ALBERGUE GENERACIÓN EN LA MIRA DE LAS AUTORIDADES

? Fiscalía, PNP, ex trabajadores y Ministerio de la Mujer advierten graves irregularidades.
? Dan cuenta de robos, malos cuidados a los niños de la calle y hasta sexo en el local.
Por: Katia Aguirre
Cuando la Casa de Acogida de la ONG Generación, en Magdalena, abrió sus puertas en 1994, se convirtió en el único apoyo para muchos niños y adolescentes que vivían en la calle. El proyecto prometía la rehabilitación de los menores que, por diversos motivos, decidieron abandonar sus casas y refugiarse en la violenta vida callejera, donde el 'terokal' y robar eran lo cotidiano.
La propuesta era mantener las 'puertas abiertas'. Es decir, los menores no iban a ser obligados a permanecer en la casa. El que quería podía volver a las calles y regresar al establecimiento para comer, vestirse, curarse, tener educación o pedir apoyo. La meta era lograr que cada menor, por su voluntad, decida cambiar de vida. De hecho, una metodología realista para un sector difícilmente sociable y con mucho rechazo al encierro.
Cuando el último martes 17, la jueza Carmen Torres, titular del 12 Juzgado de Familia, ordenó la suspensión temporal de las actividades del albergue, al asegurar que era un 'antro' y que los chicos estaban en riesgo, Lucy Borja, directora de la ONG Generación, calificó de injusta la medida. Y señaló además que se estaba afectando a más de 60 menores por motivos de discriminación e intereses de la Municipalidad de Magdalena.
Pero, ¿realmente los niños de la calle recibían atención adecuada o solo era un refugio para continuar con la mala vida? ¿Es injusta la sanción judicial? ¿Es un acto de intolerancia?
Perú.21 recogió información oficial y testimonios de ex trabajadores y albergados de esa institución que ponen en evidencia que algo huele mal entre las paredes de Generación.
¿DESCONTROL? Desde 1995, los vecinos de la cuadra siete del jirón 1 de Julio, en Magdalena, comenzaron a quejarse por los robos y escándalos callejeros protagonizados por los chicos del albergue.
Los actos delictivos eran cada vez más frecuentes. Ya en agosto de 1997, la comisaría de Magdalena, mediante el oficio 054-97, solicitó a la autoridad edil "la clausura inmediata del referido centro ante la reincidencia de hechos que atentan contra la propiedad, la vida, el cuerpo, la salud y la seguridad de los residentes y propietarios".
Borja afirma que los autores de esos actos no fueron sus chicos y asegura que tiene certificados de la Policía en los que consta que no hay denuncias contra sus albergados.
No obstante, la menor R.I.C.A., de 17 años, declaró todo lo contrario ante los agentes de Magdalena, en agosto de 2004. Dijo que en el local de Generación tenía relaciones sexuales y que salía a robar. "De allí salíamos para 'escapear' (hurtar) con cualquiera de los internos", afirmó. (Ver recuadro). Borja precisa que la adolescente no pertenece a su institución y que su versión es falsa.
Ex trabajadores del centro aseguraron a Perú.21 que en el lugar no se aplica ninguna metodología de rehabilitación y que solo es una especie de refugio, donde los muchachos de la calle de todas las edades-inclusive adultos- encuentran comida y un techo para dormir cuando quieren. Refirieron también de la presencia de jóvenes prontuariados en el local.
OBSERVACIONES
Pero los cuestionamientos más serios vienen del Ministerio Público y del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes). Un informe de la Tercera Fiscalía Provincial de la Familia de Lima, luego de una visita a Generación en abril último, da cuenta de que la ONG no ha acreditado que los chicos asistan al colegio. "Tampoco ha demostrado que se encuentren participando de los talleres de danza, teatro y matemáticas, pues de la visita fiscal solamente se ha apreciado que los niños y adolescentes estaban haciendo cerámica y sus tareas escolares", se señala.
Luego de detallar que se encontró a niños y niñas conviviendo con adolescentes (algunos de estos no tenían su situación judicial en regla), la fiscalía determinó que "Generación no estaría cumpliendo con sus fines de protección y cuidado, y así contribuir al desarrollo integral de los albergados".
Similares observaciones hizo el Mimdes, tras advertir y cuestionar que los niños, niñas y adolescentes pernocten en un solo ambiente sin la supervisión de personas mayores, pues para 60 muchachos solo había un educador.
Para Borja todas estas denuncias son parte de una campaña en su contra. Enérgica y desafiante descalifica a todos los que la cuestionan. Pero lo cierto es que esta semana el Poder Judicial y el Mimdes deberán definir el futuro de la polémica institución.
El caso de Generación, pues, no debe tomarse como una acción contra los niños de la calle sino como un ejemplo para asumir el cuidado de los menores en situación de riesgo con responsabilidad.

23/05/05 FUENTE: PERU 21 PG CIUDAD