| Una
aproximación a las razones por las cuales está creciendo
la explotación sexual comercial de niños, niñas
y adolescentes en el Perú (Escnna), fue esbozada en una investigación
realizada en cuatro ciudades del país, que sostiene que dicha
actividad, aunque penada por nuestra legislación, es tolerada
por la sociedad.
Una apreciación controvertida y particular denota la investigación
realizada en Iquitos, donde aseguran que Loreto atrae mucho turismo
entre otras razones por la calidez de su gente "y por ser un lugar
donde se puede encontrar fácilmente a una menor" para satisfacer
los bajos instintos de los visitantes. Sin embargo, en su estudio no
encontraron ni un turista practicando dichos abusos; todos fueron residentes
locales.
El trabajo en esta ciudad fue desarrollado por el Instituto de Estudios
por la Infancia y la Familia (Ideif), auspiciados por el organismo con
sede en Bangkk (Tailandia) 'Por la eliminación de la prostitución,
la pornografía y la trata con fines sexuales de niños,
niñas y adolescentes' (ECPAT Internacional), que hizo lo mismo
en Cusco, Huancayo y Lima.
Durante la presentación del estudio, la investigadora Sandra
Soria Mendoza, del Ideif, afirmó que las adolescentes en condición
de explotación sexual han desplazado a las adultas en las calles.
Afirmó que incluso todas las actividades y tradiciones tienen
connotación sexual, al grado de que los agricultores consideran
que tendrán una mejor cosecha si se masturban durante la siembra
y que en las comunidades indígenas las niñas de 12 años
de edad son presionadas por su familia para iniciarse sexualmente. Entre
los asistentes se objetó la generalidad de esas aseveraciones.
En el grupo de 'clientes' entrevistados, recogieron que el 99% de ellos
mismos percibe a los medios de comunicación como promotores de
corrupción sexual en menores, incluso admiten que son negativos
estos abusos pero que los practican, entre otras razones "porque
los rejuvenecen".
La directora ejecutiva de Ecpat Internacional, Carmen Madriñán,
recordó que el Perú participó en los dos congresos
mundiales realizados contra la explotación sexual de menores,
comprometiéndose a desarrollar un plan para prevenirlos, que
aún no lo ha hecho, aunque reconoció que es uno de los
pocos países que cuenta con legislación contra estos delitos.
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