INPE FUE ALERTADO HACE UN MES SOBRE POSIBLE REYERTA

Wilfredo Pedraza admite que tenía información, pero que nada se podía hacer.
Ministros del Interior y de Justicia, asi como el jefe de los penales acuden hoy al Congreso.
El penal de Lurigancho no será clausurado, pero sí declarado en emergencia sanitaria. La cárcel está hacinada y no existen -desde hace muchos años- medidas de seguridad que funcionen ni un control verdadero de lo que ingresa y sale de dicho establecimiento. Sin embargo, el problema, según las autoridades, no tiene una solución viable al corto plazo.
El jefe del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) brindó ayer algunas explicaciones a modo de excusa. En declaraciones a la prensa, cercado por los cuestionamientos a su gestión, no descartó la posibilidad de renunciar. El funcionario advirtió que tomará la decisión cuando concluyan las investigaciones iniciadas sobre el motín en Lurigancho y el asesinato de José María Aguilar, alias 'Shushupe', ocurrido en el interior de la cárcel de Pucallpa.
Entre tanto, el ministro de Justicia, Carlos Gamarra, y del Interior, Félix Murazzo, presentaron ayer ante el Consejo de Ministros su primer informe sobre la reyerta en el penal de Lurigancho que dejó cinco muertos y 25 heridos.
CRISIS. José Ávila, encargado del programa de asuntos penales y penitenciarios de la Defensoría del Pueblo, exigió al Gobierno que aborde la situación penitenciaria y demuestre su disposición política para tomar medidas. Pedraza reconoció que el conflicto es tan grande que resulta inmanejable y que no existen soluciones a corto plazo.
Juan José Quispe, experto del Instituto de Defensa Legal (IDL), consideró que la Policía encargada de la custodia del penal debe brindar una explicación.
"Todos saben que ingresan armas, celulares y drogas, lo cual quiere decir que no se verifica adecuadamente el ingreso de las visitas. Es un hecho que la corrupción de los agentes es tolerada por sus superiores", aseveró Quispe.
BOMBA DE TIEMPO. Tarde o temprano iba a suceder. El propio Pedraza reveló que desde hace un mes tenía información de lo que podía ocurrir. ¿Por qué no hizo nada? Su respuesta: "No había forma de controlarlo".
El penal más caótico y hacinado del país, donde se alberga a más de 8 mil reos, solo cuenta diariamente con unos 150 policías. La mitad está asignada a la seguridad externa y el resto a la vigilancia interna.
Para el representante de la Defensoría del Pueblo es imposible que el INPE pueda controlar el Lurigancho con el poco dinero que le asigna el Estado: 163 millones de soles.
Pedraza sostiene que en el recinto existe un doble poder. "Por la mañana están las autoridades y por la noche los mafias de delincuentes", explicó.
DOS PENALES MÁS. Tanto la Defensoría del Pueblo como Pedraza consideran que la única solución es que se construyan dos prisiones más en Lima.
Aunque el jefe del INPE asegura que no hay cupo para más internos en las cárceles de la capital, fuentes de esa entidad indican que los penales Castro Castro y San Jorge tienen aún capacidad para más reos. En el primero hay 875 internos, a pesar de que se podría albergar 1,000. En el otro hay 700, aunque su aforo es para 800.
Por lo pronto, Pedraza anunció que, a partir de la fecha, la revisión de todas las visitas estará a cargo, íntegramente, de la policía femenina.
También anunció la adquisición, en tres meses, de equipos de seguridad para detectar armas y sustancias prohibidas.
TENSIÓN. Aunque en horas de la mañana, el Lurigancho lució una aparente calma e ingresó la visita femenina, por la tarde trascendió que se había desatado otra reyerta. La noticia fue desmentida, pero generó gran alarma entre las autoridades y los familiares de los reos. Se supo que la Policía Antimontines ingresó a los pabellones 2 y 4, donde se habían armado barricadas con costales. Al cierre de esta edición, no se pudo confirmar si algunos delincuentes habían sido trasladados a otra prisión.

10/02/05 FUENTE: PERU 21 PG CIUDAD