| TRATADOS
INTERNACIONALES IMPEDIRÍAN AL PERÚ APROBAR LA PENA DE
MUERTE |
| TRATADOS INTERNACIONALES IMPEDIRÍAN AL PERÚ APROBAR LA PENA DE MUERTE Castración química es considerada una alternativa, pero el debate será largo. Cuando
la Comisión de Justicia del Congreso anunció que iba a
debatir el proyecto de ley presentado por la legisladora Julia Valenzuela,
para aplicar la pena de muerte a los violadores y asesinos de menores
de edad, se inició una gran polémica entre legisladores,
juristas y ciudadanos. Y no solo eso, sino que además puso en
el tapete otro controvertido tema: la castración química
para esos desalmados criminales. Para
el abogado penalista Luis Lamas Puccio, la pena de muerte es prácticamente
imposible de concretarse, porque implicaría que el Perú
se retire de una instancia supranacional como es la Corte Interamericana
de Derechos Humanos. En ese sentido, resaltó que solo el trámite
para retirarnos podría demorar entre tres y cinco años,
mientras que el proceso judicial para imponer la pena de muerte a un
violador podría durar dos años más. "En la
práctica, estaríamos hablando de cinco a seis años
hasta que un agresor pueda ser ejecutado, lo cual tampoco resolvería
el problema", advirtió. Por
su parte, el ex defensor del Pueblo, Jorge Santistevan de Noriega, coincidió
en señalar que la pena de muerte va en contra de los convenios
internacionales de derechos humanos firmados por nuestro país.
"El Perú tiene récord de incumplimiento de obligaciones
internacionales y, me parece, esto no debería ni siquiera discutirse",
enfatizó. En
diálogo con una emisora local, el presidente de la Comisión
de Justicia del Parlamento, Mauricio Mulder (APRA), reconoció
que es "casi imposible" que en el país se aplique la
pena de muerte como sanción para los violadores y asesinos de
menores de edad. No obstante, insistió en defender su posición
al respecto. LA
MUERTE EN DEBATE Cuando hablamos de la pena capital reingresamos a un debate que tiene no menos de siglo y medio, desde que, en el siglo XIX, comenzó el proceso de humanización del Derecho Penal, al iniciarse la superación de la ley del talión para ingresar a la visión moderna, según la cual el objeto de la pena es la readaptación del condenado. El problema que se plantea en sociedades aún no desarrolladas es si, en verdad, resulta posible proponerse con seriedad readaptar delincuentes cuando, debido a nuestras condiciones económicas y sociales, los centros carcelarios son, en su mayoría, lugares de hacinamiento, subalimentación, arbitrariedad y violencia. En
América Latina, el pedido de retornar a la pena capital, bien
acogido en vastos sectores populares, se fundamenta en la creencia,
no manifestada de modo claro y explícito, de que nuestras sociedades
aún no están maduras para un sistema penal moderno. Al
fin y al cabo, esas sociedades, hoy avanzadas, ¿no tuvieron normas
drásticas en su legislación cuando vivían en condiciones
sociales similares a las que hoy vivimos?, ¿acaso los países
de Asia oriental no lograron frenar el avance de la violencia delictiva
con legislaciones mucho más severas que incluyen la pena de muerte? En términos concretos, debemos referirnos al Pacto de San José y recordar que mediante éste nos comprometimos a no ampliar el número de delitos sancionados con la pena de muerte. Si un país deseara imponer la pena capital por nuevos delitos, tendría que retirarse del sistema continental de protección de los derechos humanos y, por tanto, sus ciudadanos no podrían acudir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en caso de no recibir justicia en su país. Un país del Caribe angloparlante efectuó su retiro formal del sistema interamericano de derechos humanos para aplicar la pena máxima. Como podemos apreciar, existen serios problemas constitucionales y otros vinculados con nuestras relaciones internacionales que complican mucho una posible ampliación de la pena de muerte en nuestro país. Lo que sí debemos tener en cuenta que es imposible legislar en un contexto utópico del “deber ser”, estamos obligados a ver cuáles son nuestras características sociales y, a partir de allí, cómo enfrentamos de modo pragmático la agresión de la delincuencia a la mayoría de ciudadanos respetuosos de la ley. |
| 11/09/05
FUENTE: EL COEMRCIO PG LIMA |