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Trasladan
a seis cabecillas de la reyerta a cárceles fuera de Lima. En
próximas horas otros reos serán llevados a diversas prisiones
del país
Luego del violento enfrentamiento entre presos en el interior del penal
de Lurigancho que dejó cinco muertos y veinticinco heridos, se
anunció el inmediato traslado de seis cabecillas de igual número
de pabellones, conocidos como 'taitas', a diversos penales del interior
del país.
Asimismo, se informó que todos los oficiales de la Policía
Nacional que se hallaban encargados de la seguridad interna de esa cárcel
serán removidos de sus cargos y reemplazados por oficiales de
otras unidades.
En total, son unos cuarenta oficiales y 320 los agentes asignados a
la custodia interna y externa del citado establecimiento penitenciario.
Se informó que entre los presos trasladados figuran los conocidos
como Jesús Aparicio Narváez 'Naca Naca' y otro de apellido
Montoya. Ellos son sindicados como los principales cabecillas de la
reyerta. Esta tuvo su origen cuando los internos del pabellón
12-B pretendieron asumir el liderazgo como delegados de la población
penal. El mando lo tenían los 'taitas' del pabellón 20,
quienes se opusieron.
Ellos querían el mando para negociar la 'venta' de celdas, la
seguridad de los nuevos inquilinos del penal, la venta de droga, licor
y alimentos. Eso motivó el enfrentamiento que duró casi
siete horas horas, lapso en el que salieron a relucir potentes armas
de fuego y hasta granadas. Siete de las primeras y una granada tipo
piña fueron encontradas en el jardín de La Capilla. Estaban
descargadas, envueltas en un trapo, y no tenían número
de serie.
En la trifulca se escucharon dos detonaciones de granada de guerra y
varios disparos. El orden se restableció recién a las
4:30 p.m. del martes. Ayer, un día después de la reyerta,
la calma volvió y la visita familiar se incrementó por
efecto de la violencia producida. Todos querían ingresar para
constatar que sus familiares se encontraban bien de salud. Rosa Neyra
Huamán, esposa de un acusado por estafa, señaló
que se vivía un ambiente de tranquilidad aunque todavía
había amenazas.
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