| LOGRO DEL INPE Y LA POLICÍA
• Labor de inteligencia fue clave para concretar operación de
desarme.
• Presos se deshicieron de arsenal acogiendo pedido de autoridades penitenciarias
porque no quieren ser trasladados al penal de Piedras Gordas
Los taitas del penal de Lurigancho entregaron voluntariamente ayer a
las autoridades 19 armas de fuego, incluidas dos metralletas y una escopeta
de retrocarga, así como siete granadas de guerra tipo piña
y abundante munición que formaba parte del arsenal usado el ocho
de febrero pasado en la reyerta que dejó cinco presos muertos
y 25 heridos graves.
Quienes ocultaban en el presidio dicho material decidieron deshacerse
de él sin correr riesgos ni exponerse a posibles sanciones, acogiendo
un pedido especial planteado por el Inpe y la Policía Nacional.
La zona conocida como la ‘Pampa del Diablo’ a pocos metros del pabellón
Nº 21 fue designada por las autoridades para que los reos abandonen
anónimamente el armamento.
Metralletas
Así lo hicieron. Dejaron una mini ametralladora Uzi de fabricación
israelí y otra marca Luigui. También diez revólveres
calibre 38 y seis pistolas automáticas calibre 9 mm.
Además una escopeta de retrocarga marca Maverick, siete granadas
de fragmentación tipo piña y abundante munición.
El armamento entregado por los presos solo es una muestra del arsenal
que tienen los taitas que les permite tener el poder en sus pabellones.
Lurigancho tiene más de 8 mil reos, distribuidos en 21 pabellones
controlados por delincuentes de alta peligrosidad llamados taitas.
Entre ellos se disputan el control del tráfico de drogas y alcohol.
También la comercialización usurera de alimentos, la prostitución
de mujeres y la explotación sexual de los homosexuales recluidos
en ese infierno.
Potencia de fuego
La potencia de fuego de los grupos rivales pudo percibirse con nitidez
el ocho de febrero pasado, durante la última reyerta y una de
las más feroces registrada en ese centro carcelario: 5 muertos
y 25 heridos.
Hay quienes creen que si realmente hubieran empleado al máximo
todo el armamento entregado ayer, el número de víctimas
mortales hubiera sido mucho mayor.
El reciente traslado al penal de Piedras Gordas de algunos taitas aparentemente
atemorizó a los demás y los hizo renunciar a parte de
su potencial bélico.
El jefe del Instituto Nacional Penitenciario Wilfredo Pedraza dijo que
la entrega voluntaria de armas es un hecho sin precedentes en la historia
de las cárceles peruanas y constituye un hito en la pacificación
de los penales.
Los internos quieren vivir en paz, y este es un gesto que lo demuestra,
señaló el funcionario, tras indicar que el proceso de
desarme fue el resultado de un arduo trabajo de persuasión e
inteligencia desarrollado por personal del Inpe en coordinación
con la Policía Nacional.
El obispo de Chosica, monseñor Norberto Strotmann, y el director
de Asuntos Penales y Penitenciarios de la Defensoría del Pueblo,
doctor José Ávila Herrera, participaron como observadores
y garantes en la entrega de armas realizada en Lurigancho.
Asistieron asimismo el director del reclusorio, coronel PNP Luis Flores
Prialé, y el director de seguridad de penales, coronel PNP Alfredo
Pérez Vélez.
Precisión
DIÁLOGO. Se supo que funcionarios del Inpe y agentes de la policía
sostuvieron conversaciones en la última semana con los delegados
de los presos para llegar al acuerdo concretado ayer.
REOS DE LURIGANCHO ENTREGAN DESDE PISTOLAS
HASTA GRANADAS
Peligroso arsenal fue dejado en un pabellón como "un gesto
de buena voluntad", dicen reos.
Según Wilfredo Pedraza, jefe del INPE, los internos no han condicionado
la entrega de las armas. "No hemos negociado nada ni hemos ofrecido
nada a cambio, Se trata de la disponibilidad de ellos de querer vivir
en paz y sin violencia. Es un proceso de desarme como consecuencia del
dialogo".
Se reducirá la violencia
Pedraza dijo que si bien era imposible eliminar la violencia de un centro
muy hacinado como Lurigancho, la entrega de las armas la reducirá
considerablemente. "El trabajo está orientado a disminuir
los índices de violencia. Esa es la voluntad nuestra y de los
internos", precisó.
De otro lado, Pedraza anunció que habría otras medidas,
como cambio de autoridades policiales encargadas de la seguridad interna,
implementación de un trabajo de inteligencia al interior del
penal, así como revisiones con los mismos internos de los sistemas
de distribución de alimentos y combustible. Asimismo se hará
mejoras en el tema de salud y la situación jurídica de
los internos.
No participaron
Los internos de los 21 pabellones del penal de Lurigancho, a través
de un comunicado público difundido ayer por su abogada Carmen
Huidobro Espinoza, dicen rechazar los actos de violencia que se produjeron
el 8 de febrero. Ellos aclaran que se trató de un pequeño
grupo que se enfrentó no para obtener el dominio del penal sino
por rivalidades personales y barriales. Asimismo dijeron que el grupo
de participantes en la reyerta no pasa del 2% de la población
total del penal. ¿Será cierto? 22/02/05 FUENTE
EL COMERCIO PG LIMA
REOS DE LURIGANCHO ENTREGAN ARSENAL DE ARMAS
AL INPE
· No hay garantías de que no vuelva a ingresar armamento
o de que hayan entregado todo.
En el reclusorio se halló armamento de estricto uso militar y
policial. Entre las armas entregadas por los convictos figuraba una
miniametralladora Uzi, una pistola ametralladora, siete granadas tipo
piña, una escopeta retrocarga, diez revólveres de grueso
calibre y siete pistolas automáticas.
HUBO UNA NEGOCIACIÓN. Las negociaciones entre las autoridades
y los representantes de los reos se habrían iniciado hace una
semana. Wilfredo Pedraza, jefe del Instituto Nacional Penitenciario
(INPE), informó que la petición de desarmar por completo
el penal habría partido de los mismos delegados de los pabellones,
con la aprobación de los internos.
La razón -a decir de Pedraza- sería evitar otro hecho
similar al que se produjo el último 8 de febrero, donde murieron
cinco reclusos y resultaron heridos más de veinte, tras un violento
enfrentamiento.
El mediador entre los representantes de los 8,293 detenidos en este
penal y las autoridades penitenciarias fue el obispo de Chosica, monseñor
Norberto Strotmann. Representantes de la Defensoría del Pueblo
y del Instituto Peruano de Confraternidad Carcelaria también
colaboraron en las conversaciones entre los delegados y los funcionarios
del INPE.
Finalmente, las armas fueron depositadas ayer en un terreno descampado
situado a la espalda del pabellón uno, zona conocida como la
'Pampa del Diablo'. Desde las cuatro de la tarde, efectivos de la Policía
Nacional, agentes penitenciarios y un representante del Ministerio Público
recogieron las armas que habían sido dejadas por los presos.
Al término de esta acción, el presidente del INPE se comprometió
a mejorar las condiciones carcelarias. Afirmó que se está
trabajando para asegurar una mejor distribución de los alimentos
y de las medicinas, así como la construcción de una clínica
para internos con enfermedades como el VIH y la tuberculosis, y de dos
pabellones para los reos trabajadores.
NO HAY GARANTÍAS. Según el INPE, la campaña para
desarmar el penal de Lurigancho estaría dando resultado. Sin
embargo, ¿qué garantías hay de que no queden más
armas de fuego en el penal? Al parecer, el único aval sería
la palabra de los propios internos, que en muchos casos son delincuentes
de alta peligrosidad y con un gran prontuario. El mismo Pedraza no pudo
dar una explicación.
Tampoco pudo descartar que en los próximos días ingrese
más armamento, ya que si los reclusos pudieron introducir explosivos
y armas de guerra antes, tendrían la posibilidad de volverlo
a hacer, pues no se ha identificado a las personas que les dieron las
facilidades para introducir este arsenal de guerra.
tenga en cuenta
Últimas requisas
· El 8 de febrero, día de la reyerta, se decomisaron siete
armas de fuego dentro del penal de Lurigancho.
· Dos días después fueron incautadas diez armas,
cinco bombas molotov, más de 300 verduguillos, cuatro celulares,
tres teléfonos fijos y 147 cuchillos, además de droga,
licor y dinero falsificado.
· El 11 de febrero, la Policía halló, en el mismo
terreno descampado donde ayer se dejaron las armas, un costal con cuatro
granadas tipo piña y ocho pistolas. 22/02/05 FUENTE PERU
21 PG CIUDAD
|