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José Ávila*Sobre la propuesta de privatizar las cárceles.
Por: Zaida Zamudio
Hace unos días, se volvió a solicitar en el Congreso de
la República que se debata el proyecto de ley que permitiría
la participación del sector privado en la construcción
y la gestión de los penales del país. La propuesta no
fue bien recibida por la Defensoría del Pueblo. Esta institución
considera que es una sugerencia inviable, pues no resolvería
los graves problemas penitenciarios en el Perú y, además,
resultaría muy caro para el Estado.
La semana pasada se pidió en el Congreso de la República
priorizar el debate del proyecto de ley que permitiría privatizar
las cárceles. ¿Qué opina usted al respecto?
En relación con esta propuesta, consideramos que la privatización
de los penales no es una solución al grave problema penitenciario,
pues no resolvería ni la sobrepoblación en las cárceles
ni el incremento de la criminalidad. No resulta viable por razones de
índole constitucional y de política criminal.
¿Por qué la Defensoría del Pueblo está
en contra de la privatización de las cárceles?
No estamos en contra. Lo que esperamos es un mayor debate y que se elaboren
estudios técnicos realistas y que se pueda tomar una decisión
sobre la base de ellos. Incluso, los organismos internacionales que
han estudiado el tema recomiendan que los países tengan mucho
cuidado en decidir la concesión de los penales, pues no es conveniente
en países pobres como el nuestro. Además, resulta muy
costoso. Si se privatizara un penal, el Estado invertiría por
interno entre 10 y 15 dólares diariamente (actualmente, el Gobierno
invierte aproximadamente 3 soles por cada reo).
¿Hay algún caso reciente?
El caso más cercano es el de Costa Rica, donde se aprobó
entregar al sector privado la construcción de un centro penitenciario
con una capacidad para 1,200 personas, el cual costará 72 millones
de dólares. En este caso, el Estado debería pagar 660
mil dólares mensuales a la empresa privada durante 15 años.
Debido al excesivo costo, el defensor del Pueblo de Costa Rica presentó
una acción de inconstitucionalidad. Estoy convencido de que antes
de pensar en privatizar deberíamos unir nuestros esfuerzos para
ordenar el sistema penitenciario y fijar los lineamientos de la política
penitenciaria. Si logramos un sistema ordenado, con políticas
claras, se podría pensar en privatizar algunas áreas.
¿Qué podría administrar el sector privado
dentro de las cárceles?
Proinversión debería propiciar un debate técnico
sobre este tema, tras lo cual se podría establecer qué
áreas de un penal se deben o no concesionar. Se puede adjudicar,
por ejemplo, el servicio de los alimentos, los talleres de trabajo y
la salud. Pero hay otros aspectos que son imposibles, como el tratamiento
penitenciario. La resocialización de un interno no puede estar
en manos de una empresa privada, porque esa tarea es responsabilidad
directa del Estado.
Hace poco, el ministro de Educación, Javier Sota Nadal, decidió
oficializar la enseñanza secundaria en los penales. ¿Considera
que es una buena decisión?
Es un gran paso en el proceso de resocialización. Según
las estadísticas, el 25% de los jóvenes presos jamás
tuvo acceso a la educación cuando estuvo libre. La educación
secundaria en las cárceles nunca tuvo valor oficial. El próximo
paso es que se realicen estudios sobre contenidos curriculares diseñados
para estas personas. Se les tiene que educar para que aprendan a vivir
en libertad: impartirles valores, contenidos éticos, respeto
al ser humano, además de un componente técnico y ocupacional.
La decisión de Sota es absolutamente acertada.
*Jefe de la Oficina de Asuntos Penales y Penitenciarios de la Defensoría
del Pueblo
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