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Fue
dado de baja por sus superiores, luego de haber contraído matri-monio
en Ancash.
Ordenan su reposi-ción y declaran que preferencia sexual no es
causal de despido.
Por Katia Aguirre
Todo sucedió en mayo de 1996, en la discreta comisaría
de Pomabamba, en Ancash. El policía José Antonio Álvarez
Rojas, de 28 años, vivía una historia de amor que pocos
comprendían y todos miraban mal. Pese a ello, decidió
casarse con 'Kelly Miguelini', un transexual trujillano al que amaba
con locura. Nunca imaginó que la felicidad le iba costar su puesto
de trabajo.
El matrimonio se realizó el 3 de mayo, pero su 'luna de miel'
fue interrumpida por una medida administrativa disciplinaria. Se le
acusó de cometer faltas contra el decoro y la obediencia "por
no haber pedido la autorización respectiva". Inicialmente,
Álvarez cumplió un arresto simple de diez días,
luego la sanción se incrementó a 18 días. En agosto
de 1996 fue pasado a situación de disponibilidad. En abril de
2003, mediante una resolución directoral, la PNP dispuso su pase
al retiro.
Dichas acciones se sustentan -según la Resolución Regional
N°062-IV-RPNP-UP.AMDI- en el hecho de que el agente se casó
con Oswaldo Miguel Rojas Minchola, quien asumió una falsa identidad
tras adulterar sus documentos personales. La resolución detalla
".El efectivo mantuvo relaciones de convivencia en forma sospechosa
con el referido civil pese a haberse percatado y tenido conocimiento,
en su condición de auxiliar de enfermería, de las anomalías
físicas que presentaba (su pareja) en sus órganos genitales.
demostrando, con estos hechos, total desconocimiento de las cualidades
morales y éticas como miembro de la PNP, incurriendo en graves
faltas contra el decoro y el espíritu policial con el consiguiente
desprestigio institucional".
UNA BATALLA LEGAL. Álvarez no se quedó con los brazos
cruzados. Inició una batalla legal para restablecer sus derechos
dentro de la institución. Fue así como interpuso ante
el Tribunal Constitucional una acción de amparo contra el Ministerio
del Interior.
Ayer, el TC dio a conocer una resolución que, de hecho, marcará
un precedente en la sociedad peruana: ordenó la reposición
del agente tras considerar que la preferencia sexual no puede ser una
causal de despido.
La sentencia refiere que un policía solo está obligado
a solicitar autorización para casarse si su pareja es extranjera.
Se destaca que todo ser humano es libre de contraer matrimonio sin el
visto bueno de un órgano estatal.
No obstante, el TC deja claro que no alienta las prácticas homosexuales
en las instalaciones de la PNP y remarca que lo inconstitucional es
que "inmiscuyéndose en una esfera de la libertad humana,
se considere ilegítima la opción y preferencia sexual
de una persona". Ahora solo falta que el Ministerio del Interior
tome una decisión. El Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) saludó
el fallo del TC, pues casos como el de Álvarez son frecuentes
dentro de las instituciones castrenses, pero no salen a la luz.
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