La Banda del General: La música como herramienta en la prevención del delito
Entrevista al General PNP Erick Romaní Coronado, Director de Familia, Participación y Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional (DIRFAPASEC)
Por: Aldo Blume Rocha
Enrique Arias Aróstegui
Muchos creen que la labor del policía está dirigida principalmente a perseguir y a atrapar a los delincuentes. Así, se afirma que solamente es posible solucionar el problema de inseguridad ciudadana que aqueja a nuestro país a través de la aplicación de “mano dura” y sanciones más drásticas, a pesar del costo que ello pueda conllevar en el ejercicio de nuestros derechos civiles y políticos. No obstante, este enfoque resulta ser sesgado en tanto obvia la importante labor de prevención del delito que también está llamada a ejercer la policía. Como veremos a continuación, un general de la Policía armado de una fuerte vocación de servicio a la comunidad, acompañado por un escuadrón de diligentes mujeres policía con amplias habilidades en la música y en el canto, puede resultar tan o más efectivo en el combate a la delincuencia que un conjunto de flamantes patrulleros chinos.
Hoja de vida
General PNP Erick Romaní Coronado
Proveniente de una familia policial (tanto su padre como sus hermanos formaron parte de la institución), tras haber llevado estudios de Administración y Contabilidad en las Universidad Inca Garcilaso de la Vega y en la Universidad Villareal, respectivamente, el General PNP Erick Romaní Coronado, natural de la provincia de Piura, ingresó a la carrera policial en 1978. Por diez años consecutivos realizó las labores de comisario en distintas dependencias, tales como Callao, Carmen de La Legua, La Punta, entre otras. A lo largo de sus 31 años de servicio ha evidenciado lo necesaria que resulta la comunicación entre la policía y los vecinos en la lucha contra el delito, así como la importancia de difundir los valores cívicos. Fue así que se decidió a impulsar la creación de la División de Familia, la cual pasaría a ser meses más tarde la Dirección de Familia, Participación y Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, en la cual ha venido laborando durante los últimos tres años.
¿Cuál es el ámbito del accionar policial en el que incide la DIRFAPASEC?
El accionar policial es un trabajo integral. La policía se manifiesta en sus servicios a la comunidad en tres ámbitos: la prevención, que comprende al policía que patrulla en las calles y que da charlas a la comunidad; el planeamiento; y la intervención, que ocurre una vez producida la emergencia. En ese contexto, resalta el ámbito de la proyección a la sociedad, concientizándola sobre los riesgos que existen y comunicándose con ella. Los integrantes de la comunidad no son simples receptores de servicios sino que la policía requiere el apoyo de la sociedad civil organizada para combatir el problema de la inseguridad ciudadana. Nosotros nos encargamos de llegar a la comunidad para que nos identifique y para que sepa que puede contar con nosotros.
Esta es nuestra misión, la prevención y la atención de la violencia familiar y del maltrato y abuso infantil, así como la organización y capacitación de la comunidad en estos temas. También está el cambio de actitud del personal de la policía, dándoles mayores destrezas y comprometiéndolos, así como la promoción de derechos y el desarrollo integral de los niños y los adolescentes y, en general, de toda la población. Buscamos que los niños y los adolescentes sean conscientes de sus deberes y que participen activamente como protagonistas de su comunidad.
¿Qué opina sobre la alta percepción de desconfianza que manifiesta la ciudadanía respecto a la policía?
Sin ánimos de justificar los abusos que cometen mis compañeros, creo que esa sensación parte del hecho de que de alguna manera todos alguna vez nos salimos de las líneas de control y es el policía quien te controla y te “pesca” en una situación irregular. Pero hay que recordar que esa no es la única labor de la policía sino que a nosotros nos corresponde también la labor de prevención del delito. Aquí hay que trabajar mucho, capacitando y organizando a la población.
¿Qué labores de prevención realiza la DIRFAPASEC y qué funciones cumple?
Esta dirección anteriormente trabajaba como una división a nivel local que veía los temas de prevención y la atención de la violencia familiar. Todo fenómeno social adverso se aborda bajo tres ámbitos: la prevención, la atención y la rehabilitación-sanción (para quien fue victimario) / reparación (para la víctima). La reparación también debe incluir al victimario, hecho que puede resultar un concepto sui generis, quien tiene que ser reinsertado a la sociedad. Cuando una persona es víctima de violencia, la derivan a entidades especializadas momentáneas (centros de atención a la mujer, por ejemplo). Pero este es un problema multicausal (por razones sociales, económicas y de género) que generalmente se da entre parejas y que requiere de una atención permanente. La policía tiene la responsabilidad constitucional de trabajar tanto en la prevención como en la atención del delito. Esto es nuestra obligación. Esto incluye la capacitación del personal para generar competencias y destrezas en la concientización y en la sensibilización de la población. Hay que generar también, en forma oportuna y cálida, fuentes de acceso a la justicia para la población. No hay que conformarse con reducir el problema de la violencia. Hay que decidirse a lograr el cambio total y apuntar a eliminar el problema. Buscamos la generación de confianza con la población a través de talleres y cursos de capacitación que se renuevan de manera permanente. También realizamos talleres para los cadetes y para los alumnos de las escuelas de oficiales, incluso en algunas oportunidades hemos dictado talleres para coroneles.
La mujer policía es un elemento muy importante para esta dirección. Es una de nuestras estrategias para tener un mayor acercamiento con la población. De alguna manera, hablando de forma social y profesional, con ayuda de los medios tecnológicos apropiados, las mujeres tienen mayor posibilidad de lograr ese acercamiento que los varones, ya que la gente tiende a creer que ellos van a decir más de lo mismo. Por eso se desarrollaron las Comisarías de Mujeres, que deberían llamarse en realidad Comisarías de la Familia ya que tratan todos los temas de la familia. El nombre, Comisarías de Mujeres, es coyuntural pues el sector de la población que está más proclive al daño o al maltrato es la mujer. Sin embargo, hay otros sujetos vulnerables: el niño, el anciano (adulto mayor) y las personas con discapacidad.
Tenemos 1204 comisarías a nivel nacional, de las cuales 26 son Comisarías de Mujeres. En Lima existen siete y en el Callao, una. Recientemente hemos inaugurado una en el El Agustino (este chico).
Tenemos también centros preventivos y centros de investigaciones especiales, en los cuales solamente se ven casos de violencia sexual contra niños y adolescentes. Tenemos una institución de orientación vocacional, donde van niños de extrema pobreza a los que les damos alojamiento y comida. Son cincuenta niños, pero a partir de este año vamos a recibir a cincuenta más de manera externa, es decir, van a su colegio normal pero asisten también a nuestros talleres de capacitación.
Usted ha mencionado que en su dirección se llevan a cabo muchos talleres de capacitación en la prevención del delito. ¿Qué tipo de dinámicas se utilizan en tales talleres?
Tenemos muchos talleres vivenciales en los que desarrollamos estudios de casos. Hemos tenido buenas experiencias en estos tres años que los llevamos haciendo. Insisto en que son varios los talleres que hacemos. No basta con uno solo. Se requiere capacitación permanente y son varios los temas que hay que abarcar. Hay diversos públicos y diversas actividades. Algunas de las agentes policiales que tenemos participan directamente y otras van solamente como apoyo. Son distintas las modalidades que tenemos. Capacitamos a los policías, a los alumnos, a los padres y a los niños. Inclusive vamos a los medios de comunicación. Estas campañas de capacitación, como habrán podido observar, apuestan a una situación lúdica. La parte lúdica es muy importante pues genera más confianza. A través de títeres hacemos socio dramas que educan sobre los temas de prevención e identificación de los riesgos. También utilizamos canciones, concursos, bailes y slogans. Este son métodos asertivos para acercarnos a la sociedad. No tenemos un presupuesto muy elevado pero contamos con el apoyo y con las alianzas estratégicas. Solamente determinados alcaldes nos apoyan. Son contados con los dedos de la mano.
¿Cómo se ha venido desarrollando el tema de la violencia familiar en los Comités de Seguridad Ciudadana?
Gracias a Dios que se ha venido incluyendo el tema de la violencia familiar en los planes de seguridad ciudadana. Ahora la gente habla de los niños y de las mujeres. Se han dado cuenta y han abierto a los ojos. De tanto martillar, de un año a esta parte, el tema ha cambiado. Eso es un duro trabajo, no solamente nuestro, sino de otras organizaciones de la sociedad civil que se han involucrado. Nos hemos confabulado para este logro. Los casos de violencia familiar deben ser denunciados, pero no con la mera finalidad de que los agresores vayan presos, sino para poder brindar las garantías y lograr la rehabilitación de la familia, subsanando aquellas deficiencias que se hayan presentado y brindando alternativas de solución al problema familiar de fondo.
Nosotros tenemos una participación con un organismo llamado CONADEN, la Coordinadora Nacional de Derechos del Niño y del Adolescente. Desde hace doce años, particularmente en los últimos dos años, de manera muy decidida hemos participado en eventos a nivel nacional. Estos eventos culminan con un encuentro en Lima entre el Presidente de la República y niños líderes representantes de diferentes provincias del país. Incluso, el CONADEN ha sido reconocido mediante Decreto Supremo como un órgano consultivo del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES).
¿Cómo ha venido trabajando la problemática de la violencia infantil?
Sabemos que es importante que la gente sepa que estamos trabajando pero antes está el interés superior del niño. Al mostrar a los agresores también estoy mostrando al niño que es abusado, quien es un ser vulnerable. Algunas dependencias aún lo hacen pero tratamos de ser cuidadosos y dar el ejemplo en este tema. Nosotros hacemos intervenciones inopinadas y rescatamos a los niños de la explotación y de la mendicidad. Sin embargo, a veces la niña o la adolescente no comprenden nuestra labor. Se sienten culpables y no son conscientes de que las están explotando. Aquí entran nuestros centros preventivos y nuestra relación con el INABIF. Tenemos cuatro centros y ahí los llevamos de manera provisional, donde un equipo de sociólogos y psicólogos les dan una buena acogida. Aquí se quedan en forma temporal mientras dura la investigación. Tampoco se trata de separar a los niños de sus padres. No se trata de destruir sino de incluir. Corresponde al INABIF trabajar en talleres con los padres para que estén de nuevo en condiciones de hacerse cargo de sus hijos. Solamente se entra a un proceso de adopción cuando media una declaración de abandono por parte del juez. También existen los albergues de CEDRO, pero estos tienen otro perfil. De todos modos no hay mucha cobertura. Hay pocos psicólogos y psiquiatras en el país.
Sergio Paulo Pinheiro, el relator de UNICEF y de la OEA en lo que se refiere a la infancia vino a recoger nuestras experiencias. Estuvo con nosotros un par de días e incluso nos invitó al congreso mundial sobre la materia. También hemos sido invitados a foros en Colombia, Ecuador y Madrid. Incluso hemos asistido en noviembre pasado al Congreso Mundial de la Mujer con motivo del Día Internacional de Lucha contra la Violencia contra la Mujer. La gente se asombró de ver a un policía allí.
¿Qué programas especiales ha desarrollado en este ámbito?
Son aquellos que están focalizados en la infancia y en la violencia. Por ejemplo, está la “Policía Escolar”, en coordinación con el Ministerio de Educación, con quien tenemos un convenio, y con las instituciones educativas. Hemos empezado con las UGELES. La primera ha sido la Número 13, la de San Miguel, donde hemos brindado un seminario de dos días en los cuales hemos tratado los temas más críticos que tienen relación con la policía. No solamente atendemos a los escolares sino a los mismos profesores, incluyendo al personal administrativo, y a los padres de familia. Hemos hablado con los directores, dándoles exposiciones sobre los principales temas sociales, para que puedan identificar los riesgos, de modo que puedan prevenirlos, actuar frente a ellos y sepan a qué autoridades deben acudir. Así, han ido a estos seminarios las autoridades especializadas en pornografía infantil, en trata de personas, en tránsito, en fin, de todas las especialidades. A partir de este seminario hemos incluido el tema del turismo y de la ecología. El niño debe ser concientizado acerca del cuidado al medio ambiente, en cuidar lo nuestro.
Luego, van a ir otros equipos a cada colegio, de acuerdo a las prioridades trabajadas por los coordinadores de los UGELES. Van a ir con la finalidad de trabajar con la comunidad, con grupos de cuarenta a cincuenta alumnos de cuarto y de quinto año, para que ellos sean los líderes, pero el mensaje va a ser para todos. De tal manera que se conforme una policía escolar a manera de redes, estando informados y participando activamente. Más aún, el profesor debe compenetrarse. A veces él sabe que el niño es maltratado y no lo denuncia por temor a una querella. Nuestro sistema va a servir de soporte para que estas situaciones sean solucionadas.
¿En qué consiste el Programa Colibrí?
Muchos dicen que este es un programa que incentiva el trabajo infantil pero eso no es cierto. El Programa Colibrí es un programa dirigido a los niños trabajadores. Eso es una realidad. El niño trabaja porque necesita apoyar a su familia. Ese niño es captado por nosotros. Se busca que haya una seguridad en la vía pública, es decir, que el niño no esté en la calle a altas horas de la noche o que esté en lugares donde hay peligro, expuesto a gente abusadora. Nosotros visitamos a los padres de este niño para que haya una convivencia armoniosa, de tal manera que el dinero que el niño gane sea invertido en su salud, en su ropa y en su educación. Vamos también al colegio donde ellos están matriculados y nos aseguramos de que estén asistiendo a clases. Desarrollamos talleres con ellos, los alimentamos y damos espacios para que el niño tenga su deporte y su cultura, de modo que nunca deje de ser niño. Invocamos a los padres para que hagan todos los esfuerzos para que el niño deje de trabajar. No se trata de decir “está prohibido el trabajo infantil” y agarrar a palos a todos los niños que se encuentran en la calle. Lo único que se logra con eso es que vayan a otro lugar y que estén escondidos. En cambio así, evitamos que haya gente que los explote y los maltrate. Con este plan atendemos aquí en Lima alrededor de 70 a 90 niños por día. También vienen desarrollando este plan comisarías de San Martín, Piura, Arequipa y Chiclayo.
¿Ustedes ven la relación entre las comisarías y los directores de los colegios?
Lo vemos porque tenemos el tema de la participación y de la seguridad ciudadana. En cada comisaría existe una sección que ve el tema de la familia y de la participación ciudadana. Nosotros no somos los jefes directos de ellos. Sus jefes son los comisarios y los jefes de región. Pero, este tema es transversal y nosotros somos el ente técnico y normativo. Procuramos que los comisarios asuman su función y ejecuten nuestras normas. Paralelamente a ello capacitamos al personal para que sepa tratar a la población con prontitud y con calidez.
¿Cómo se ha implementado el uso de la tecnología en su dirección?
Tenemos computadoras. Todo el mundo quiere una computadora. Es útil para la elaboración de documentos pero esa no es la razón de una computadora. Las razones son dos: la comunicación y el procesamiento de información. La comunicación nos permite estar enlazados con todos. Debemos dejar el papel y salir de los formatos establecidos. Hay muchas normas antiguas para tiempos modernos. Debemos cambiarlas, al fin y al cabo las normas las hace el hombre. Las informaciones se pueden procesar. Este manejo de redes es importante. Cuando llegamos hace tres años creamos al toque un sistema de denuncias a nivel de las comisarías de mujeres. Tenía las estadísticas de las denuncias, les hacía seguimiento y las procesaba. Mis casos de violencia familiar solamente tienen cinco días como plazo para concluir con las investigaciones. A veces hay que pedir ampliaciones y necesito estar al tanto.
¿Sólo cinco días para ver el caso? ¿Eso no es una limitación para el trabajo?
Porsupuesto. Tengo que citar al agresor, pero no lo puedo citar de un día para el otro sino que tiene que haber tres días de anticipación de acuerdo a las normas. Si no viene a la primera citación, tengo que esperar otros tres días para la siguiente y otros tres días para la otra. Normalmente no viene ni a la primera ni a la segunda. Para el reconocimiento médico se demoran cuatro días en darme los resultados y si se tiene que hacer una pericia psicológica citan al agresor para dentro de un mes o dos. Si hay cámara GS es peor porque pasan cinco días o una semana. Dirán que es por la modernidad. Me parece perfecto, pero desde el momento de la denuncia hasta que pasa por ese procedimiento el que denuncia ya cambió de opinión. La modernidad tiene que ir de la mano con lo que la gente desea. La gente no quiere más abuso sino la solución a sus problemas. No hay que generar más impunidad.
Finalmente, ¿nos puede contar alguna anécdota acerca de la formación del grupo de chicas con las que trabaja?
Siempre tuve claro que debía acercarme a la población y hacerlo de la manera más lúdica y amigable posible, buscando estrategias de acercamiento locales. Hable con mi teniente y le dije que me interesaba buscar un grupo de chicas para que trabajen con los niños. En una semana las convocamos. Llegaron ocho y se quedaron porque querían renovar sus experiencias en el campo después de haber estado haciendo trabajos de oficina. Al principio eran totalmente tímidas. Sin embargo, con el tiempo descubrieron lo encantador de trabajar con la comunidad. Diseñaron sus coreografías y sus canciones. El compromiso era trabajar un día en cada colegio. Ahora trabajan dos, pero no porque las obliga sino porque ellas dicen que tienen que ir. No se hacen problemas si tienen que ir por tierra en lugar de por avión. Sin embargo, no se trata de ir, vestirse de payaso y hablar. Se requiere planificación y capacitación previa. Tampoco es que lo hayamos inventado. Hemos recibido ayuda del Ministerio de la Mujer, de la DefensorÍa del Pueblo, de la ONG Manuela Ramos, entre otras.