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saludable que el Instituto Metropolitano de Planificación (IMP)
esté realizando nuevos planos de zonificación para evitar
que Lima siga extendiéndose excesiva e inorgánicamente
hacia los valles aledaños.
Ahora bien, los intentos ordenadores deben tener sólidas bases
técnicas para que el remedio no termine siendo peor que la enfermedad.
Cambiar simplemente la manera como la ciudad viene creciendo de horizontal
a vertical no es garantía de solución y puede acabar en
un nuevo desorden. En tal sentido, la Sociedad de Urbanistas del Perú
ha criticado los cambios propuestos por el IMP pues indica que los servicios
públicos con que cuenta la ciudad no estarían preparados
para el gran aumento en la densidad poblacional limeña que esos
planes supondrían.
Cambiar la zonificación implica muchos aspectos y no se puede
hacer eficazmente sin escuchar lo que tienen que decir todas las partes
involucradas: desde las empresas proveedoras de luz, agua y telefonía,
hasta los gremios de arquitectos e ingenieros. Saludamos, pues, los
esfuerzos por ordenar Lima, pero esperamos que se hagan considerando
todos los riesgos y factores involucrados.
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