LA AMENAZA DEL TERROR

? El 17 de mayo de 1980, Sendero Luminoso dio inicio a dos largas décadas de terror.
? Aún persisten las mismas condiciones que contribuyeron con el estallido social.
Luis Felipe Gamarra
La prensa ayacuchana publicó la noticia cuatro días después. Cinco encapuchados, once ánforas electorales quemadas y el nombre de un centro poblado hasta entonces desconocido: Chuschi. La noticia fue escueta. El atentado se produjo un día antes de las elecciones, tras doce años de dictadura militar, una coincidencia que ninguna autoridad pública se esforzó en resaltar. Hace 25 años, un 17 de mayo de 1980, no comenzó lo que los senderólogos denominaron 'Inicio de la Lucha Armada'.
Aquello que empezó fue el terrorismo, la ideología que combina el poder con las armas. Hoy, los analistas afirman que la subversión está militarmente derrotada. Sin embargo, coinciden en que persisten las mismas condiciones económicas y sociales que contribuyeron con su desarrollo. Resulta válido preguntarnos ¿aún existe la posibilidad de volver a padecer la peor expresión del terror político? Equivocado sería, tal como se hizo hace 25 años, antes que pecar de exagerados, hacernos los desentendidos.
SENDERO. Sendero Luminoso utilizó el terror desde su primer atentado. Para cumplir con sus objetivos, creó el Ejército Guerrillero Popular. Durante la década del setenta, tras la división del Partido Comunista del Perú, los diversos grupos de izquierda formaron una extensa lista de siglas (PUM, PSR, ORGA, UDP, VR, PM, etc.) y proclamaban por separado la 'lucha armada'. "No hablábamos de terrorismo; era más bien una lucha romántica, como la del 'Che' Guevara", explica el congresista Henry Pease, ex líder del partido Izquierda Unida.
Mientras que los grupos marxistas sostenían que las condiciones no estaban dadas para comenzar con la lucha armada -ejemplos regionales como los de Chile y Argentina, en donde la dictadura aplastó el comunismo a punta de bayoneta-, Sendero Luminoso buscó generar las condiciones a través de la violencia. "No había condiciones", afirma el sociólogo Nelson Manrique. "Lo que sucedió fue una suma de factores, como la frustración de miles de jóvenes testigos del fracaso de la dictadura de Velasco en su intento de modernizar el país, que contribuyó con capitalizar esa frustación para utilizar el vehículo de la violencia".
La izquierda marxista vaciló a la hora de criticar el terrorimo. "Eran compañeros equivocados de la izquierda que terminaron usando métodos brutales por ese retraso del campesinado. Creían que todavía había latifundistas, cuando todo eso cambió en los setenta", reflexiona el ex dirigente de Vanguardia Revolucionaria Ricardo Letts.
Algunos ex líderes de la izquierda criticaron a Sendero Luminoso a partir de 1983, cuando muchas autoridades, irónicamente de izquierda, ya habían sido asesinadas. "Había poca información, pensábamos que se trataba de agentes de la CIA", indica Javier Diez Canseco, ex líder del Partido Unificado Mariateguista. Si las condiciones no estaban dadas, ¿por qué Sendero Luminoso contó con el apoyo de tantas personas?
CONDICIONES. "El premier se queja de que solo las malas noticias son 'noticia' en la prensa. Este país es diariamente usurpado por los elegidos para defender la economía popular, frenar la inflación, aumentar los empleos y poner al alcance del pueblo la salud y la educación. Este gobierno profundiza condiciones sociales que empujan a la violencia y luego culpa a los que luchan por cualquier alternativa eficiente. El premier insiste en restablecer el principio de autoridad, pero eso se logra a partir de la justicia en las relaciones sociales, y eso, en el Perú, no existe", escribió Henry Pease y, contradictoriamente a lo que podríamos pensar, no se refirió al premier Carlos Ferrero sino al entonces primer ministro Fernando Schwalb, en el año 1983.
Pocas cosas han cambiado desde el 17 de mayo de 1980, y más tarde podría no ser necesariamente Sendero Luminoso, sino cualquier otro grupo subversivo, el que busque, nuevamente, intentar cambiar las cosas a través de las armas.
En la medida en que todavía existan grupos humanos que se consideren excluidos de la sociedad -cocaleros, Andahuaylas, Ilave, Humala- las posibilidades de que un grupo subversivo logre capitalizar esas mismas frustraciones a través de las armas serán cada vez mayores. Estamos advertidos.

17/05/05 FUENTE: PERU 21 PG POLITICA