en el Cercado de Lima.

EL CASTIGO SÍ IMPORTA
Más allá de los robos a domicilios, el pandillaje y los secuestros al paso, nada como los hurtos y arrebatos de billeteras y celulares en las calles para expandir como plaga la sensación de indefensión en la gente. Y son esas faltas penales las que mayormente quedan impunes. La ley 27939 se promulgó para combatirlas mediante jueces de paz letrados, pero tres años después seguimos con planes piloto.
Hoy están funcionando nueve juzgados de paz en igual número de comisarías, cinco en Lima y cuatro en provincias. Estos juzgados sentencian rápidamente --entre 24 horas y 20 días luego de cometida la fechoría-- la sanción o servicio comunitario correspondiente (barrido de calles, arreglo de parques y jardines, pintado de locales, etc.).
En este 2006 se tenía proyectado implementar 20 juzgados de paz más, pero por falta de recursos del Poder Judicial --que debe nombrar a dos jueces por cada juzgado- solamente se crearán cuatro. Otra reforma más que no chorrea sino que apenas gotea.

Por Francisco Sanz Gutiérrez
Orazio Potestá

CIFRAS:
50%
de los delitos que se registran al año (unos 150 mil) en el país ocurren en Lima.
17
secuestros al paso se denuncian solamente en Lima al mes, aunque a fin de año la cifra se duplica.
67%
de la población, según un estudio de Apoyo del 2005, cree que la reforma policial traerá cambios.
95%
de quienes cometen faltas penales sale a la calle y ni siquiera pasa por los juzgados de paz.
296
habitantes por policía hay en Lima y Callao. En Ucayali son 945 habitantes por efectivo.
5
homicidios por cada 100 mil habitantes es la tasa nacional. En El Salvador es 97 y en Colombia 78.

SONDEO WEB
EN LA RAÍZ DEL PROBLEMA

¿Por qué motivo cree usted que ha aumentado la inseguridad en las calles?
Falta de empleo: 12,82% (20)
Leyes benignas o no se aplican: 48,72 % (76)
Escasa presencia policial: 16,67 % (26)
Crisis de valores: 21,79 % (34)
¿En quién confía usted más en materia de seguridad ciudadana?
Policía Nacional: 22,05% (33)
Serenazgo: 13,82% (21)
Vigilancia privada: 64,13% (98)

LA REINCIDENCIA DEBE SER CASTIGADA
También deben aliviarse problemas sociales como la falta de empleo y salud

¿Ayudan las leyes actuales a garantizar la seguridad ciudadana en el Perú? Pareciera que no, si se considera que el 95% de detenidos por la PNP sale en libertad por razones estrictamente legales. En todo caso, hay opiniones a favor y en contra.
En el 2003, como resultado del sonado secuestro de Mariana Farkas de Pollack, el Congreso de la República puso en marcha la Ley 27933 del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana, con el objetivo de erradicar la delincuencia.
Luego fue aprobada la Ley 27939 con una propuesta muy novedosa para el logro de ese objetivo: El castigo con trabajo comunitario a los que hayan cometido faltas y hurtos, figuras delictivas que anteceden al robo simple y al agravado, abusos que son sancionados con penas privativas de la libertad.
De igual modo, se dijo que la ley 27939 iba a aliviar la inseguridad ciudadana, al castigar con pena privativa de la libertad a los que reincidan cometiendo cierto tipo de faltas y hurtos, pero no fue así. ¿La razón? Todavía es un plan piloto que apenas se aplica en cinco delegaciones PNP de Lima (de un total de 150) y en otras del interior del país.
Gabriel Prado Ramos, especialista del IDL, señala: "Esa es una buena iniciativa. ¿Pero quién vigila el cumplimiento de esas sanciones? El INPE no se abastece ".
El Código Penal no considera la reincidencia como agravante de la pena. El ex procurador del Estado, Iván Meini Méndez, pinta el panorama de la siguiente manera: "Si un delincuente roba un celular o una cartera 200 veces, no va tras las rejas. En todo caso, podría ser encarcelado si se prueba que ha lesionado al agraviado".
Por cierto, los delincuentes se aprovechan de lo que dice la ley. Si el monto de lo robado no excede los 1.840 nuevos soles, el responsable no podría ser enviado a la cárcel por el Poder Judicial.
Nos hacemos otra vez la pregunta: ¿Sirven las leyes para luchar contra la delincuencia? El especialista del IDL, Gabriel Prado Ramos, responde: "Es clave que el juez del Poder Judicial sepa valorar adecuadamente las pruebas existentes, para aplicar mejor las leyes".
no tenemos escapatoria
Actualmente se debate un nuevo Código Penal, que podría ser aplicado en los próximos meses. Se afirma que el tema de la reincidencia y el concurso de delitos tal vez no sea incluido. Eso es preocupante.
La sociedad pide encarcelar a los delincuentes. Lo cierto es que cumplida la condena, el INPE nos devuelve peores y curtidos malhechores. La seguridad ciudadana implica soluciones integrales en los campos del empleo, la salud y la educación. Y con ello, cambios profundos en el Poder Judicial, el INPE y la PNP, cuya reforma se encuentra estancada.
Iván Meini Méndez opina lo siguiente: "La gente no decide ser delincuente. El problema pasa por el tema político, por la no solución de ciertos problemas sociales.

RECLASIFICAR A LOS PRESOS ES FUNDAMENTAL
Evitar que internos primarios se junten con reos peligrosos podría reducir la delincuencia

La pregunta fue concreta: ¿Cuál es la responsabilidad del sistema penitenciario en el clima de inseguridad ciudadana que vive el país?
Wilfredo Pedraza, director del INPE, responde: "Hay una falla del sistema que se arrastra desde hace mucho tiempo. Es la inadecuada clasificación de los internos. Nadie separa a los internos primarios de los peligrosos, para evitar que asuman la cultura de los penales".
Y agrega: "Eso afecta a la seguridad ciudadana porque esos jóvenes, luego de haber convivido con avezados y curtidos delincuentes en las prisiones del país, vuelven a delinquir ya en libertad". Incluso, cometiendo peores y sofisticados delitos, de acuerdo con efectivos de la PNP consultados por El Comercio.
Pedraza Sierra dijo que el INPE ya dio inicio a esa tarea en los penales de Ica y Cañete. Es que no hay tiempo que perder: En el Perú hay 7.500 internos con edades que van de los 18 y a los 24 años. De esos 7.500 se calcula que 2.400 tienen entre 18 y 19 años. Los resultados se van a sentir en el mediano plazo.
De igual modo, el jefe del INPE sostuvo que la propuesta de privatizar los penales del país es una medida que "técnicamente" puede ser muy acertada: "Con ello vamos tener dinero fresco". Dijo tener aprobado del Estado un presupuesto de 162 millones de soles para el 2006, pese a necesitar una partida adicional de 76 millones de soles.

TESTIMONIO: "LAS LEYES NO AYUDAN MUCHO A LA PNP"
Efectivo de la PNP
Comisaría de Apolo-La Victoria

"Hay vacíos en las normas. Solamente podemos detener a alguien por flagrancia. Si hoy alguien roba un reloj y es identificado al día siguiente, ya no puedo detenerlo. Podemos aplicar la flagrancia continuada, que nos brinda algunas horas de plazo, pero no es suficiente".
"Igual pasa si una niña identifica a un violador. Hacemos un informe al Ministerio Público para que luego el juez decida o no la detención. Con todos esos papeleos, el violador ya se ha ido".
"Yo creo que las leyes para la seguridad ciudadana son ambiguas. Pienso que eso lo hacen los políticos y las autoridades adrede. De eso se valen los abogados de los delincuentes para sacarlos en libertad. El trabajo comunitario por faltas que manda la ley 27939 causa risa a los 'choros'. Hacen faltas y no les pasa nada. Creo que algunas faltas deben merecer la detención del responsable".

 

05/02/06 FUENTE: EL COMERCIO PG: POLITICA