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¿Es el patrullaje la solución a la inseguridad ciudadana?

Aldo Blume
Instituto de Defensa Legal (IDL-SC)

En los últimos días el gobierno ha venido adoptando una serie de medidas en torno al crecimiento de la delincuencia en la mayoría de ciudades del país, las cuales pueden resumirse en el envío de un mayor número de policías a las calles. Así, el Ministro del Interior, Octavio Salazar, ha manifestado que se ha dispuesto que cerca del 70% del personal policial dedicado a tareas administrativas se sume a las labores de patrullaje1 . En el mismo sentido, el pasado 31 de agosto fue publicado el Decreto Supremo Nº 002-2010-IN, en virtud del cual se reasigna al personal policial que venía desempeñando funciones en las empresas prestadoras de servicios públicos esenciales al cumplimiento de labores en seguridad ciudadana.

Sin perjuicio de reconocer la importancia de que se estén adoptando medidas concretas por parte del gobierno en materia de seguridad ciudadana, el Instituto de Defensa Legal considera válido que el Ministerio del Interior absuelva las siguientes interrogantes en torno a la implementación de tales medidas:

1. Creemos que para que el patrullaje policial cumpla efectivamente un rol determinante en la disminución de la delincuencia no basta con un aumento en el número de efectivos dedicados a prestar este servicio. El aspecto cuantitativo (número de efectivos) debe ir de la mano con el aspecto cualitativo (calidad del servicio). No solamente se trata de que más policías patrullen las calles sino de que tales policías se encuentren adecuadamente entrenados y capacitados para tal efecto. En ese sentido, resulta preocupante que el Ministerio del Interior no haya previsto que la reasignación de policías de labores administrativas a labores de seguridad ciudadana no vaya acompañada de un régimen de capacitación y entrenamiento para la realización de estas nuevas tareas. Por ejemplo, no se ha tenido en cuenta que un efectivo policial que ha pasado los últimos años sentado en un escritorio realizando labores de oficina, las cuales requieren un esfuerzo físico mínimo, requiere de un reacondicionamiento físico para encontrarse en condiciones de patrullar las calles o enfrentar una emergencia.

2. Más grave aún resulta el hecho de la falta de entrenamiento en torno al uso de las armas que por reglamento portan los policías. Siguiendo con el ejemplo señalado en el párrafo anterior, resulta válido preguntarse si es que un policía que no ha empleado su arma por mucho tiempo, por cuanto estuvo realizando labores administrativas, estará efectivamente en condiciones de usarla en forma adecuada frente a las situaciones de peligro a las que probablemente ahora tendrá que hacer frente. Hay que tener en cuenta que el uso de armas de fuego requiere un entrenamiento especializado, tanto a nivel físico como psicológico. En ese sentido, si no se toma en cuenta esta precaución, hay posibilidades que un policía se hiera a sí mismo o a policías o civiles a su alrededor por impericia en el manejo de su arma de fuego.

3. De otro lado, otro hecho que resulta preocupante es que no se está tomando en cuenta el factor de la edad como criterio para determinar cuáles agentes policiales son destacados a las labores de patrullaje. Resulta evidente que, en la mayoría de los casos, un suboficial de la policía que se encuentra entre los 50 y los 60 años no debería ser asignado ya a estas labores por cuanto no se encuentra en condiciones físicas óptimas para estar en las calles, máxime si se tiene en cuenta que la mayoría de delitos comunes son perpetrados por jóvenes.

4. Por otra parte, el aumento de la presencia policial en las calles debe ir acompañado del equipamiento adecuado que permita a tales efectivos realizar eficientemente su labor de patrullaje. La comunicación es clave en este sentido. Los policías que patrullan las calles deben estar en constante coordinación entre sí a fin de poder estar en condiciones de determinar efectivamente cuáles son las zonas de la ciudad en las que se hace presente la delincuencia y que necesitan de la rápida intervención policial. Para ello, requieren de equipos, radios o celulares que les permitan estar en constante comunicación con las comisarías y/o sus compañeros.

En síntesis, el Instituto de Defensa Legal saluda la preocupación del gobierno por aumentar el número de policías patrullando las calles, pero advierte que tal medida es absolutamente insuficiente para hacer frente a la inseguridad ciudadana en tanto no solamente se requiere de más policías en las calles sino que se requiere que tales policías se encuentren adecuadamente capacitados y entrenados. De lo contrario, las recientes medidas adoptadas por el gobierno quedarán en gestos demagógicos y aislados que no ofrecen mayores resultados, como lamentablemente ha venido sucediendo a lo largo del presente gobierno.

1. Ver: http://peru21.pe/noticia/631352/tres-mil-policias-se-suman-patrullaje

 

 

Publicado el 02 de septiembre del 2010

 
 
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