A
un año del crimen de Cirilo Robles Callomamani, su viuda Marina
Cutipa llegó a Lima a pedir justicia luego de que se conocieran
algunos informes de la Contraloría General de la República
que lo exculparían de los cargos de corrupción que se
le imputaban mientras fue burgomaestre de Ilave, en Puno.
Antonio
Manco
Correo:
¿Qué sanción mínima espera para los asesinos
de su esposo?
Marina Cutipa: Primero que se limpie el nombre de Cirilo Robles, pues
no cometió delito según la Contraloría y, por
supuesto, la cárcel para aquellos que lo mataron a golpes.
C:¿Hay
mano blanda con los responsables?
MC: Los instigadores y responsables del crimen hoy trabajan en el
municipio, como el dirigente de Acción Popular Edgar Larijo.
Las autoridades tampoco tomaron en cuenta los antecedentes por terrorismo
del teniente alcalde, Alberto Sandoval.
C:¿Hay
responsables políticos?
MC: Señalo al representante del CND, Luis Thais, pues quiso
darle la alcaldía a Sandoval, instigador del crimen de mi esposo,
firmando una vergonzosa acta de compromiso a la misma hora en que
yo enterraba a Cirilo. Cuando vine a Lima le reproché personalmente
por su actitud.
C:¿Y
los congresistas puneños qué hicieron?
MC: Lamento el papel del legislador Yonhy Lescano, quien viajó
a Ilave luego del crimen de mi esposo a reunirse con Edgar Larijo,
uno de los asesinos; ambos son de Acción Popular.
C:¿Lescano
fue cómplice del crimen?
MC: Larijo y Sandoval se reunían con Lescano incluso antes
del crimen, de manera que el congresista sabía lo que venía
y no hizo nada.
C:¿Pidió
apoyo a Lescano antes del crimen de su esposo?
MC: Cuando mi esposo estaba vivo, yo llamé al congresista para
que viajara conmigo y buscara una solución el problema en Ilave,
pero cuando me alistaba me dijo que ya estaba en camino. Si yo viajaba
con Lescano no me iba a pasar nada y podía entrar en razón
con estos señores. Debo recordar que Lescano estuvo en la sesión
que convocó Sandoval.