| La
alcaldesa de Ciudad Constitución, en Pasco, Luz Meza Delzo, pidió
a las autoridades regionales que procedan a declarar legal la siembra
de coca, "para poder controlar mejor ese cultivo". Sin embargo,
admitió que hay nuevas plantaciones en esa zona y que la producción
va al narcotráfico.
EN
CIUDAD CONSTITUCIÓN TAMBIÉN PIDEN LIBERAR LA SIEMBRA DE
COCA
Tras conocerse la ordenanza que persiste en promulgar Carlos Cuaresma,
presidente regional del Cusco, la alcaldesa de Ciudad Constitución
(Pasco) demandó que también se legalice el cultivo de
la coca en su jurisdicción donde la producción del alcaloide
ha aumentado. "¡No hay otra solución que legalizar
el cultivo para poder controlarlo!", dijo Luz Meza Delzo.
"Los
cultivos de coca fueron erradicados, pero nuevamente han aparecido.
Por ello ahora se plantea que se legalice el cultivo para que puedan
ser controlados de alguna manera. Este cultivo trae muchos problemas
sociales, como enfrentamientos, entre los nativos y los colonos",
reconoció la autoridad. Además argumentó que, como
hacia Puerto Inca y Puerto Bermúdez no hay accesos (carreteras),
los agricultores no tienen cómo sacar sus productos. "Por
eso prefieren cultivar coca porque evitan el transporte y obtienen mayores
ganancias".
LOS VIVEROS
La siembra de coca se incrementó en las zonas de Puerto Inca
y Puerto Bermúdez. Además se conoce que también
sucede lo mismo en el valle de Río Ene, provincia de Satipo y
Pichanaki, provincia de Chanchamayo. Estas zonas son abastecidas con
almácigos producidos en viveros de Tingo María. En menor
cantidad se incrementa los sembríos de coca en la zona de Coviriali,
provincia de Satipo. En esta zona hay muy poca promoción de la
actividad agraria. La alcaldesa señaló que hay nuevos
sembríos de coca que tendrían unos tres meses sembrados
y que pronto comenzarán a producir. Estas nuevas áreas
de cocales significan un aumento del 10% con relación a los cultivos
que ya están produciendo. Los agricultores también siembran
productos como achiote, yuca, plátanos y frejoles.
FRENAR
EL AVANCE DE LA COCA
18/06/05 FUENTE: EL COMERCIO PG OPINIÓN
La Oficina de Control de las Drogas y el Delito de las Naciones Unidas
(Onudd) acaba de presentar un informe sobre el monitoreo de cultivo
de coca en el Perú en el que fija la superficie de coca en el
año 2004 en 50.300 hectáreas, lo que incrementaría
el potencial de producción de cocaína en 23%, alrededor
de 190 toneladas métricas anuales de esta droga.
El organismo mundial atribuye este resurgimiento de la coca en el Perú
a dos factores principales: a la insuficiente presencia del Estado en
áreas clave de cultivo y a los altos precios pagados a los campesinos
cocaleros en estas zonas sin control gubernamental, planteando la posibilidad
de que el Perú vuelva a convertirse en el primer productor de
coca en el mundo. Agrava la situación la reciente promulgación,
por parte del gobierno regional del Cusco, de una ordenanza mediante
la cual legaliza el cultivo de áreas al margen de todos los dispositivos
legales vigentes y los compromisos internacionales asumidos por el Perú.
Ante la situación planteada tanto por la información de
Onudd, como por la intención del gobierno regional del Cusco,
es necesario crear conciencia del avance del cultivo de hoja de coca
no obstante los esfuerzos permanentes de erradicación, los programas
de desarrollo alternativo, la interdicción, contra lo que los
voceros del narcotráfico se alzan en permanente oposición.
No es solo la coca el problema central, sino que acarrea al mismo tiempo
la depredación inmisericorde de nuestra Amazonía. Por
ejemplo, se estima que en la región San Martín unas cien
familias migran diariamente desde las serranías para instalarse
en forma precaria en la región, procediendo como primera instancia
a depredar el bosque que los rodea para instalar una mísera chacra
de producción marginal. Para impedir esa depredación de
consecuencias terribles para el medio ambiente, es necesario encontrar
mecanismos innovadores, que lejos de perseguir a los campesinos que
destruyen, los convierta en custodios de nuestra riqueza y biodiversidad.
Uno de estos programas podría ser algo semejante a lo que ya
se viene implementando en el vecino país de Colombia, bajo el
título de Familias Guardabosques programa que cuesta al erario
del país hermano 63 millones de dólares anuales, y por
el cual los campesinos y sus familiares, depredadores de ayer, se convierten
hoy en guardianes del medio ambiente y del bosque amazónico.
Este es un programa que está en nuestros planes y lo vamos a
proponer. Actualmente la deforestación de nuestra amazonía
se calcula en 9,5 millones de hectáreas, de las cuales se atribuye
a los sembríos de coca la destrucción de 2,3 millones
de hectáreas, es decir aproximadamente 255 hectáreas taladas
diariamente para esos fines. Este programa que se iniciaría con
un esfuerzo económico nacional tendría asegurado el concurso
de la comunidad internacional, que tiene como prioridades en sus programas
de cooperación la protección del medio ambiente, en especial
del bosque amazónico que es la fuente de oxígeno más
importante del planeta. El reciente ahorro de 400 millones de dólares
por la compra adelantada de la deuda externa del Perú podría
permitir dar prioridad a una inversión del Estado en este programa
que, además de combatir la pobreza extrema en los bolsones cocaleros,
evitaría la voracidad de los narcotraficantes por crear nuevas
áreas de cultivo con la consecuente destrucción del bosque
amazónico.
Nils
Ericsson Correa
Presidente Ejecutivo de Devida
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