| Confesión
en la prisión
SAÚL 'EL TAITA'DEL PENAL
Uno
de los fundadores de la banda Los Malditos de Santa Luzmila admitió
en la prisión que su organización fue la autora de treinta
asaltos, tres homicidios y cinco secuestros
Todos
los secuestros, asaltos, robos, llegan en consulta al penal, que es
desde donde se coordinan. Manejamos el Reniec, Registros Públicos
y los contactos en los bancos nos facilitan las cuentas de las víctimas
La primera vez que Saúl participó en un asalto lo hizo
disfrazado de policía. Con su silbato obligó al chofer
de un camión que transportaba artefactos eléctricos a
que detuviera su marcha, lo que permitió a sus cómplices
asaltar el vehículo. Por ese 'trabajito' recibió quince
mil soles. Ese fue su 'bautizo' en la tenebrosa banda Los Malditos de
Santa Luzmila, la que en los últimos años ha cometido
unos treinta asaltos, no menos de cinco secuestros, aunque sus miembros
lo niegan, y son responsables de tres muertes.
Saúl se encuentra encarcelado desde hace cinco años en
el penal de Lurigancho, el más poblado del país. Los otros
56 elementos de su megabanda, como suele llamarla, comparten con él
la cárcel o están repartidos en otros penales.
Nos ha pedido que por seguridad no publiquemos su nombre, lo cual cumplimos:
por eso lo llamamos solo Saúl. Su banda es la sucesora de los
no menos famosos Destructores, Los Injertos y Los Injertos del Fundo
Oquendo.
El contacto con Saúl fue fortuito y se dio durante una visita
familiar. La entrevista se dio luego en una casucha construida con madera,
pedazos de cartón, latones y bolsas plásticas ubicada
en el pasadizo final de uno de los pabellones del penal, que hace de
celda. Nadie interrumpió nuestro diálogo, pues un 'seco'
(secuestrador) o un 'apretón' (asaltante) son muy respetados
en los penales. En las cárceles hay jerarquías y ellos
son los más populares, mientras que a los violadores se les desprecia.
Durante nuestro diálogo nos revela con gran naturalidad que muchos
de los asaltos, robos y secuestros que se producen en Lima se coordinan
en las cárceles a través de los teléfonos celulares
o de las visitas que reciben. "Estamos presos, pero el intercambio
de comunicaciones se da como si estuviéramos en libertad. Nada
nos lo impide, ni siquiera los bloqueadores de celulares del penal Piedras
Gordas de Ancón", nos dice.
"Todos los 'trabajos' (robos, asaltos o secuestros) llegan en consulta
a los penales. Entonces, entre los miembros de la 'batería' (banda)
nos comunicamos para indagar quién tiene un 'brazo' (arma de
fuego de largo alcance), 'frutas' (granadas), fierros cortos (pistolas
o revólveres) y vehículos.
Cada uno aporta su cuota y con los elementos en libertad damos los golpes
en Lima o provincias. Así obtenemos dinero que nuestros cómplices
nos hacen llegar a la cárcel y con ello asumimos los juicios
y mantenemos a nuestras familias.
La historia de Saúl es la de los peligrosos elementos del hampa
criolla que tienen entre cinco y nueve ingresos a la cárcel.
Ellos también son responsables, junto con los que están
libres, del clima de inseguridad que afecta el país.
malos muchachos
El primer delito grave de Los Malditos de Santa Luzmila lo cometieron
el 10 de setiembre del 2002. En esa oportunidad, Enrique Coropuna Huamán,
César Aguirre León, Martín Ortiz del Solar, Roberto
Chávez Paz, César Puertas Llosa, entre otros, asaltaron
el colegio San Silvestre, en Miraflores.
Dos días después hicieron lo mismo en la Universidad Católica,
donde participaron unos veinte delincuentes, quienes entraron con 'fotochecks'
falsificados y generaron un gran pánico entre los estudiantes
y profesores al disparar indiscriminadamente.
Otro delito grave lo cometieron el 14 de febrero del 2003 cuando mataron
al policía Milenko Voydovich Quiroz al asaltar a un contador
de la empresa Gumi, de Comas, que había sacado dinero. El patrullero
en el que estaba la víctima recibió 42 impactos de bala
de fusiles FAL, G3 y AKM. "Martín Bernabé Ortiz Solar
'Clavito' se desesperó y disparó al policía cuando
ya se había rendido. Sentí rabia e indignación
por esa muerte, pues no queríamos 'corvinas' (muertos), ya que
sabíamos que toda la policía nos iba a buscar". Luego
seguiría el robo al Banco del Trabajo de Huacho (31 de marzo
del 2003), donde ingresaron a la entidad bancaria, ubicada en plena
Plaza de Armas, y robaron sin que alguien, ni los transeúntes,
ni los policías de las otras agencias contiguas, se percataran.
Sin embargo, el golpe más sonado lo dieron en la mañana
del 30 de mayo del 2003, cuando se trabaron en una intensa balacera
con agentes de la Dirincri en las afueras del Banco Continental de San
Isidro. En esa ocasión murió un delincuente y fueron capturados
otros ocho, evitándose el asalto a un funcionario de Petro-Perú
que iba a retirar un millón de soles.
Saúl cuenta que en los asaltos las armas largas --fusiles de
guerra-- los llevan los hampones que han hecho servicio militar o han
sido policías, pues saben manejarlas y mantener la calma. En
la ocasión que mataron al policía, se las dieron a 'Clavito'.
También recuerda que en el secuestro de Luis Guillermo Ausejo
Torres participaron tres bandas de Surquillo, El Agustino y el Callao,
pero se equivocaron de víctima, pues pensaron que era el hijo
de la familia que vive al lado de su casa. Por eso los elementos de
El Agustino y Callao decidieron apartarse.
Nosotros manejamos el Reniec, Registros Públicos y tenemos contactos
en los bancos que nos facilitan las cuentas bancarias de las víctimas.
Por eso supimos que la familia Ausejo no tenía plata; sin embargo,
los surquillanos, con Gustavo Pino Brizuela 'Gatillo 2' y Cristian Collahuazo
Contreras 'Pirata', decidieron esconderlo y negociar su libertad.
Saúl no duda en decirnos que la banda cuenta con la colaboración
de algunos malos miembros de la Policía Nacional. "Eran
catorce efectivos, algunos en prisión y otros libres, a quienes
llamamos 'antenas'. Cuando asaltábamos en el cono norte, dos
patrulleros nos protegían y una teniente de tránsito nos
paraba los carros para asaltarlos. En los plagios, oficiales antisecuestros
nos advertían de los allanamientos. "Todo se maneja con
dinero", concluyó.
Luis
García Panta.
AL
GRANO: LOS 'FAITES'NUNCA SE REHABILITAN EN PRISIÓN
Richard Lizano Villatty, psicólogo penal de Lurigancho
?¿Cuál
es el patrón de conducta de un delincuente de alta peligrosidad?
Ellos se autoexculpan. Siempre encuentran a alguien a quien acusar de
sus actos que cometen. Que fue por el Estado, que la sociedad, que fue
por fulano o sutano, pero ellos nunca son culpables de lo que hicieron.
?¿Cómo
es la escala de valores de un delincuente de alta peligrosidad o 'faite'?
Las
construyen de acuerdo con las circunstancias. Si se les aplica la disciplina,
la siguen hasta que no atente contra sus intereses. Si no, construyen
la suya propia. En sus vidas adoptan un esquema que nosotros llamamos
compartibilizado. Es decir, pueden ser buenos padres, aplicados ciudadanos
o buenos hijos. Pero cuando algo les molesta, sacan a relucir esa otra
forma por la cual están en la cárcel.
? ¿Hay algún tipo de control psicológico contra
ellos?
Los reincidentes son invitados a nuestras exposiciones, pero tienen
una historia delictiva, la cual es difícil penetrar. Encuentran
bastante satisfacción por los bienes primarios. Es el placer
por el placer el que los hace comportarse de acuerdo con las circunstancias.
?
¿Se ha dado algún caso de readaptación de estos
elementos del hampa criolla?
En los siete años que llevo en el penal de Lurigancho, nunca
he conocido algún caso. Sin embargo, en los libros se dice que
en el mundo sí los hubo. Los que son readaptables son mayormente
los reclusos de 18 a 25 años de edad.
?¿Cuántos
psicólogos trabajan en el penal de Lurigancho?
Somos 35 para una población penal de 8.500 reclusos. Se atiende
a unos 40 reos al día.
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