EL DRAMA DE LAS AGRESIONES SEXUALES

Las agresiones sexuales no son exclusividad de un sector social. Ocurren en pomposas residencias o en callejones de un solo caño, en desvencijadas chozas de esteras o en algún dúplex de lujo. Las víctimas son las mismas (mujeres adultas, niños, adolescentes), los victimarios también (la gran mayoría son familiares) y las cifras, a pesar de que causan espanto, no suelen revelar la realidad. Es que los agredidos aún tienen miedo de denunciar.
Cientos de casos de violaciones, tocamientos indebidos y demás vejámenes no salen a la luz por esa mezcla de temor y vergüenza que se apodera de las víctimas. Añádale la desconfianza en el Poder Judicial, la desesperante lentitud con que se desarrollan los procesos y que la persona vejada debe ser sometida a varios interrogatorios, obligándola a sacar a la luz una y otra vez un hecho tan desgraciado. Por ello, muchos optan por el silencio a la espera de que el paso del tiempo anestesie su dolor.
Las estadísticas oficiales indican que los denunciantes han crecido, pero siguen siendo mayoría los que callan. Con la puesta en marcha del nuevo Código Procesal Penal, los casos podrán ser vistos con mayor rapidez. Será un gran un paso adelante. La justicia debe ser efectiva. No debe convertirse en otra forma de agresión.

24/01/06 FUENTE: EL COMERCIO PG PERU