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ESTÁN LISTOS
• Los movimientos juveniles aseguran que la concentración anticorrupción
fue el inicio de futuras marchas.
• También reivindican el carácter apolítico de
sus demandas: ”No somos marxistas, somos ciudadanos que reclaman”.
Carolina Martín.
Están muy satisfechos y hasta casi sorprendidos por la masiva
asistencia a la concentración contra la corrupción celebrada
el pasado martes en el Paseo de los Héroes Navales.
De hecho explican la misma como un claro síntoma de que algo
está cambiando en la conciencia de la sociedad peruana, harta
de la deshonestidad presente tanto en el gobierno, como en el Congreso
y en el Poder Judicial. Y advierten del despertar de una población
que ya ha dicho basta a la impunidad.
“Hemos estado dormidos, pero eso ya se acabó. La juventud está
lista. No vamos a soportar una nueva falta de respeto”, afirmó
Humberto Quesquén, coordinador de la Red por el Pensamiento,
una de las organizaciones juveniles organizadoras del plantón
frente al Palacio de Justicia y de la marcha que se improvisó
desde la Plaza San Martín.
Un flagelo social
Las suyas no son las palabras aisladas de un joven enardecido. Es el
sentir general de los cientos y cientos de ellos que expresaron en las
calles de Lima su indignación por “una corrupción enquistada
en nuestro sistema y nuestra cultura”, precisó Candelaria Ríos,
coordinadora del Grupo Defensor contra el Racismo y la Discriminación;
y una de las dos personas que junto a Martín Soto, de la Federación
de Estudiantes de la Universidad Católica, leyeron el pronunciamiento
de los movimientos estudiantiles durante la concentración convocada
por Bambarén.
Los comentarios se suceden y son similares. “La gente está cansada
de los políticos. Fue bacán cuando algunos de ellos intentaron
aprovecharse del plantón con fines políticos y la gente
los expulsó”, recordó Nicolás Zevallos, presidente
de la Red Juvenil de Derechos Humanos.
Actos simbólicos
Algo que también quisieron destacar todas y cada una de las organizaciones
juveniles fue el ambiente festivo que pese a la indignación y
el deseo reivindicativo reinó durante toda la jornada.
“El plantón fue todo un éxito, aunque se notaba la rabia
contenida de la población. Fueron los actos simbólicos,
eso sí, los que marcaron la diferencia –dijo Luis Curi, miembro
del Consejo de Participación de la Juventud–. Las banderas, la
música y ‘Los Poderositos’ que representaban figuras políticas.
Los jóvenes, dentro y fuera de la concentración, demostraron
estar en pie de lucha. Ya lo advirtió Quesquén. “Que estén
atentos, porque en cualquier momento damos la sorpresa”.
Datos
NUEVA CONCENTRACIÓN. Será el próximo 26 de agosto
en el Campo de Marte, y se recordará el segundo aniversario de
la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad y la
Reconciliación.
CONTRA LA CORRUPCIÓN. El acto reunirá de nuevo a las mismas
organizaciones que se manifestaron contra la impunidad.
INTERVENCIÓN
RÁPIDA 21/07/05 FUENTE LA REPUBLICA PG COLUMNISTAS
Mirko Lauer.
La
movilización del martes mostró que hay un núcleo
decidido a salir a las calles contra la corrupción y la impunidad.
Pero al mismo tiempo demostró que ese núcleo ha vuelto
a ser reducido (unas 5,000 personas), en términos de un mitin
convocado de urgencia. El principio ha quedado demostrado y defendido,
pero su orfandad política ha quedado puesta en evidencia.
El liderazgo eclesial estableció los límites de la jornada:
ciudadanos interesados en dar testimonio al margen de cualquier consideración
partidaria. Un grupo de personas similar al que se hubiera reunido a
comienzos de los años 90, cuando la deriva hacia la criminalidad
estatal recién se empezó a hacer evidente.
Probablemente nada que haga parar la oreja a los políticos, a
pesar de que importantes medios participaron, pero suficiente para interesar
a los más avispados. La indignación en torno del tema
sí puede ser considerada una fuerza de intervención rápida,
eventualmente importante en un proceso electoral.
Pero es un hecho que hoy nadie corteja a los anticorrupcionistas, sino
al contrario. Las figuras de la corrupción de los años
90 parecen tener votos, y eso va al encuentro de un oportunismo suicida.
La lección de 1999-2000 parece olvidada, reemplazada por la idea
de que los fines justifican los medios.
Las encuestas cuentan, a su modo, una historia que debería despertar
algunas conciencias estratégicas. De los políticos que
encabezan la intención de voto, tres de cinco han sido víctimas
del fujimontesinismo (Andrade, Castañeda, García). Los
otros dos son el inhabilitado Fujimori y la complaciente Lourdes Flores.
Quizás no es el tema de la corrupción el que hoy alienta
a esos tres candidatos, que son los probables rivales de una segunda
vuelta en el 2006, pero en su momento el tema podría hacer la
diferencia. Aunque hoy cueste creerlo, ese fue un tema que le dio el
margen de victoria a Alejandro Toledo, el candidato antifraude, en el
2001.
En esa medida la iniciativa de Monseñor Luis Bambarén
ha sido un éxito. Éxito moral hoy y éxito político
mañana, cuando el tema penetre el debate electoral. Los ciudadanos
que salieron a protestar contra la corrupción en 1999-2000, cuando
los partidos acompañaban, no eran más que los del martes
pasado frente al Palacio de Justicia.
Es seguro que muchas personas han acompañado la movilización
del martes sin asistir a ella. Las encuestas son claras en revelar el
rechazo a la corrupción. Muchos militantes que no fueron movilizados
por sus partidos mañana votarán con ese valor en mente.
Estamos ante una versión de la parábola del grano de mostaza.
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