| PManuel
Dammert Ego Aguirre.
"Las experiencias del distrito más poblado del pais son
de gran importancia para el proceso general que se vive actualmente
a nivel locaL".
La semana pasada asistí al V Aniversario de la Mesa de Concertación
por el Desarrollo y la superación de la Pobreza del distrito
más poblado del país: el de San Juan de Lurigancho(SJL)
en Lima, donde viven un millón de habitantes. La Mesa de Concertación,
presidida por Ketty Peláez, integrada por reconocidas y reconocidos
luchadores sociales de la zona, mostró su poder de convocatoria,
participando las principales instituciones y organizaciones sociales,
incluido el Alcalde Distrital, Mauricio Rabanal. Fue una actividad de
celebración optimista, evidenciando que con la concertación
se están uniendo voluntades y abriendo caminos para el progreso
de este decisivo distrito del país. El viernes 17 la Mesa presentó
los avances del Plan Concertado de Desarrollo Distrital, producto de
un amplísimo trabajo participativo y una reflexión muy
seria respecto a los desafíos para transformar el distrito, con
asistencia técnica de Red Perú, Cenca y otras entidades.
En mi intervención en el V Aniversario saludé estos avances
en concertación y liderazgo social, mientras recordaba cómo
se pobló esta área, especialmente en la década
de los 80, con los programas de vivienda de Alfonso Barrantes Lingán,
y ese emblemático asentamiento humano que lleva el nombre de
un periodista ejemplar, Eduardo de la Piniella.
Estas experiencias del distrito más poblado del pais son de gran
importancia para el proceso general que se vive actualmente a nivel
local, pues la mayoría de distritos y provincias están
debatiendo los planes de desarrollo local y presupuestos participativos.
Es clave una adecuada relación entre el plan y el presupuesto,
a partir de “mapas territoriales de ciudadanía”. Algunas ideas
de la experiencia de SJL y otras localidades. Primero, el Plan debe
abrir un camino al desarrollo a partir de resolver los desafíos
locales de ciudadanía, formulando objetivos con resultados. En
el Plan de SJL se detecta que los nudos críticos del distrito
están en su condición de zona dormitorio, pese a disponer
de una amplia red de empresariado popular; en su abrumadora pobreza,
pese a contar con energía humana activa; y en su encerramiento,
al no tener vías que relacionen el cono norte y el eje este de
Lima.
Segundo, los criterios de priorización presupuestal deben ser
los ejes de desarrollo establecidos desde los derechos de ciudadanía.
El Plan de SJL señala la vocación de Distrito Productivo
y Exportador, potenciando las aglomeraciones productivas existentes
y el empleo digno (confecciones, metalmecánica, mueblería,
etc.). Formula asumir los retos de la innovación científica
técnica y una elevación de la calidad de vida en nutrición,
agua potable, salud, educación, y seguridad, como sustento del
desarrollo humano. Avanza a su nuevo rol territorial en la metrópoli,
al proponerse la construcción de las vías a fin de que
SJL se transforme en nexo entre las dos áreas más dinámicas
de Lima, el Cono Norte y el eje Este. A partir de esta y otras experiencias,
con Rinades estoy formulando la metodología de “Mapas Territoriales
de Ciudadanía”, que permitan establecer nuevos criterios de prioridad
para la ejecución presupuestal, superando las rigideces y reduccionismos
que dispersan los alicaídos presupuestos respecto a los objetivos
del plan. Tercero, el Plan debe incluir una política pública
de Gestión, que reforme la actual institucionalidad. En el Plan
de SJL se avanzan normas para lograr su condición de “distrito
productivo especial”, al que concurran en forma descentralizada todos
los sectores del Estado. Y se afianza la gestión en las redes
sociales públicas, en particular para los servicios ligados al
desarrollo humano.
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