Una inesperada llamada de la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, interrumpió la tranquilidad en el despacho del fiscal Marco Antonio Ruggiero. Eran las dos de la tarde del jueves 28 de mayo y el tono de la fiscal hizo que el titular de la Quinta Fiscalía Superior especializada en delitos de corrupción de funcionarios se levantara raudamente de su escritorio con una, en él, inusitada diligencia.
Hacía dos meses que Ruggiero tenía en su poder 18 cintas con la información más importante del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) del año dos mil. Estas fueron encontradas a inicios de marzo en la caja fuerte del último jefe del SIN en el momento de la caída del fujimorato, coronel EP (r) Luis Rodríguez Silva, durante el allanamiento a su lujosa residencia por un caso de tráfico de drogas en el que estuvo implicada su empresa exportadora de café, Cayma Trading SAC. (Ver: La cocaína en el café y las cintas en la caja fuerte)
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Coronel EP (r) Luis Rodríguez Silva, ex jefe del SIN. |
Pero el recorrido que han tenido estas cintas desde su incautación ha sido por lo menos negligente y además altamente sospechoso. Cuando fueron encontradas en la casa del también ex-edecán de Fujimori, al no estar vinculadas al caso de drogas, el fiscal Alejandro Camargo, de la Cuarta Fiscalía de Criminalidad Organizada, decidió lacrar lo hallado y dejarlo un día bajo la custodia, nada menos que de la esposa de Rodríguez Silva, Helga Garzón.
Lo increíble es que para lacrar las cintas utilizaron una caja de zapatos -marca Bruno Ferrini- que fue sellada con cinta de embalaje. Según expertos en el tema consultados por IDL-SC, con este tipo de lacrado bastaba pasar un imán sobre la caja para estropear los backups.
Cuando el fiscal Ruggiero recibió las cintas, el 30 de marzo, se apresuró en remitir el material a la División de Investigación de Delitos Contra la Administración Pública de la Dirección Contra la Corrupción de la Policía (Dircocor). Junto con los backups, también fueron entregados otros documentos hallados en la caja fuerte de marca Ofitecmer de Rodríguez Silva: un anillado con información presupuestal y contable del SIN (cierre de caja y banco al 30 de setiembre de 2000), las remuneraciones y bonificaciones percibidas por Montesinos entre el uno de enero de 1992 y el 30 de septiembre de 2000; y el estado de ejecución del presupuesto del SIN al 30 de septiembre de 2000.
Apenas fueron remitidos los documentos y las cintas a la Dircocor -en la caja de zapatos-, el mayor PNP Holger Obando, jefe de investigaciones de la División de Investigación de Delitos Contra la Administración Pública de la Dircocor, dispuso que nada menos que un oficial de bajo rango, el alférez PNP Joe León Rivera, estuviera a cargo de las pesquisas.
El miércoles ocho de abril, a las 9:30 de la mañana, se deslacró el material a pesar de que la Policía no contaba con los equipos y el software para visionarlo. En la diligencia estuvieron el fiscal Ruggiero, un representante de la Procuraduría Anticorrupción, y el investigado Rodríguez Silva, acompañado de su abogado David Isidoro.
En los rótulos de las cintas figuraban los nombres de las direcciones del SIN seguidas por la fecha y un monto de dinero asignado a dichas unidades. A pesar del valor informativo de los rótulos, fuentes de IDL-SC indicaron que los policías que estuvieron a cargo de redactar el acta de deslacrado se resistían a consignar esa información. Pero ante la insistencia de la representante de la Procuraduría Anticorrupción, los policías tuvieron que tomar nota al detalle. (Ver acta)
Lo extraño, además, es que la Policía no volvió a lacrar el material electrónico hasta tener los equipos necesarios para revisarlo. Las cintas pasaron a manos del alférez León Rivera, el instructor que hasta ese entonces estaba a cargo de la investigación. “Yo soy el responsable de las cintas, que están guardadas en una bóveda”, indicó León, antes de que Ruggiero pidiera el material por mandato de la fiscal Echaíz.
De acuerdo con información obtenida por IDL-SC, la Dircocor envió en mayo oficios al despacho de Ruggiero indicando que la Policía no contaba con los equipos necesarios para visionar las cintas y añadió una lista de posibles dependencias del Estado que pudieran tenerlos. Según pudo conocer IDL-SC, Ruggiero no hizo el menor esfuerzo para conseguirlos.
Es que así que el jueves 28 de mayo, cuando la fiscal de la Nación supo que las cintas corrían riesgo, llamó a Ruggiero y le ordenó que retornaran inmediatamente a su despacho. Además, Echaíz le pidió que busque los equipos adecuados para que los backups fueran visionados.
FOTO: CARETAS |
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Fiscal de la Nación, Gladys Echaíz. |
Según fuentes altamente confiables de IDL-SC, Echaíz habría calificado como “un exceso de confianza” que Ruggiero dejara en manos de la Policía un material de vital importancia sobre la red de corrupción de Montesinos.
Sobresaltado por la llamada de atención de la fiscal de la Nación, al día siguiente a las 8:30 de la mañana, Ruggiero dispuso que el fiscal adjunto, Juan Manuel Pilares, recogiera el material. A las 11:42, luego de dos meses, Ruggiero tenía nuevamente las cintas en su poder.
Como el fiscal no hacía nada, IDL-SC buscó y encontró una empresa experta en recuperación de datos que contaba con los equipos y el software necesario para visionar las cintas.
El viernes 29 de mayo, IDL-SC buscó al fiscal Ruggiero en su despacho y le proporcionó la información. Es más, lo acompañó a la empresa ubicada en Wilson, a solo unos minutos de las oficinas del Ministerio Público. Cabe mencionar que al salir, Ruggiero dejó las cintas sobre su escritorio sin tomar ninguna medida de seguridad. Cuando IDL-SC le preguntó por qué no las guardaba en un lugar seguro bajo llave, el fiscal indicó que en su despacho “no pasaba nada”.
Luego, Ruggiero, quien estuvo acompañado del fiscal Pilares, conversó con el representante de la empresa que refirió que sí contaban con los equipos necesarios para extraer la información contenida en los backups. Es así que pactaron una reunión para la semana siguiente.
Según pudo conocer IDL-SC, durante esa reunión – en el despacho de Ruggiero- el represente de la empresa le indicó que podían trasladar los equipos al Ministerio Público para descargar ahí la información de los backups y que ese proceso demoraría de uno a cuatro días. Ruggiero dijo que lo llamaría. El servicio costaría 800 dólares.
Ha pasado más de un mes y las cintas siguen en la caja de zapatos sin poder saber cuál es su contenido. ¿Por qué Ruggiero no hizo nada?
IDL-SC buscó a Ruggiero y le preguntó por qué a la fecha no habían visionado las cintas, pero se negó a responder. Todo indica que la manera altamente negligente con que Ruggiero está llevando el caso pone en peligro las cintas, que permitirían conocer sobre la red de corrupción que Vladimiro Montesinos manejó al interior del SIN.
En ese sentido, las afirmaciones que Rodríguez Silva dio durante su manifestación a la Fiscalía el miércoles 22 de abril -a la que IDL-SC tuvo acceso- confirman que los backups contienen información presupuestal de todas las direcciones del SIN antes de su desactivación.
Al ser consultado sobre por qué solicitó la entrega de cintas backup a las distintas entidades del SIN, Rodríguez Silva sostuvo que “era para resguardar el patrimonio del Servicio de Inteligencia Nacional en vista de que estaba en desactivación y había opiniones de funcionarios del Estado que solicitaban se les entregue computadoras, muebles, etc, pensando que la palabra desactivación era igual a desaparición”.
“Cuando procedo a relevarme y dejar el SIN, materialmente era imposible llevarme un estado de relevo de cada dirección que conformaba el SIN, por ello es que se ordenó que se haga un backup de todo lo que disponía el SIN y cada director me entrega lo que tenía en su dirección (…) Esas cintas me fueron entregadas lacradas por cada director y así se mantuvieron durante estos últimos nueve años y únicamente fueron abiertas por personal policial de la Dinandro”, dijo Rodríguez Silva, quien refirió que las siglas N6W (que aparecen en algunos documentos) correspondían a su clave.
“No lo he revisado (el contenido de las cintas) porque no he tenido la necesidad, ni ha existido algún reclamo posterior de quienes me siguieron en el cargo de jefe del SIN”, sostuvo el ex-edecán de Fujimori, quien añadió que “la información que allí se guarda es la misma información que se dejó en todo el sistema informático del Servicio de Inteligencia cuando se hizo cargo el nuevo jefe nombrado por el ex presidente Paniagua”.
Sin embargo, en la gestión de Rodríguez Silva tuvo lugar buena parte de la mudanza, ocultamiento y destrucción de información durante la desactivación del SIN –ordenada por Fujimori- para entregar, luego, el cascarón de esta dependencia a la comisión que creó el gobierno de Valentín Paniagua.
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