| TODO
SE SABE • Son informes del Departamento Administrativo de Seguridad
(DAS) que ponen al descubierto que el SIN ocultó la compra de
fusiles AK-47 a Jordania.
• Los colombianos preguntaron a Perú sobre el armamento pero
nunca recibieron respuesta.
Ángel Páez. Unidad de Investigación.
Las autoridades judiciales de Colombia entregaron a sus pares de Perú
evidencias sobre la relación de Vladimiro Montesinos con la venta
de 10 mil fusiles AK-47 a las guerrillas de las FARC, la acusación
más grave que enfrenta el ex asesor de inteligencia.
Entre la documentación aparece un informe del organismo colombiano
Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), que evalúa la
información que Montesinos proporcionó al jefe del DAS,
coronel Germán Jaramillo Piedrahita, en la reunión que
sostuvieron ambos en el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), el
14 de septiembre de 2000.
El reporte de inteligencia colombiano señala que “no existe un
solo documento que compruebe que el SIN tenía conocimiento alguno,
o de alguna manera estuviera investigando la organización de
los Aybar Cancho” y el tráfico de armas a las FARC, antes de
la exposición a los medios que hicieron Fujimori y Montesinos
el 21 de agosto de 2000.
Y es que cuando Montesinos y Jaramillo se encontraron en Lima, el DAS
ya había comprobado que las FARC habían renovado su armamento
con fusiles AK-47 que Perú le había comprado a Jordania.
¿La prueba? Entre el 12 junio de 1999 y el primero de julio de
2000, los militares colombianos chocaron varias veces con los guerrilleros
y les decomisaron 120 fusiles AK-47, que luego verificaron que pertenecían
a un cargamento que los jordanos vendieron a los Aybar Cancho, ambos
agentes de Montesinos.
Pruebas a la mano
El informe secreto del jefe del DAS comprende fotografías de
los fusiles capturados a los terroristas de las FARC con sus respectivas
series, las mismas que indicaban que fueron fabricados en la República
Democrática Alemana (RDA) y luego vendidos a Jordania.
De la reunión que sostuvo con Montesinos, a Jaramillo le quedó
la impresión de que había sido embaucado. El asesor de
Fujimori durante más de media hora le leyó un informe
que básicamente era lo mismo que se dijo en la conferencia con
los medios de comunicación el 21 de agosto de 2000. Por ejemplo,
volvió a repetir que agentes del SIN fotografiaron a los implicados
en Ammán, Jordania, cuando preparaban los vuelos con fusiles,
“cuando en realidad (las fotos) son de la autoría del técnico
del Ejército peruano Luis Alberto Meza”, aclara el reporte.
Por eso, el DAS concluye que “son evidentes las contradicciones y los
datos errados suministrados por el gobierno peruano en relación
a la desarticulación de una banda de traficantes de armas”.
La relación de los fusiles AK-47 incautados a las FARC, la fecha
en que fueron encontrados, la identificación de la procedencia
de los mismos, también es parte de la información entregada
por Colombia a las autoridades judiciales peruanas. Los documentos demuestran
que los colombianos descubrieron antes que el SIN que los guerrilleros
portaban armas vendidas por Jordania al Ejército peruano. Cuando
el DAS preguntó, nunca recibió respuesta de la inteligencia
del Perú.
Silencio cómplice
Otro aporte trascendental es la declaración jurada del oficial
del DAS que investigó el caso, Jorge Morán Pinto. Afirmó
que el Buró Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos
(ATF) del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, confirmó
que los AK-47 decomisados a las FARC habían sido vendidos por
Jordania a Perú. Y que luego hicieron consultas a nuestro país.
“(Sin embargo), sospechosamente, el gobierno peruano sacó a relucir
su ‘Operación Siberia’, en vez de haber coordinado con las autoridades
colombianas, ya que éstas eran las que estaban solicitando la
información”.
Como se ha verificado, Montesinos utilizó un preexistente “Plan
Siberia” contra el narcotráfico, para justificar una supuesta
acción contra los Aybar Cancho con meses de anticipación.
La hora final
El oficial del DAS también dijo que la oficina de la Interpol
de Perú nunca dio respuesta a las diferentes solicitudes de información
sobre el tráfico de armas, e igualmente no se acercó ningún
funcionario del gobierno del Perú para obtener la información
sobre lo que se había adelantado aquí en Colombia”. Tal
como ha revelado el ex jefe nominal del SIN, contralmirante (r) Humberto
Rozas, recién en la segunda semana de agosto de 2000 Montesinos
se pudo a trabajar en el presunto “Plan Siberia”. Y lo hizo porque funcionarios
de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) entregaron al SIN copias
de los contratos de la venta de AK-47 entre Jordania y Perú.
Para el oficial del DAS, Jorge Morán, está probado que
“las autoridades peruanas no tenían indicios serios sobre la
negociación de las armas”, cuando Fujimori y Montesinos apresuraron
la conferencia del 21 de agosto de 2000.
La única explicación de por qué el gobierno le
negó información a Colombia es que Montesinos temía
ser expuesto y el escándalo derrumbara el régimen dictatorial
de Fujimori
Subversivo ratifica versión
El guerrillero de las FARC José González Loayza, quien
se encargó de recoger las cajas con los fusiles lanzadas con
paracaídas, confirmó que los hermanos José Luis
y Luis Frank Aybar Cancho verificaron la entrega del armamento y que
contaban con el auspicio de Montesinos.
“Los peruanos nombraban mucho a Vladimiro Montesinos”, dijo: “Cuando
Luis (Frank) partió al Perú, se comunicó con el
‘Negro Acacio’ (jefe guerrillero) por vía satelital y le dijo:
‘Es que Montesinos nos está colaborando’”.
González, conocido como “Palomo”, se encuentra bajo la protección
de los Estados Unidos y ha declarado oficialmente a la justicia.
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