Enrique Arias
Instituto de Defensa Legal (IDL-SC)
Desde hace unos años, somos testigos de diversas historias sobre el aumento de la violencia en la ciudad de Trujillo. Las denuncias sobre la existencia de un supuesto escuadrón de la muerte compuesto por policías que se dedicaba a ejecutar extraoficialmente a delincuentes, además de las continuas noticias sobre extorsiones a cantantes de cumbia y empresarios, han servido para que la imagen de la apacible ciudad de la eterna primavera cambie por la de una ciudad violenta donde la delincuencia ha tomado las calles.
Al respecto, el equipo de Seguridad Ciudadana del Instituto de Defensa Legal (IDL – SC), en el marco de la convalidación de su Plan Local de Seguridad Ciudadana 2010, viene realizando talleres en la capital y en diversas ciudades de nuestro país. Una de las seleccionadas fue la ciudad de Trujillo, la importancia histórica de la ciudad -así como las constantes noticias sobre el aumento de la violencia en el lugar- hizo que su selección fuera insoslayable.
A nuestra llegada a la capital norteña, tuvimos la oportunidad de entrevistar al General de la Policía Nacional del Perú y actual jefe de la III División Territorial Policial de la Libertad, Guillermo Arteta Izarnótegui, sobre la situación de la seguridad ciudadana en la ciudad de Trujillo. En dicha entrevista, el General de la Policía Nacional manifestó que la violencia en la ciudad no es descontrolada y desdeñó la idea que la delincuencia haya tomado las calles. Dicho sea de paso, el equipo de IDL – SC se paseó por las principales avenidas y calles de la ciudad sin contratiempos.

General PNP Eduardo Arteta Izarnótegui
Jefe III DIRTEPOL PNP
Sobre la violencia en la ciudad, el jefe de la III División Territorial Policial de la Libertad manifestó que efectivamente la delincuencia había aumentado pero no a los extremos difundidos por los medios de comunicación. Una de las razones que esgrimió el General sobre el aumento de la delincuencia en la ciudad –de la que debemos señalar, discrepamos- es la aplicación del nuevo código procesal penal porque, según él, dificulta la labor de la policía nacional para enfrentarse a los delincuentes. Otra razón, según Arteta, es el papel de algunos medios de comunicación que contribuyen, con noticas sensacionalistas sobre la violencia, a elevar la percepción de inseguridad de los trujillanos.
Si bien el equipo de IDL-SC no ha realizado un diagnóstico situacional sobre la seguridad ciudadana en Trujillo, encontramos como uno de los principales problemas el aumento de la percepción de inseguridad. Este indicador está relacionado a la sensación de temor y que tiene que ver con el ámbito subjetivo de la construcción social del miedo generado por la violencia directa o indirecta1 . Es decir, la percepción de inseguridad refleja qué tan seguros o inseguros creemos o nos sentimos en nuestro barrio o localidad. Asimismo, esta sensación o percepción de inseguridad está por encima, en casi todo los casos, de los hechos de violencia o acciones delictivas que se producen en una localidad. Pero, ¿por qué sucede esto?
Para el experto en Seguridad Ciudadana Fernando Carrión2 que el crecimiento de la percepción de inseguridad esté por encima de los hechos de violencia tiene varias hipótesis3 . Primero, que el incremento de los índices delincuenciales es magnificado por la población a través de dos tipos de delitos que potencian la percepción de inseguridad: los masivos - aunque no tienen un grado de violencia muy alto- si son los más extendidos y los que se producen contra los formadores de la opinión pública (periodistas, deportistas) o los representantes de la población (autoridades, líderes, políticos).
Según Carrión, el primer caso genera una percepción de inseguridad por la cantidad de afectados y el segundo porque la población construye sus imaginarios de representación, sociabilidad y conocimiento a través de ellos4 . Es decir, el dolor que se les causa a otros se convierte o se percibe como propio. Por otro lado, un factor importante para el incremento de la sensación de inseguridad es la impunidad, que se produce cuando las víctimas de la violencia no obtienen resultados o respuestas de los encargados de velar por la seguridad como la policía y los organismos encargados de brindar justicia. La impunidad puede ocasionar que la población denuncie poco o, lo que es peor y mucho más grave, decida “tomar la justicia por sus manos”5 .
Por último, un actor importante en la construcción de la percepción de inseguridad en los ciudadanos son los medios de comunicación y, principalmente, el despliegue desmedido del delito y la violencia que muestran. Este hecho tiende a producir en la sociedad una sensación de peligro e inseguridad desproporcionada6 , en relación con los hechos delictivos o con el crimen producido en una ciudad. Pero, ¿por qué es el crimen uno de los temas favoritos de la prensa? En un estudio sobre la ola de secuestros en Lima, Eduardo Dargent señala que la razón parece estar en el carácter comercial y cotidiano de los medios. En ese sentido, menciona que los periodistas están bajo presión para producir historias interesantes para sus editores y el público. Ante esto, las noticias sobre crímenes cumplen con satisfacer estas necesidades: una historia interesante, breve, con detalles fáciles de comprender y que involucra al lector7 .
Entonces tenemos varios factores que influyen en la percepción de inseguridad: los delitos “masivos”, los delitos contra los formadores de opinión y representantes de la población, la impunidad frente a los hechos delictivos y la magnificación de los hechos violentos por parte de los medios de comunicación. Como mencionamos, el aumento de la sensación de inseguridad es uno de los principales problemas de la seguridad ciudadana en Trujillo. En esta ciudad todos los factores mencionados juegan un papel importante en la construcción de este imaginario social.
En primer lugar, en Trujillo se ha producido un incremento en los denominados “delitos masivos” (robos al paso y hurtos). Este tipo de delitos afectan a gran cantidad de ciudadanos y en su mayoría no son denunciados. A este hecho se suman las continuas denuncias por parte de artistas -principalmente integrantes de grupos de cumbia- de extorsiones donde se les exige pagar cupos8 . Anecdóticamente luego de las denuncias de extorsión- y su posterior exposición mediática- , las presentaciones de los artistas suelen ser más rentables. Como mencionamos anteriormente, a través de los artistas o formadores de opinión, muchos ciudadanos construyen sus imaginarios de representación, sociabilidad y conocimiento. Esto quiere decir que los delitos que se cometan en su contra serán asimilados como propios por la mayoría de los ciudadanos. Entonces, los delitos “masivos” y los que se producen contra los formadores de opinión afectan negativamente a la seguridad de los ciudadanos, aumentando – como en el caso de Trujillo- el miedo o temor en su ciudad.
En segundo lugar, tenemos el factor impunidad. Según lo manifestado por el General Arteta, la implementación del nuevo código procesal penal en la ciudad ha generado que la tarea para combatir la delincuencia se haga cuesta arriba. Según él, tanto para la Policía Nacional como para el sistema de Justicia ha sido mucho más complicado enfrentarse a la delincuencia con el nuevo código en tanto que adaptarse a “nuevas reglas de juego” siempre es difícil. Para que las reformas en el diseño institucional funcionen medianamente bien, en especial en instituciones burocráticas clásicas y de enorme tamaño- como la policía nacional-, se requiere tiempo. La generación de nuevas rutinas para los actores e instituciones es un proceso donde se producen marchas y contramarchas, es decir, se aprende en el camino y con la práctica.
Sin embargo, y en especial con temas de donde existe una demanda sustantiva -como es el caso de la seguridad en Trujillo- estos cambios y demoras en la adaptabilidad de los actores e instituciones generan impunidad. Esto es lo que, al parecer, puede estar ocurriendo en la implementación del Nuevo Código Procesal Penal en la ciudad de la eterna primavera. No obstante, cabe precisar que antes que una deficiencia propia del marco normativo, el Nuevo Código Procesal Penal, el tema pasa por una mala aplicación del mismo. En este nuevo marco normativo, estamos ante un modelo acusatorio, en el que se repotencia la labor del fiscal como director de la investigación y como encargado de reunir la actividad probatoria para acreditar la responsabilidad penal del inculpado, un modelo de corte más garantista que el modelo inquisitorio contenido en el Código de Procedimientos Penales, en el que se presuponía la culpabilidad del inculpado y se tendía a restringir inmediatamente su libertad individual. En ese sentido, cada actor del sistema de justicia está llamado a cumplir con los deberes y responsabilidades establecidos en el marco legal para que el sistema funcione adecuadamente, lo cual incluye desde luego la responsabilidad de todo ciudadano de denunciar los hechos delictivos de los que son víctimas o en todo caso testigos.
Queremos llamar la atención sobre la impunidad en el accionar del victimario. Esta genera no solo un aumento de la percepción de inseguridad, sino que produce un decrecimiento en el índice de denuncias de robos y actos violentos. Muchos ciudadanos pueden pensar: ¿Para qué denunciar si es que no tenemos resultados? Esto puede convertirse en un círculo vicioso. Con el Nuevo Código Procesal Penal, si no existe una denuncia no se puede iniciar una investigación, salvo flagrante delito. Entonces la fiscalía, en compañía de la policía, no puede investigar al respecto. Repetimos, si no hay denuncia no puede haber investigación. Entonces, si no hay denuncias tampoco hay investigación. El círculo vicioso es el siguiente:

Por otro lado, la impunidad puede generar que los ciudadanos intenten tomar “la justicia con sus propias manos”. No son casuales, en ese contexto, las denuncias sobre la supuesta existencia de un “escuadrón de la muerte” en Trujillo para exterminar a los delincuentes.
En tercer lugar, tenemos la influencia de los medios de comunicación en la percepción de inseguridad en los trujillanos. Es complicado medir cuánto influye la prensa en la construcción de imaginarios colectivos de los ciudadanos, más aún determinar su influencia depende de muchas factores, como por ejemplo, la credibilidad de los medios. Sin embargo, lo que el equipo de IDL–SC pudo notar es que la mayor parte de titulares en medios de prensa escrita exaltan los crímenes y la violencia delincuencial. Las denuncias de extorsiones por parte de artistas, los robos, los crímenes, y los temas relacionados a la violencia son los que se reflejan en la prensa trujillana diariamente. Asimismo, no podemos culpar a los medios del aumento de inseguridad en los ciudadanos; sin embargo, podemos decir que es un factor que influye enormemente en la percepción de inseguridad y que, por ende, también pasa a formar parte de la realidad.
Por último queremos señalar que si se intenta desarrollar políticas públicas relacionadas a la seguridad ciudadana, no se puede soslayar la percepción ciudadana de inseguridad, sea real o sobredimensionada. Es necesario que se construyan iniciativas desde el sector estatal y desde la sociedad civil tanto para vencer el temor de la población, como medidas dirigidas a combatir eficazmente la delincuencia y la impunidad.
1. CARRION, Fernando. Percepción Inseguridad Ciudadana. En Ciudad Segura, Programa de Estudios de la Ciudad. Flacso Ecuador, Nº15. Año 2007.
2. Fernando Carrión es coordinador del Programa de Estudios de la Ciudad de FLACSO Sede Ecuador; Presidente de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Centros Históricos (OLACCHI); Concejal del Distrito Metropolitano de Quito y Editorialista del Diario Hoy. Realizó estudios de arquitectura en la Universidad Central del Ecuador y de Máster en Desarrollo Urbano Regional en el Colegio de México.
3. CARRION, Fernando. La percepción de inseguridad. Diario Hoy, 20 de marzo del 2004.
4. Ibíd: pág. 1.
5. Ibíd: pág. 1.
6. PONTÓN Cevallos, Jenny. Los miedos en los medios: prensa escrita y percepción de inseguridad. En Ciudad Segura, Programa de Estudios de la Ciudad. Flacso Ecuador, Nº15. Año 2007.
7. DARGENT, Eduardo. ¿LA CIUDAD DEL PECADO? Análisis del Papel de la Prensa Escrita de Lima Durante una “ola” de Secuestros (Septiembre-Octubre 2003).
8. Un caso muy sonado en la ciudad fue el del grupo “Los Mendez”, incluso llegaron a conversar con el Ministro del Interior, Octavio Salazar.
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