| Alan
García.
Las últimas movilizaciones de la juventud en Europa y las protestas
de la juventud norteamericana por las consecuencias de la Guerra en
Irak, vuelven a plantear la cuestión de la legitimidad política
de los sistemas democráticos que no incluyen las expectativas
juveniles. En América Latina también hemos sido testigos
de movilizaciones de miles de jóvenes por mejores condiciones
de vida y mayores canales de realización personal. Para la juventud,
el desengaño y la indiferencia ante la política son crecientes.
Los jóvenes sienten que el país no les brinda lo necesario
para ser ciudadanos. Entonces el desencanto los impulsa a la migración
o a la frustración, y no pocas veces a la violencia. La película
peruana Días de Santiago refleja bien la realidad de una juventud
a la que el sistema cierra las puertas para ser ella misma, a pesar
de amar a su patria.
La democracia representativa requiere nuevos mecanismos de participación
que garanticen la gobernabilidad y la equidad social. Pero esta apertura
debe ser mucho mayor para las juventudes, no sólo por su potencial,
sino también por un sentido de compensación democrática.
La juventud no está debidamente representada en la política,
ni en el gobierno central ni en los gobiernos locales, que son el nivel
de gobierno más cercano a la población, a la vida cotidiana,
y donde su participación es minoritaria. Por ello propongo que
el 25% de regidores sean menores de 29 años.
La municipalidad se ha constituido en una de las instituciones más
enraizadas en la vida pública del Perú, tanto en los ámbitos
rurales como en los urbanos, pues es la instancia de gobierno más
inmediata al ciudadano y a su vida cotidiana. Por ello, el fortalecimiento
de la democracia y la renovación de la política deben
iniciarse desde los gobiernos locales. Ellos deben constituirse en escuelas
de gobierno y en espacios de empoderamiento juvenil, convirtiendo los
municipios en ámbitos de práctica de responsabilidad pública
y de liderazgo social para las juventudes del Perú.
La población juvenil está subrepresentada en el sistema
político. Su población electoral es de 6,120,000 jóvenes;
es decir, el 37% del padrón electoral y el 35% del voto efectivo.
En el Perú existen 194 municipalidades provinciales y 1634 municipalidades
distritales, para las cuales se eligen además de los alcaldes
1652 regidores provinciales y 8574 regidores distritales, es decir,
un total de 10,226. Sin embargo, de los regidores elegidos sólo
880 son jóvenes y de los 1828 alcaldes, solo 45 lo son. Es injusto
mantener a la juventud excluida de tal manera.
Por ello proponemos a todos los partidos y movimientos independientes
promover la participación de la juventud principalmente en las
listas de candidatos a las regidurías provinciales y distritales.
Ello significa renovar permanentemente la democracia incluyendo a 2500
regidores jóvenes del campo y de la ciudad en cada proceso municipal.
Debemos impulsar un conjunto de reformas para esta renovación
de la clase política desde abajo. Y consideramos que modificando
la Ley de Elecciones Municipales, se puede promover la participación
juvenil proponiendo agregar al Artículo 10 (sobre Inscripción
de listas de candidatos) una modificación para que los partidos,
alianzas de partidos y movimientos incluyan un mínimo de 25%
de jóvenes no mayores de 29 años; pero ubicados en orden
alterno en todas las listas provinciales y distritales de dichas organizaciones
políticas. Eso permitiría que por lo menos, 2,500 jóvenes
pudieran ser concejales en todo el Perú y con ellos muchos miles
más.
Y con ellos decenas de miles de ciudadanos jóvenes participarían.
¿Qué podemos lograr con esta iniciativa? Pues la renovación
de los cuadros y la consolidación de la democracia local y por
ende el fortalecimiento de la democracia representativa desde abajo.
Además, incrementar la calidad de representación política
dada la mejor capacitación y mayores componentes de creatividad
en los jóvenes de hoy. Y, por último, una vigilancia joven
sobre los municipios y el uso de los recursos públicos; vigilancia
y control que, por ser joven, es más efectiva, transparente y
necesaria.
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