COMENTARIO DEL EDITOR: UNA INSEGURIDAD GENERADA EN PENALES DE ALTA SEGURIDAD

Ningún alcaide o jefe del INPE debe seguir en su puesto si no es capaz de tener una vigilancia insobornable.
Esto solo puede ocurrir en el Perú o en algún punto demasiado lejano del África: que desde un penal de alta seguridad se ponga en jaque la seguridad de toda una capital, en este caso de Lima.
Para comenzar, hace mal el Estado en denominar como de alta seguridad un penal que no cubre este requisito, ni técnica ni administrativa ni presupuestalmente. No se le puede asignar recursos a su medida ni pretender que cumpla las funciones de su categoría si lo que constatamos es lo contrario: que sirve como antro delictivo en el planeamiento de asaltos, secuestros y crímenes. Y peor aun: si decidimos invertir cuatro millones de soles en aparatos tecnológicos para bloquear las comunicaciones abiertas y escandalosas de los reclusos, cuando con solo tener una vigilancia no corrupta podría bastar para que no ingrese un solo celular o teléfono satelital.
Llámese Castro Castro o Piedras Gordas, no puede filtrarse en sus instalaciones nada que después se convierta en una estructura de poder delincuencial contra la sociedad. Y hay otros diez penales de este tipo haciendo constantemente el ridículo como los tantos trozos de exposición vergonzosa de un Estado que se resiste a cambiar y por cuya reforma no mueven un dedo ni el Gobierno ni los partidos ni las ONG especializadas.
En plena campaña gubernamental por la seguridad ciudadana, suena a humor negro saber que el jefe del Instituto Nacional Penitenciario, Wilfredo Pedraza, toda una respetable personalidad, no pueda disponer y asegurar el cumplimiento de cero ingreso de celulares en las cárceles llamadas de alta seguridad. "Cero ingreso" de celulares supone tener una vigilancia "cero corrupción" y una vigilancia "cero corrupción" reclama de una jefatura del INPE y de un Ministerio de Justicia "cero tolerancia con la corrupción y con el crimen organizado dentro de las cárceles".
El señor Pedraza entiende de penales. Lo que no entiende es de objetivos medibles, entre ellos que en los penales de alta seguridad no puede instalarse la delincuencia como Pedro en su casa. Ni la prensa ni la opinión pública deben pasarle por alto al INPE bromas como la que una alta tecnología, que cuesta un platal, evitará ahora que las mafias instaladas en los penales hagan lo que les da la gana. ¿No sería más sencillo ganar la confianza ciudadana asegurándonos un cuerpo de vigilantes realmente honesto?
Todo jefe de prisión incapaz de sentar autoridad debe renunciar o ser cesado de inmediato. Esta debe ser una regla de oro de todo jefe del INPE y de todo ministro de Justicia. Si esta regla de oro no se aplica, seguiremos oyendo disculpas tontas, en tanto narcos y asaltantes sobornan a cuanto guardia y vigilante 'controla' el ingreso de armas y celulares en los penales.
Juan Paredes Castro

15/10/05 FUENTE: EL COMERCIO PG POLITICA