IMPACTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

María Isabel Rosas B. / Abogada. Ex viceministra de la Mujer
La violencia y la discriminación que sufren las mujeres en el mundo constituyen graves violaciones de derechos humanos, así como problemas de salud pública, por su alta prevalencia. En efecto, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud reconocieron desde 1993 que la violencia de género constituye un problema de salud pública, y desde entonces se propusieron establecer una estrategia y elaborar líneas de acción que incluyeran a la agresión contra las mujeres como una emergencia de salud pública de atención inmediata. La definición dada por las Naciones Unidas es que los excesos contra la mujer son "todo acto de violencia basado en el género que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada".

1 Investigaciones actuales establecen que la violencia doméstica y el abuso sexual en la relación de pareja, como una de sus expresiones, incrementa el riesgo de la mujer de tener muchos hijos al restringir su libertad de decidir sobre su sexualidad y reproducción, incidiendo además en el riesgo de abortos clandestinos y, a consecuencia de éstos, de mortalidad materna.
En efecto, el abuso sexual es una de las manifestaciones más frecuentes de la violencia de género en nuestro medio. Datos diversos revelan que "entre 12 y 25 por ciento de las mujeres han sido obligadas por su pareja íntima o ex pareja a tener relaciones sexuales alguna vez en sus vidas".

1 La violencia sexual ocasiona daños irreparables a las mujeres, niñas y adolescentes, y es causa en numerosos casos de maternidades precoces y forzadas que concluyen con abortos provocados o graves daños en la salud física y mental de las afectadas, así como eleva el riesgo de deceso materno. Las niñas menores de 15 años presentan una probabilidad cinco veces mayor de fallecer durante el parto que las mujeres entre 20 y 30 años. Esta forma de agresión alcanza también a los vástagos de las madres abusadas, pues, según un estudio llevado a cabo en Nicaragua, presentarían mayores niveles de mortalidad infantil.
Asimismo, aquellas féminas que atraviesan situaciones de atropello ven desvanecerse su tiempo de existencia sana. "La violencia es la tercera fuente de mayor importancia para la pérdida de años de vida saludable, después de la diabetes y las afecciones perinatales."

2 La violencia de género constituye, además, una importante causa de mortalidad, pues, vulnera el derecho a la vida de miles de mujeres en el mundo, ya que con frecuencia comprobamos que los casos en que ellas mueren a causa de actos de agresión en relaciones de pareja van en aumento. Al respecto, el Informe Mundial sobre Violencia y Salud de la Organización Mundial de la Salud precisa que maridos, ex cónyuges, novios y convivientes son responsables de la mitad de los fallecimientos violentos de mujeres en el orbe. En algunas naciones, la proporción de las asesinadas por sus parejas actuales o pasadas es del 70 por ciento.3 En el Perú, sólo durante 2003 aproximadamente 114 mujeres resultaron asesinadas, de ellas, la mayoría lo fue por sus parejas o ex parejas.

En este contexto, la implementación y el desarrollo de políticas públicas que desde distintos sectores contribuyan a garantizar la prevención de la violencia de género, sanción de los agresores y erradicación progresiva de toda forma de violencia, así como la atención de la salud de las mujeres con servicios especializados e integrales son de urgente necesidad. Por ello, consideramos un acierto político la creación de la Unidad Funcional de Derechos Humanos en Salud, Equidad de Género e Interculturalidad, cuyas funciones se orientan a proponer lineamientos técnicos normativos para la incorporación de dichos enfoques en las políticas e intervenciones del Ministerio de Salud, a fin de contribuir a mejorar la calidad de vida, y el desarrollo humano y sostenible de hombres y mujeres en el Perú.

(1) PATH: Out Look/volumen 20. Número 1, pág. 2.
(2) Ibídem pág. 3.
(3) Citado BID Violencia en América Latina y el Caribe. Un marco de referencia para la acción, 1998.

15/06/05 FUENTE: EL PERUANO PG OPINION