Hasta hoy, martes 24, en el ministerio del Interior ha cambiado el ministro pero muy poco más.
En el cuarto piso de Córpac, la ausencia de Remigio Hernani es casi tan elocuente como la presencia de Mercedes Cabanillas. Sucede que en política a veces son necesarios ciertos rituales de exorcismo cuando se va una personalidad particularmente fuerte de un cargo público. En este caso, nadie parece haber sentido la necesidad.

Mercedes Cabanillas, nueva ministra del Interior.
Los posibles cambios que Cabanillas piensa llevar a cabo incluyen, a lo que se ve, muy pocos de personal. Por lo pronto, no tiene todavía un viceministro. El aún en funciones Danilo Guevara ha sido designado como nuevo jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia, DINI (ver Inteligencias e Investigaciones en la columna Las Palabras, en Caretas 2066, del 19 de febrero). Según una fuente con comprobado conocimiento de causa, Cabanillas no será quien elija al viceministro. “El presidente lo va a nombrar” dice la fuente.
¿Quién va a ser el elegido? De acuerdo con personas cercanas al presidente de la República, el candidato con mejores opciones para el puesto es Rubén Rodríguez Rabanal, un coronel retirado de la Policía (ex Guardia Civil), con una larga cercanía al APRA y larga experiencia tanto operativa como administrativa.
Si se confirma su nombramiento, Rodríguez Rabanal tendrá cualquier cosa menos un trabajo fácil. Se lo puede decir Danilo Guevara, que tuvo que enfrentar la hostilidad de dos ministros a quienes también les fue impuesto el viceministro. Con el carácter más bien despótico de Cabanillas hacia sus subordinados, el viceministerio no será precisamente un Shangri La laboral.
Si Danilo Guevara se va a los inciertos campos de la llamada “inteligencia estratégica”, quien parece que se queda es el actual director general de la PNP, general Mauro Remicio, uno de los más consumados sobrevivientes institucionales en la historia de la Policía. El secreto de Remicio para haber sobrevivido al ex director general de la PNP, Octavio Salazar y luego al ex ministro Remigio Hernani, parece haber sido la de pintarse a sí mismo en la pared. Frente a Cabanillas, con quien tiene, a lo que parece, una antigua y cercana amistad, no se espera mayor variación en su estilo.
Según fuentes consultadas por IDL-SC, Remicio permanecería en el cargo hasta mayo de este año, cuando debe pasar al retiro, luego de una de las carreras más prolongadas en su institución (gracias a la llamada “ley Remicio”, que le dio varios años adicionales en el servicio activo).

Director general de la Policía, Mauro Remicio.
Los otros altos funcionarios del ministerio: el secretario general Samuel Torres, la asesora jurídica María Elena Juscamaita, el director de Gobierno Interior, Víctor López Orihuela permanecerán, según parece, en sus puestos.
El nombramiento de la misma Mercedes Cabanillas parece haber obedecido más a razones de orden político general que al manejo del sector Interior. De hecho, de acuerdo con lo que ha podido saber IDL-SC, Alan García decidió al final entre dos candidatos que representaban opciones claramente diferentes: el ex ministro del Interior y actual jefe de Devida, Rómulo Pizarro, y Cabanillas. La elección de esta última obedeció, sin duda, a darle primacía a la filiación partidaria por encima del conocimiento del sector.
Pese a haber servido en las comisiones de Defensa e Inteligencia en el Congreso, el conocimiento de Cabanillas sobre los problemas del sector es, por decir lo menos, somero. Además, no trae un equipo propio, dado que su carácter autoritario ha supuesto un alto grado de desgaste entre sus colaboradores.
Dadas esas características, ¿qué sucedería si no resulta una buena ministra? Una situación más bien complicada, porque, como dice una fuente aprista, “ella es una política fogueada, una alta dirigente que no puede ser desbancada con facilidad”. En cualquier caso, lo más probable es que Cabanillas permanezca en el cargo hasta cerca de julio del año entrante, cuando debería renunciar si es que quiere (y casi seguro que querrá) ser candidata en las elecciones del 2011.
¿Cambios posibles en este escenario? Los hay. Por ejemplo, si hubiera una crisis de gabinete y Yehude Simon dejara el premierato, Cabanillas sería probablemente la próxima primera ministra. De nuevo, hasta julio de 2010.
Entre tanto, Cabanillas ha pasado buena parte de sus jornadas ministeriales escuchando las exposiciones de los principales jefes de las direcciones policiales y ministeriales.
El lunes 23 por la mañana escuchó la exposición del jefe de la Dinandro, general PNP Miguel Hidalgo. Este había sido considerado un candidato de fuerza para asumir la dirección general de la PNP con la nueva ministra, pero todo indica que deberá seguir por los meses siguientes al comando de las batallas psicotrópicas en el país.
Este martes 24, Cabanillas escuchará la exposición de los jefes policiales de las zonas en emergencia, del Huallaga y el VRAE. El primero es particularmente importante porque se encuentra bajo el comando de la PNP y porque, después de varios meses de logros continuados, parece haber un serio retroceso en la eficacia policial junto con el desmembramiento del notable equipo de la Dircote que actuó en 2007 y 2008.
En diciembre pasado, IDL-SC predijo, en su informe “Futurología ministerial”, la pronta salida del entonces ministro Hernani. En ese mismo artículo, basado en el análisis y no en la clarividencia, IDL-SC enfatizó lo azarosa que es la futurología política en cualquier parte y especialmente en el Perú. El inicio de la gestión de Cabanillas, por lo pronto, exige por parte de la sociedad civil, un análisis minucioso y una observación exhaustiva.
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