DELITOS MENORES

Jesús M. Umeres Altamirano / Abogado. Conciliador-Árbitro
Las calles de nuestra capital se han vuelto inseguras, porque los delincuentes se hallan al acecho. Sustraen carteras, celulares, billeteras, zapatillas, etcétera, ya que los facinerosos saben que por el robo de estos bienes no hay pena de cárcel.
Sólo en el Centro de Lima, según informes de la Policía Nacional, se produce más del 40 por ciento de los delitos menores, es decir, unos seis mil 800. Es importante recordar que por la zona de “Lima Cuadrada” circulan a diario un millón y medio de personas. El segundo puesto lo ocupa el Cono Sur, donde en los tres primeros meses del presente año se registraron cuatro mil 414 denuncias por hurto y robo. En tercer lugar se ubica el Cono Norte con mil 345, y en el Callao se reportaron mil 79.

Pero estas cifras no reflejan plenamente la realidad, pues la mayoría de víctimas prefiere no efectuar la denuncia, dado que tiene la sensación de que será una pérdida de tiempo, debido a que al final el Poder Judicial tendrá que soltar a los cacos nuevamente a las calles sin pagar por la fechoría cometida. Esto se explica porque la cuantía en este tipo de delitos, para que los autores de la infracción sean considerados pasibles de sanción penal con penas privativas de libertad (prisión efectiva), debe equivaler a cuatro remuneraciones mínimas vitales, es decir, mil 720 nuevos soles. Y considerando que los objetos sustraídos difícilmente alcanzan dicho monto, motivo por el cual la autoridad jurisdiccional tiene que ponerlos en libertad, la impunidad termina imponiéndose en este tipo de casos.

En la gran mayoría de las situaciones, los responsables de estas acciones reinciden en su ilícita conducta ante la insensibilidad del Poder Judicial, el Congreso de la República, el Colegio de Abogados, que deberían presentar, de una vez por todas, las modificaciones necesarias a nuestra legislación penal, a fin de enmarcar y considerar estos actos delictivos, que hoy se denominan, pudorosamente, "delitos menores". Y, a partir de ahí, tener en cuenta la reincidencia y la sumatoria de los montos sustraídos, en las tres veces que por lo general la Policía los captura al año, para lograr que se castigue con pena de cárcel a estos malhechores, y de esa manera tratar de reducir la violencia en las calles de nuestra capital.

En todo caso, como reflexión final, ningún delito debe quedar impune, porque alientan conductas antisociales con las graves consecuencias que ello genera.

04/06/05 FUENTE: EL PERUANO PG OPINION