¿VALE LA PENA USAR UN ARMA CONTRA EL CRIMEN?

20/06/05 FUENTE: PERU 21 PG CIUDAD
Se calcula que existen 73 mil 987 licencias para portar armas vigentes en el país. Unos no recomiendan su uso y otros consideran que Dicscamec debe dar más facilidades.
Por Mayra Castillo
¿Elías Jiménez Valle, el empresario textil de Gamarra que permaneció secuestrado por dos semanas, pudo evitar esa tragedia si se defendía con un arma de fuego? La mayoría dirá que sí, ya que con ella hubiese podido atacar a sus raptores y ganar tiempo para la huida. No obstante, los especialistas creen que esa arma hubiera desencadenado un hecho de sangre, en el que quizá Jiménez pudo haber muerto.
Ambas posiciones revelan la complejidad de la tenencia de armas en el Perú. Somos un país que aún no alcanza los niveles de delincuencia del resto de países vecinos, pues, según estimados del Instituto de Defensa Legal (IDL), aquí se registran 12,5 homicidios por cada 100 mil habitantes. Esto nos coloca por debajo de ciudades que son una verdadera furia, como Cali, Río de Janeiro y México D.F.
"Existe la falsa creencia de que un arma brinda seguridad. Quienes usan armas contra los criminales suelen sufrir más daño que quienes no llevan nada consigo", indicó Gabriel Prado, especialista del área de Seguridad Ciudadana del IDL.
Ciertamente, a Prado le preocupa que los limeños quieran armarse cada vez más, ya que no se puede estar pendiente de estas herramientas los 365 días del año durante las 24 horas. En el Perú, la Dirección de Control de Servicios de Seguridad, Control de Armas, Munición y Explosivos de Uso Civil (Dicscamec) ha contabilizado 73 mil licencias vigentes hasta abril de 2005.
"Quienes portan armas se consideran más fuertes. No quieren respeto por sus ideas o por su talento, sino por la fuerza, por el arma que cargan, cuando esto es un peligro potencial en el entorno, la familia y los amigos", asegura el experto. Similar opinión comparte el ex director de la Policía Antiterrorista, general en retiro Jhon Caro, quien no recomienda su uso civil sino únicamente policial y militar. "Una bala perdida puede hacer mucho daño. Si no se sabe usar bien el artefacto, como los profesionales de la PNP o militares, se convierte en un peligro para los civiles", detalla el ex policía.
NO A LA INFORMALIDAD. Aunque la prevención, la actitud y las estrategias de seguridad -como no exhibir signos de riqueza, no salir en horas peligrosas, preocuparse por el taxi que aborda, etc.- también cuentan para protegernos, otros apuestan por algo más liberal y menos restringido. Se trata de los comerciantes de armas civiles, quienes apuestan por una mayor difusión y formalidad de la legalización de las armas.
Rafael Loayza, gerente general de Armaq S.A. -una de las empresas más reconocidas del medio- es uno de ellos. "La defensa es mantener a distancia al delincuente, no armar una pelea de cowboys. Es ganar tiempo para huir", refiere.
Entre las armas más vendidas en el Perú están las pistolas Baikal y los revólveres 38 Especial, así como los sprays de pimienta roja y los generadores de voltaje. Loayza calcula que los peruanos adquieren, cada año, un promedio de 1,300 pistolas, 1,000 revólveres y 500 escopetas. Los precios de las armas más económicas fluctúan entre los 150 y 300 dólares, dependiendo del mecanismo y material utilizado. Los aficionados al tiro y los campesinos también suelen comprarlas.
"La renovación se debe hacer cada dos años. Creo que los mecanismos de control peruanos son los más rigurosos de toda América Latina, por lo que resulta absurdo tanta restricción con los civiles honestos", comenta el especialista.
La lógica suena simple: mientras más facilidades haya para los compradores de armas, menos informalidad y necesidad de mercado negro habrá. La Dicscamec -encargada de dar luz verde a los propietarios de las armas- ha tomado dos medidas altamente beneficiosas: pedir un estricto examen psicológico y una declaración jurada antes de entregar una licencia para armas. Esto último garantiza que la propia Dicscamec se encargue de verificar la información consignada por el solicitante. Si encuentra alguna incoherencia se cancela todo el proceso.
En resumen, solo vale la pena tener un arma entre las manos si se cuenta con el temple suficiente para no dejarse llevar por la emoción, el nerviosismo o la prepotencia. De lo contrario, usted deja de ser una víctima de la inseguridad y se convierte en su herramienta.
Cifras

8 mil 680 licencias fueron emitidas en el país en 2004. Esto equivale a 84% menos de licencias que en el año 2003.
26 mil 924 vigilantes de seguridad hay en Lima y Callao.
73 mil permisos están vigentes desde enero de 2005. No obstante, el 63% del total de emisiones (162 mil 190 permisos) se encuentran vencidos.
Tenga en cuenta
Cómo sacar licencia.

- Presentar factura o boleta de compra del arma, además de una carta de la casa comercial.
- Recibo de pago del Banco de la Nación.
- Mostrar el Documento Nacional de Identidad (DNI).
- Certificado de salud mental.
- Fotografía digitalizada que será tomada en la propia Dicscamec.
- Aprobar una evaluación de tiro en el polígono de dicha entidad.
- Una declaración jurada para tramitar la licencia (sustituye los certificados de antecedentes policiales, de buena conducta y domiciliario). De esta forma, la veracidad de los datos proporcionados por el solicitante será supervisada por la Dicscamec.

19/06/05 FUENTE: EL COMERCIO PG POLITICA