SEGUROLAS Y OPORTUNISTAS

LAS PROPUESTAS PARA 'MEJORAR' LA SEGURIDAD CIUDADANA
Estaba cantado que la seguridad ciudadana iba a ser un eje temático de la elección del año 2006 y que, por tanto, como se previó en esta columna en noviembre pasado, los aspirantes a tener un papel relevante en la competencia tenían que darle prioridad a este problema que angustia a mucha gente.
En ese momento, los linchamientos que proliferaban en las zonas urbanas pobres -solo en la capital se habían producido más de 600 intentos en lo que iba del año- eran noticia de cada día. Últimamente no se han registrado muchos fenómenos de esta naturaleza, pero es evidente que, entre los secuestros al tamaño de todo bolsillo, y los constantes ataques de individuos peligrosos como el 'loco jeringa', que amenazaba a los pasajeros de las 'combis' con infectarlos de Sida, la gente está asustada y demanda una solución del gobierno que todavía no llega.
Aunque la relevancia de la seguridad ciudadana se podía constatar en cualquier encuesta de opinión pública, ningún político había tomado nota de ello hasta que, con acierto, el premier Pedro Pablo Kuczynski planteó en su mensaje al Congreso que un rasgo de su gestión sería la mejora de las condiciones de seguridad.
Solo han pasado dos semanas desde entonces y, ávidos por colgarse de la iniciativa, han surgido muchos políticos con la ambición de ubicarse en la retina del elector como el alguacil de la ciudad.
Es una lástima, sin embargo, que lo que se está observando hasta el momento sea una improvisada oferta de medidas que, antes de tratar de mejorar efectivamente las condiciones de seguridad de la población, pretenden mejorar únicamente el perfil electoral de los proponentes.
El viernes pasado, por ejemplo, Carlos Basombrío hizo notar en este diario cómo el congresista Mauricio Mulder busca 'adornarse' para el 2006 con una propuesta inviable para aplicar la pena de muerte a los violadores de niños.

11/09/05 FUENTE: PERU 21 PG OPINION DEL DIRECTOR