HOGARES Y EMPRESAS OBLIGADOS A GASTAR MÁS PARA PROTEGERSE

El Perú tiene la tasa más alta de robos a viviendas wen Sudamérica y el 44% de los limeños manifiesta sentirse inseguro en su propio hogar.
Era una combi cualquiera. Viajaba repleta por una céntrica avenida limeña cuando el boletero sacó un revólver. Todas las billeteras fueron robadas y los pasajeros que portaban tarjetas bancarias fueron obligados a retirar su dinero en un cajero automático. Se trata de una nueva modalidad de secuestro al paso: al por mayor. Al margen del sentido económico demostrado por los hampones, lo cierto es que los pasajeros de la combi se llevaron el susto de su vida. Y no son los únicos nerviosos. Un 87% de los limeños declara sentirse inseguro en la calle y un 44% manifiesta que tal sensación persiste en su propia casa, según encuesta de Apoyo Opinión y Mercado de abril del 2004. El susto, además, es de escala nacional. La Encuesta Nacional de Hogares (ENH) del 2002 del INEI señala que un 93% de los entrevistados ubica la delincuencia entre los cuatro primeros problemas del país. No es para menos. Según la encuesta de Apoyo, un 15% de los entrevistados declaró que su hogar había sido objeto de robo en los 12 meses precedentes, y 51% que había sido asaltado o agredido en la calle durante el mismo lapso. Por otra parte, un estudio comparativo elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), basado en tres fuentes (ENH 1999-I Trimestre, International Crime Victims Survey de 1996 y 2000, y la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana 2003, de Chile), revela que las raíces de nuestro miedo son de categoría mundial: el Perú tiene la mayor tasa de robo de viviendas en Sudamérica y la segunda de toda la muestra, superado solo por Tanzania.
Cada quien por su cuenta
La creciente sensación de inseguridad tiene su manifestación más clara en una serie de iniciativas civiles. En ellas hay de todo. Desde el empleo masivo de mecanismos elementales de prevención (57% de los hogares peruanos emplea cerrojos y trancas, 32% tiene perro y 15% ha enrejado puertas y ventanas, según, la ENH 1999-I Trimestre) hasta la proliferación de empresas proveedoras de servicios de seguridad (1269 registradas en Dicscamec a setiembre de 2003) y vigilantes particulares (38,071 en todo el país en 2003, según Dicscamec, pero según el despacho del congresista Luis González Posada, la cifra sería de 95 mil), serenazgos municipales (22 distritos limeños cuentan con el servicio), rondas vecinales urbanas y rurales (12% de los hogares peruanos las emplean, dice la ENH 1999-I Trimestre) y vigilantes de vecindario (6% de los hogares peruanos los usan, según la misma encuesta). El miedo, por cierto, tiene un precio. Según la Sociedad Nacional de Seguridad, el monto facturado por empresas proveedoras de servicios de seguridad es superior a los S/. 1.000 millones anuales (en 2003 fueron S/. 1.200 millones en todo el país) y cerca del 30% de dicha facturación proviene de servicios demandados por el Estado. Por otra parte, de acuerdo a la Superintendencia de Banca y Seguros, el monto gastado ese mismo año por seguros contra robo fue de S/. 22 millones en Lima, y un estimado del IPE cifró en S/. 45 millones los gastos por seguridad vecinal en la capital. En suma, los gastos formales por seguridad privada superan S/.1.267 millones al año, cerca al 50% del presupuesto asignado al Ministerio del Interior en el 2005. Si a estos montos se suman los servicios de seguridad informales, así como los gastos en empresas, quie no son tercerizados, la cifra sería significativamente mayor, aunque ésta es difícil de precisar.
Quién podrá defendernos
Otro dato revelador de la encuesta de Apoyo proviene de las causas a las que los limeños atribuyen la proliferación del crimen y la violencia. Si bien la pobreza y la falta de empleo (79%), la ausencia de valores morales (50%) y la carencia de leyes adecuadas (25%) son identificadas como las principales, un grueso 23% de los entrevistados la atribuye a la ineficiencia de la policía. Lo cierto es que la policía no se da abasto. A principios de los años noventa la PNP contaba con 97 mil efectivos (excluyendo personal civil). Quince años después, quedan 80 mil. Explicación: el gobierno de Fujimori cerró durante seis años las escuelas de oficiales y suboficiales, lo que impidió que se renovaran los batallones. Pero, si bien las escuelas han sido reabiertas, el número total de efectivos sigue decreciendo. Según el ministro del Interior, general PNP (r) Félix Murazzo, el número de policías que anualmente sale de la institución es superior al de los que ingresan. Otro factor que afecta la disponibilidad de efectivos es el sistema de 24 horas de trabajo por 24 de descanso, que, día por día, reduce el número de policías operativos a la mitad. Introducido a finales de la década de los años 80, el sistema permite a los efectivos policiales complementar su ingreso mensual con servicios a particulares. De acuerdo al ex ministro del Interior Gino Costa, la falta de un adecuado sistema de control de personal ha llevado a que se abuse del sistema y que muchos policías trabajen para terceros no solo en su día libre, sino también en los que les correspondería prestar su servicio al público. La combinación del 24 x 24 con una distribución de efectivos que privilegia, antes que la vigilancia en las calles, las labores administrativas y la protección de dignatarios, ha conducido a que el número de policías destinados al patrullaje en todo el país, se ubique por debajo de los 15.000 efectivos. En Lima Metropolitana, el número de efectivos encargados del patrullaje es de 1.500 diarios.


Marco Avilés
Melissa Pérez

DE CRÍMENES Y CRÍMENES
· El índice de homicidios (número de personas asesinadas por cada 100 mil habitantes) del Perú pasó de 13,8 en 1994 a 4,8 en el 2004.
· De acuerdo a las ENH 1998 y 1999-I Trimestre, 16,30% de los hogares encuestados en todo el país habían sido víctimas de robo.
· La tasa nacional de violencia sexual se ha incrementado de 18,5 víctimas por cada 100 mil habitantes en 1996 a 22 por cada 100 mil habitantes en 2003.
· En cuanto a secuestros, según la ENH 1999-I Trimestre, el 0,4% de los hogares encuestados fue víctima de un intento de secuestro (27.240 casos) y, del total de intentos, 42,7% fueron efectivos. El 45% de intentos de secuestro se concentra en la ciudad de Lima, donde, solo en el mes de mayo del 2005, se registraron 14.
· Un total de 22 distritos limeños cuentan con serenazgo municipal. Reúnen, en total, 2.078 efectivos, 159 motocicletas y156 camionetas.
AÚN NO HAN SIDO INSTALADOS 472 COMITÉS DISTRITALES DE SEGURIDAD CIUDADANA
Las dificultades de la policía para enfrentar con éxito a la delincuencia son evidentes para todos.

Igualmente claro es que la solución al problema reside en darle una mano. Para eso, para integrar y articular las acciones del Estado y la comunidad, en febrero de 2003, mediante la Ley N° 27933, fue creado el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (Sinasec), que está formado por el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (Conasec) y comités de seguridad ciudadana en los ámbitos regional, provincial y distrital. El Conasec es el máximo organismo del sistema. Está encargado de la formulación, conducción y evaluación de las políticas nacionales en materia de seguridad ciudadana. Es presidido por el ministro del Interior y lo integran los ministros de Educación, Justicia, Salud y Economía, así como un integrante de la Corte Suprema, el fiscal de la Nación, el defensor del Pueblo, dos presidentes regionales, el alcalde de Lima Metropolitana y los alcaldes de las dos provincias con mayor número de electores del país. Los comités regionales, provinciales y distritales, que son los pulmones del sistema, son responsables por la formulación y ejecución de planes, programas y directivas en sus respectivas jurisdicciones en el marco de las políticas diseñadas por Conasec. Son presididos por los presidentes regionales y los alcaldes provinciales y distritales e integrados por las autoridades policiales, educativas, de salud, Poder Judicial, Ministerio Público, Defensoría del Pueblo y todas aquellas que resulten necesarias. A la fecha, la totalidad de los comités regionales de seguridad ciudadana ha sido instalada. La cifra se reduce a 95% cuando se habla de provincias (falta completar la instalación de comités provinciales en los departamentos de Apurímac, Ayacucho, Cusco, La Libertad, Puno y Ucayali) y a 71% en los distritos. De hecho, algunos departamentos tienen índices de instalación inferiores al 50% para comités distritales; se trata de Huancavelica (31%), Loreto (25%) y Ucayali (40%). Con índices entre 50% y 70% tenemos Amazonas (55%), Áncash (57%), Ayacucho (69%), Cusco (65%), Puno (59%), San Martín (64%) y Lima (52%). En total, está pendiente la instalación de 472 comités distritales y 10 provinciales

DÉFICIT DE 43% EN PRESUPUESTO DE INTERIOR
La participación del presupuesto del sector interior sobre el Presupuesto General de la República exhibe desde hace años marcada tendencia al descenso y el aprobado para el año 2005 es el más bajo en lo que va de este gobierno.

Según el diagnóstico presupuestal del sector Interior elaborado en setiembre de 2004 por la Dirección de Economía y Finanzas de la PNP, es 43% inferior a las necesidades del sector. El panorama que el diagnóstico esboza en todos los aspectos de la actividad policial es, por decir lo menos, apocalíptico. Si bien el 96% del presupuesto sectorial está orientado al pago de remuneraciones y pensiones, este año la PNP no podrá cumplir con asignaciones por tiempo de servicios, sueldos de cesación y asignaciones por combustible, entre otros. En cuanto a bienes y servicios, el déficit presupuestal comprometería el pago de servicios básicos como luz, agua, desague, telefonía y servicios de comunicación e inclusive arbitrios municipales; también la adquisición de combustible y lubricantes para la flota vehicular, y la compra de municiones y explosivos (la última adquisición data de 1999), entre otros. En el rubro de inversiones y otros gastos de capital de los S/.197 millones solicitados solo S/.6 millones fueron aprobados. Algunos elementos de la lista de compras para este rubro, como los vehículos para los oficiales, son, por más que se trate de un derecho adquirido, cuestionables en una coyuntura de escasez crítica como la actual.

05/06/05 FUENTE: EL COMERCIO PG TEMA DEL DIA