Lejos
de un cargo público y más lejos de la política,
Fernando Rospigliosi Capurro se siente tranquilo. Respetado por unos
y odiado por otros, el ex ministro del Interior asegura no entender
por qué apenas opina sobre seguridad o terrorismo, hay quienes
le responden con bombas mediáticas.
Por
Marco Antonio Sánchez.
Fotos: Claudia Alva.
Su
rostro sigue tan adusto como en sus épocas de ministro duro de
este gobierno. En las oficinas del IEP, donde realiza labores de investigación
social, no hay guardaespaldas ni esos trajes o gafas de color oscuro
que eran el deleite de los imitadores cómicos. Pero la versión
2006 del personaje sabe que hay asuntos que no tienen nada de broma.
Y lo dice sin reparos.
–¿Ha
escuchado propuestas de los candidatos sobre seguridad ciudadana?
–Pocas.
–¿Por qué no se habla del tema?
–Los candidatos saben que el tema preocupa a los ciudadanos y tratan
de salir del paso con propuestas que son lugares comunes: mano y leyes
duras, cosas que no sirven para nada. Alan García pide pena de
muerte junto a un contralmirante (Luis Giampietri) que ignoro qué
sabe de seguridad ciudadana y lo pone como su vicepresidente.
–¿Comparte eso de que quienes más conocen del asunto son
militares?
–Eso es una tontería. Los militares no tienen la más mínima
preparación en seguridad ciudadana.
–¿Cuánto se avanzó en este gobierno?
–Funcionó en la medida que se empezó una reforma, pero
hubo gran discontinuidad. Cada vez que se cambiaba de ministro y director
de la Policía Nacional (PNP), o cuando el Presidente ponía
a sus amigos o gente de su partido, esta gente se ocupó de otras
cosas. Nunca hubo una preocupación real que se tradujera en mayor
presupuesto. Aunque ese no es el problema fundamental, porque se puede
dar mucho dinero y las cosas no funcionan. El ejemplo típico
es el Poder Judicial. Por lo general, los candidatos policías
o militares, solo piden más plata.
–Alberto Andrade persiste en aplicar el Plan Bratton. ¿Lo convence?
–Pero no hay grandes aportes. Nadie plantea la reforma policial. Solo
más plata, patrulleros... pero nada funciona sin cambios internos,
lucha contra la corrupción.
Coca y rebrote
–¿Es razonable temer que con Ollanta Humala rebrote el terrorismo?
–Probablemente empeoraría, según los disparates que plantea
la familia Humala. Sostienen que haya más coca y cada hoja de
coca adicional va al narcotráfico, asociado al terrorismo. Los
terroristas que operan en el Huallaga y el Ene son sicarios del narcotráfico.
Con más coca habrá más terrorismo, es la consecuencia
directa que tendría la política de Humala. Esa opción
es un salto al vacío, como muchas otras en el Perú.
–¿Cree que podrían multiplicarse los ataques terroristas?
–Es que desgraciadamente se les ha dejado crecer. El 2001 había
una política antisubversiva, pero se abandonó y ellos
se reagruparon y volvieron al ataque. Se les ha dejado moverse en su
propia zona y en el futuro podrían haber nuevos ataques. Es muy
peligroso. En mayo del 2004 se paralizó todo y en junio hubo
la primera emboscada en Tingo María. Lo que vino después
ya son palabras mayores.
–Ese año, 2004, Daniel Mora lo acusó de sabotear la captura
de Artemio.
–Solo los tontos pueden creer eso. Según Mora había un
plan para capturar a Artemio entre el Consejo Nacional de Inteligencia
y el Ejército, cuando solo la policía puede hacerlo. Fue
un invento para robarse la plata de los servicios de inteligencia, seguramente,
y parte de una campaña del gobierno contra mí. Ese estilo
Toledo siempre lo usó para deshacerse de mí.
–¿Nunca se lo dijo a la cara?
–No. Yo sabía que ellos trabajaban contra mí, igual que
con Beatriz Merino. Ella renunció, yo no; y al final tuvieron
que buscar ese método del Congreso (N.R.: Se refiere a cuando
le retiraron la confianza).
–Como ministro, ¿usted se empeñó en capturar a
Artemio?
–Hubo algunos trabajos, pero fue difícil porque la inteligencia
en zonas de selva no funciona como en la ciudad. Además, en esa
época se suspendieron las acciones armadas. Estaban escondidos.
Había trabajos de inteligencia pero también se frustraron
con los cambios de equipos.
–En suma, no se avanzó en la lucha contra el terrorismo.
–Se avanzaron cosas, había plan para combate integral que se
empezó a poner en práctica. La idea era tener dirección
civil, no militar. Por ello fui atacado por quienes querían concentrar
el control de la politica antisubversiva, para aplicarlo con esquema
mlitarizado. Y cuando empiezo a hablar nuevamente del tema, salen los
ataques.
Enemigo Momón
–Como ministro también desacató al Poder Judicial por
la pretendida liberación de Momón. ¿Fue un exceso
suyo?
–No. Fue un acierto. Si no, Momón estaría en la calle
cometiendo delitos. Fue increíble que el PJ dijera que Momón
debería ser puesto en libertad porque había demora en
su juzgamiento. Ya había la orden de llevarlo de la cárcel
a su casa, donde se escaparía ese mismo día junto a sus
secuaces. Yo ordené que la policía no lo saque y salí
públicamente a decirlo. Fue una presión para que el PJ
retroceda. Eso provocó que Momón me mencionara en sus
juicios.
–¿Lo amenazó?
–Digamos que no me quería mucho. Pero había que hacerlo.
Igual ocurrió cuando el PJ empezó a devolver a policías
corruptos expulsados, hubo que cambiar el régimen disciplinario
de la PNP para impedir que el PJ se aprovechara de eso.
–¿Solo colocando más policías en las calles se
evitaría más secuestros?
–Sin duda se requieren más, pero también mejores policías.
Hay que mejorar la eficacia, luchar contra la corrupción en la
policía, pero nadie quiere pisar callos.
–A propósito, ¿cómo van los juicios que le entabló
el congresista Mufarech?
–Ese es un corrupto que campea en política, muy cercano al Presidente.
Estos sinvergüenzas y corruptos dominan la política peruana.
Por eso mucha gente no quiere entrar, porque ellos siempre ganan.
–¿Tanto así?
– Hay un sistema de complicidad de sinvergüenzas para dominar las
instituciones Eso hace que la gente se incline por Humala. Es el rechazo
a un sistema corrupto, aunque por el lado incorrecto. Con él
habría un desorden fenomenal.
–¿Humala fusilaría a Mufarech?
–Nooooo. Ollanta se rodearía de otros sinvergüenzas. Eso
no va a cambiar. Si su padre dice que está rodeado de forajidos.
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