SEGURIDAD CIUDADANA: DEBE TERMINARSE CON ABSURDA DUPLICIDAD DE FUNCIONES

Al analizar con más detalle los puntos saltantes del mensaje presidencial, hay que saludar el anuncio de crear cuatro nuevas escuelas de la Policía Nacional para aliviar el déficit de efectivos.
Sin embargo, es evidente que el problema de seguridad ciudadana no es solo de cantidad, sino de eficiencia causado, entre otras cosas, por la duplicidad de funciones entre la Policía Nacional y los servicios de serenazgo.
Urgen acciones correctivas. Solo en Lima se denuncian diariamente más de 100 robos y muchos latrocinios más no figuran en las estadísticas, pues la ciudadanía no confía en una respuesta policial adecuada y oportuna. En el resto del país se reproduce la misma patología social de robos, secuestros y violaciones.
¿Qué hacer ante este cuadro explosivo de indefensión e impunidad? Pues, en vista de las falencias de la PNP y de la efectividad del serenazgo, debe evaluarse más seriamente --como hemos postulado en nuestra "Agenda Municipal de Gobierno 2003"-- la posibilidad de transferir gradualmente, a las municipalidades que estén mejor preparadas, algunas funciones que han sido competencia de la PNP, como la seguridad ciudadana y el control de tránsito.
La PNP, por su parte, mantendría asuntos delicados, como la investigación y represión del delito en todo el territorio nacional, tareas de inteligencia y lucha contra el terrorismo, narcotráfico, secuestros, contrabando, etc.
Se lograría así no solo evitar la interferencia y duplicación de esfuerzos en las urbes, sino también aprovechar mejor los recursos económicos que sí tienen los concejos y de los que carece la PNP para remunerar y equipar mejor a sus efectivos. Ante el aumento alarmante de la criminalidad, que amenaza derechos fundamentales, el Ejecutivo, el Congreso y las municipalidades deben analizar objetivamente la propuesta. Ello sin animosidades de ningún tipo y bajo la premisa fundamental de que las instituciones están para servir a los ciudadanos.

30/07/05 FUENTE: EL COMERCIO PG OPINIÓN